Espacio que pretende resguardar voces, experiencias y conocimientos desde el rol
social del bibliotecario. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural
intangible conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas, semblanzas,
historias de vida. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

sábado, 18 de mayo de 2013

Doña Fiota: la letra y la palabra


Pasaron más de 3 años de haber escuchado esta historia, y por alguna razón quiero resguardarla. Quien la rescató fue uno de esos amigos de la profesión que uno encuentra en los congresos luego de haber compartido correos y documentos sin siquiera conocernos. Este bibliotecario se llama José Bessa Freire, nació en Brasil y es uno de los que más han investigado sobre bibliotecas indígenas en América Latina. Trabaja como profesor del programa de Posgrado en Memoria Social y en el curso de Bibliotecología de la UNIRIO, su conocimiento de la realidad indígena, su generosidad como profesional y su incidencia como docente ha sido realmente valorado en cada congreso donde fue convocado.
Lo que en este caso ofreció José es simplemente una historia de vida, cuyo texto ha sido publicado en el Diário de Amazonas, ciudad de Manaus el 09/12/2007. Vuelvo al texto como quien relee antiguos refranes, sabiendo que encontrará en ellos pequeñas verdades, simbólicos modos de encontrar respuestas en medio de carencias y necesidades.

Doña Fiota. Se trata simplemente de doña Fiota. Nadie la conoce por su nombre de pila: Maria Joaquina da Silva. Pero también ¿quién llama a Pelé de Edson Arantes do Nascimento o quién conoce a Zumbi, el guerrero imbangala de Angola, por el nombre de Francisco? Basta conversar con ella para darse cuenta que doña Fiota es una mujer vigorosa, un personaje de la historia del Brasil contemporáneo. Tuve el privilegio de oirla en marzo de 2006, en Brasília, durante el seminario sobre las lenguas habladas en Brasil, organizado por la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Diputados y por el IPHAN – Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional. Con su encanto e inteligencia, nos cautivó a todos.
Doña Fiota contó en ese seminario, que su padre era un bahiano que vivia andando por el mundo, en los tiempos del final de la esclavitud. Pasó por el centro-oeste de Minas Gerais, iba pasando cuando vió a la que seria después su madre en cautiverio trabajando, hilando hilo de algodón, se le acercó y perguntó si no le conseguía un trabajo. Acabó consiguiendo un servicio en la chacra de yuca, después se fue quedando y comenzó a enamorar, quedándose y enamorando, hasta que los dos se casaron, tuvieron hijos, nietos, bisnietos.
Los descendientes del andarillo bahiano con la ex-esclava se organizaron después de la abolición de la esclavitud: “Cuando rebentó la libertad, mi madre salió del Ingenio de Ribeiro buscando un lugar. Llegó aqui. Todo era mata. En la subida, había un barro blanco. Ahi fue mi madre que dió el nombre a este lugar de Tabatinga, nombre con el cual los índios tupi nombram al barro. Toda la vida fue Tabatinga. Desde el tiempo de la esclavitud. Solamente ahora es que el nombre mudó para Ana Rosa. Me gustaria cambiar el nombre Ana Rosa”.
La historia de la comunidad Tabatinga - hoy un área de quilombo, situada en el barrio Ana Rosa, en los alrededores de la ciudad de Bom Despacho (MG) – la contó Doña Fiota a los participantes del seminario de IPHAN, pero tuvo que ser traducida, porque la dijo, no en portugués, que ella domina muy bien, sino en una lengua afro-brasileña de origen bantu, llamada Gira da Tabatinga que todavía la usa un grupo de pobladores. (‘Gira’ es una simplificación de ‘gíria’ que en portugués significa ‘jerga’). Fue la primera vez que el plenario de la Cámara Federal escuchó el sonido de una lengua minoritaria de base africana, reconociendo su riqueza, su función histórica y su legitimidad.

El habla de la senzala

La Gira da Tabatinga se hablaba en las antiguas ‘senzalas’ de las haciendas del interior de Minas Gerais. Con ella, los esclavos podian comunicarse libremente sin que el patrón entendiese lo que decían. La lengua libertaba. Doña Fiota cuenta: “No se podia mencionar el nombre de las cosas. Hay assango? No, no hay assango. Hay cambelera? No, cambelera tampoco. Hay caxô? Nada de caxô. Entonces mi madre decía: ‘Catingueiro caxô. Caxô o quê? No Curimã’. Estaba avisando que el patrón había llegado”.
En una entrevista, Doña Fiota da detalles sobre la formación de la Gira da Tabatinga, producto del sincretismo de varias lenguas africanas mezcladas al portugués: “Aprendí esa lengua con mi madre. Ella me hablaba todos los dias hasta que la aprendí. Eso implica toda una historia para nuestra gente, tanto de las partes alegres, como de las tristes”. Recientemente, los pobladores se dieron cuenta que esa lengua que los había libertado, estaba amenazada de extinción, porque no la usan más los niños ni los jóvenes, dice doña Fiota: - “Aquí en el barrio es muy difícil encontrar quien hable la lengua”.
Fue entonces que la comunidad decidió fortalecer en la sala de clase la lengua denominada Gira da Tabatinga, aprovechando la ley promulgada en 2003 que torna obligatoria la enseñanza de Historia y Culturas afro-brasileñas en las escuelas de enseñanza fundamental y media. Dos investigadoras – Celeuta Batista Alves y Tânia Maria T. Nakamura – estuvieron al lado de la lucha por la revitalización de la lengua, que en el pasado fue un poderoso instrumento de resistencia de los esclavos y hoy es una marca de identidad de sus hablantes.
La comunidad consiguió la promesa de que la Secretaria Municipal de Educación remuneraría a una profesora de Gíria da Tabatinga. La cuestión era: - ¿quién daría las clases? Los pobladores no tuvieron dudas: - doña Fiota. Al fin y al cabo, ella era la Real Academia de aquella lengua de quilombo. Sucede que después de un mes de trabajo, cuando fue a cobrar su sueldo, el funcionario de Educación le dijo:- “Ah, ¿es Ud, la profesora? Entonces no le puedo pagar. ¿Cómo justifico el sueldo a una profesora que es analfabeta?”. Doña Fiota rebatió con una respuesta que solo los sabios pueden dar:

Yo no tengo la letra. Tengo la palabra.

La dueña de la palabra

Con eso, trajo por tierra la postura arrogante y casi racista que discrimina los que viven en el mundo de la oralidad. Enseñó que existe saber sin escritura; que en la situación en que ella, doña Fiota, se encuentra, no necesita la letra, porque usa la palabra para transmitir sus saberes, trocar experiencias y desarrollar suas prácticas sociales. Fue en esa lengua de fuerte tradición oral que crió y educó a sus hijos. Es en ella que hoy piensa, trabaja, narra, canta, reza, ama, sueña, sufre, llora, reclama, ríe y se divierte. Doña Fiota dejó muy claro que não es carente de escritura, como dicen algunos letrados. Ella es independiente de la escritura.
Cerca de un millón y medio de brasileños para quien el portugués no es la lengua materna están hoy en la situación de doña Fiota. Hablan una de las 210 lenguas existentes dentro del territorio nacional, 190 de las cuales son lenguas indígenas, ágrafas, sin tradición escrita, pero que son depositarias de sofisticados conocimientos en el campo de las llamadas etno-ciencias, de la técnica y de las manifestaciones artísticas.
El texto completo puede encontrarse en el sitio web personal del autor, Taqui Pra ti.

Lo interesante es la idea que desprende para los bibliotecarios que deseen ofrecer servicios en una biblioteca indígena: el no necesitar necesariamente de la letra para ejercer su trabajo, necesitar solamente la palabra, aquella que históricamente intercambiaron los miembros de pueblos originarios sin necesidad alguna de escritura. Con lo cual cambia todo un paradigma de cómo se concibe la profesión, el alcance de todas las posibilidades no contempladas en las currículas de los institutos educativos.

Considero que la interdisciplinariedad coexiste en un espacio intercultural, bilingüe, oral. Se trata de atributos que implican por sí mismos una idea de fortalecimiento de la cuestión identitaria y patrimonial de estos pueblos, que no es posible construir sin puentes que favorezcan un entendimiento de las necesidades y vicisitudes de quienes detentan otras formas de conocimiento.
La biblioteca como recinto del atravesamiento de distintas lecturas de la realidad, el bibliotecario como un nexo de las eventuales variables. Se trata de alentar la posibilidad de una mutua penetración cultural, de enriquecernos escuchando, de aprender bajo otros acercamientos de la realidad.
Si alguna vez se encuentran con alguien como Doña Fiota, no dejen pasar la oportunidad de compartir una construcción social del conocimiento, porque serán testigos de cómo ese conocimiento se transforma en documento, algo parecido a un patrimonio, aquello que da sentido y fundamento a una cultura, porque en estos casos, la cultura esta compuesta de libros vivientes, el patrimonio es la gente, y nadie como un bibliotecario para tornar accesible aquello que saben los que tienen la palabra.

sábado, 4 de mayo de 2013

Televisión étnica: el ejemplo colombiano del proyecto Kankuama TV


Suelo abordar experiencias desde una periferia, intuyo que con el objetivo de recoger ideas que puedan aplicarse dentro de una estructura de trabajo. Desconozco si este modo de propuesta genera ejemplos concretos en el corto o largo plazo, el sentido es propender a una construcción desde diversos planos disciplinares, integrar el conocimiento de aquellos que supieron resistir los aspectos esenciales de la cultura.

Tiempo atrás compartí una experiencia tan interesante como necesaria, ocurrió en Colombia, y bien valdría replicarla en toda América Latina. Se trataba del primer canal de televisión étnico de Colombia, el proyecto Kankuama TV, ubicado dentro de un resguardo indígena Kankuamo (los resguardos se han multiplicado debido a la situación de violencia registrada en algunas comunidades con bajos recursos, de hecho ha sido el Estado quien ha instrumentado la construcción de estos espacios comunitarios para que puedan defender su cultura y patrimonio). Entre sus objetivos figuran el fomento de la producción propia, la construcción de audiencia para el fortalecimiento cultural, la formación pedagógica y el afianzamiento del resguardo.
Basta ingresar a la página web para corroborar la realización de excelentes documentales sobre temas diversos como las costumbres ancestrales, los mensajes ecológicos, el proceso de fabricación del alfandoque (similar a una miel espesa transformada en masa, tarea que demanda todo un día de trabajo en la comunidad kankuama), eventos y festividades que recrean tradiciones y costumbres como las danzas Kukambas, negros y diablos.
Asimismo es posible consultar videos sobre pequeños poblados, músicos tradicionales del chicote y mensajes sobre el cuidado de los árboles buscando generar conciencia con respecto al medio ambiente.
Es común ver en los programas audiovisuales la participación de los comuneros, adaptando fábulas y mitos para el formato televisivo. Es innegable el poder que representa la información en los medios de comunicación, y pensemos por un momento cuántos obstáculos deben enfrentar las radios comunitarias y los canales étnicos, en diversos países de América Latina, para poder ofrecer contenidos en lengua materna.


Es también en Colombia donde se logró instrumentar, desde la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura (y con el apoyo de la Comisión Nacional deTelevisión, TeleCaribe  y Teveandina - Canal 13) una serie de documentales denominado TV Étnica, buscando fortalecer las habilidades comunicativas de los grupos étnicos y mejorar su participación en las ofertas de televisión pública, a través de la formación audiovisual, acompañamiento en la producción y emisión de contenidos locales mediante los canales de televisión nacionales y regionales. Detrás de la idea de favorecer registros y permitir el conocimiento de las diversas cosmovisiones indígenas, se percibe la posibilidad de apropiación, por parte de las comunidades, de una importante herramienta comunicativa, con lo cual es posible imaginar un panorama informativo abordado por múltiples voces, históricamente acalladas por los gobiernos de turno.

En nuestro país son escasos los proyectos colectivos que involucren este medio de comunicación. En Jujuy existe el enorme trabajo de Sixto Vázquez Zuleta (toqo) , autor infatigable que en sí mismo conforma un patrimonio viviente para la cultura del norte argentino. Sus ensayos críticos, cuentos y novelas (es considerado el primer novelista indígena de la Argentina) lo ubican en un lugar de privilegio para intentar entender la cultura kolla. Este hombre fundó y dirigió la revista “Integración”, el periódico “El Comunicador de Jujuy”, el Instituto de Cultura Indígena de Humahuaca, la radio Humahuaca Frecuencia Modulada, el Museo Folklórico Regional de Humahuaca e Indiocanal 13, Televisión Omaguaca, ni mas ni menos que el primer canal por aire de televisión indígena argentino, donde su fundador, debido a prohibiciones estatales y amenazas de grandes corporaciones, emite contenidos desde la clandestinidad, razón por la cual no puede hacer pública la grilla de programas de la emisora. Lo notable del caso es que la realidad que pretende mostrar el canal indígena es ignorada por los grandes medios jujeños, quienes no ofrecen informes locales representativos a su gente, provocando una lamentable persecución que impide la libre expresión comunitaria.

Para Sixto Zuleta, un canal aborigen de TV es aquel fundado, dirigido y sostenido por indígenas, con un alcance determinado por el medio geográfico y la potencia de sus equipos, y un contenido programático intercultural y bilingüe basado en una declaración de principios. Este investigador ha brindado indicaciones relativas al personal necesario para transmitir desde un canal, el tipo de equipamiento requerido (además de las instalaciones básicas necesarias), el sostenimiento de la señal y acaso el temas más crucial: la cuestión legal para que en la Argentina se pueda habilitar este tipo de medios.
Quien suscribe considera que la actual Ley de Servicios de ComunicaciónAudiovisual implicaría para este proyecto colectivo una verdadera prueba para analizar sobre el alcance que dicha ley pueda ejercer en la actual coyuntura de la señal Indiocanal Omaguaca. Considérese que las emisiones televisivas llegan a los hogares vecinos de los pueblos originarios de Uquía, Coctaca, Hornaditas, Rodero, Varas, Calete, San Roque y Chorrillos, con una población total de alrededor de 15.000 personas, tanto indígenas como no indígenas.

Por fuera de las comunidades hay interesantes iniciativas que incluyen documentos televisivos sobre comunidades indígenas y rurales, además de proyectos culturales en zonas vulnerables. Tal es el caso del programa de cable ECOS, quienes realizaron informes sobre diferentes proyectos comunitarios, el acercamiento a estas problemáticas les permite a los paisanos tornar visible un panorama surcado por la indiferencia política y social. Nadie puede dudar del alcance de un medio de comunicación que permita en su propia lengua registrar el tratamiento de problemáticas locales, favorecer el orgullo étnico, educar mediante la oralidad, respetar el bilingüismo, difundir el patrimonio cultural y esencialmente comunicar las vicisitudes culturales en los propios códigos lingüísticos.

Debería haber innumerables ejemplos como el caso Kankuamo, aún queda mucho conocimiento disperso que se murmura o se calla en ambas lenguas. Las comunidades indígenas deben apropiarse de estos medios de comunicación, ir más allá de la mera difusión cultural, hacer visible lo que siempre fue invisible, utilizar el poder de un espacio que permite aportaciones concretas a una cultura, ejercicio necesario para contrarrestar el proceso de extinción que suelen padecer estas comunidades. Y para esto es preciso el conocimiento y la tarea colaborativa. Capacitación. Integración. Intercambio de saberes. Y que lentamente recuperen el lugar que la historia les fue negando. De ese modo justificarán plenamente el carácter multicultural y plurilingüe del país.

sábado, 20 de abril de 2013

Sobre la representatividad de los acervos y la construcción de significado


La tradición africana, especialmente en países como Ghana o Costa de Marfil, simboliza, a través de una imagen, la unificación de la diversidad de sus diferentes pueblos. Se trata de un pájaro que mira hacia atrás portando un huevo en el pico. No es otra cosa que la representación del pasado y del futuro y que recibe el nombre de sankofa.

Muchos de los símbolos, con características propias de pictogramas e ideogramas, son conocidos bajo la denominación de Adinkra, remiten a la representación de conceptos o aforismos, y se utilizan particularmente entre los grupos Akan de Ghana (África Occidental) como ornamento en ropas, tejidos, telares, paredes, cerámica o logotipos entre otros. Cada uno de esos símbolos lleva asociado varios significados (trazando una distancia geográfico-temporal podríamos encontrar un paralelo en las molas de los Kuna panameños o los Quipus incaicos). Se trata de soportes que comunican información y condensan significación. Quienes portan estos símbolos adscriben a una idea de pertenencia, es como si dijeran, sin necesidad de utilizar palabras, “nosotros somos esto” “nosotros pertenecemos a esto” “esta es nuestra cultura”.


Quien ha investigado sobre estos temas es Jaime Arocha Rodríguez, profesor asociado del Departamento de Antropología e Investigador del Centro de Estudios Sociales de la Facultad de Ciencias Humanas (Universidad Nacional de Colombia), cuyas líneas de investigación han abarcado tópicos relacionados con los  afrocolombianos de Bogotá, estudios sobre convivencia interétnica en Colombia, sustentabilidad ambiental y Afrocolombia en general. El autor ha participado en numerosos espacios de colaboración, publicó libros y artículos desde enfoques antropológicos y etnográficos con una genuina toma de conciencia social y ecológíca. Ha desarrollado importantes trabajos sobre Africanías en riesgo dentro del caribe y el pacífico colombianos, variados enfoques sobre culturas caribeñas, territorialidad y antropología, inserción urbana de afrocolombianos, o temas de memorias locales e identidades vulnerables llevan su nombre. Abordó en sus trabajos de campo los modos de comunicación entre los pueblos africanos, tratando entre otros aspectos las prácticas sociales de grupos migratorios en tierras colombianas.

Un caso particular –que merecería un tratamiento especial en otra oportunidad– ha sido el estudio sobre los griots africanos, recreadores de la tradición oral africana, por lo general nómades que van de pueblo en pueblo acompañados de algún músico, cantando gestas de su comunidad. Se trata de verdaderas bibliotecas vivientes, herederos y guardianes de las historias locales conservadas desde la oralidad en la memoria de los ancianos (linaje, mitos, cuentos, batallas históricas, músicas tradicionales y canciones ceremoniales). Se trata de personas con autoridad moral para recrear acontecimientos históricos, cuyas canciones resultaron sustancialmente una parte integrante de la vida política.

Según AmadouHampaté Ba 
[Los archivos orales de la historia. En: El Correo de la UNESCO, Mayo-Junio 1986. p. 52-53] los griot de Mali consideraban a la palabra, Kuma, como una fuerza fundamental que emana del mismo ser supremo, Maa Ngala, creador de todas las cosas. La sustancia misma de la historia africana descansa en las llamadas “escuelas de iniciación” u “órdenes”, herederas de aquel legado ancestral, y continuadores del patrimonio cultural de sus pueblos (podemos encontrar una relación con algunos consejos de ancianos de pueblos originarios de América Latina). En ellos han sobrevivido las historias de sus ancestros, la riqueza de sus lenguas y dialectos, y la conciencia de su identidad.

Es interesante revisar las reflexiones de Jaime Arocha sobre la ignorancia educativa, por parte de la sociedad, del componente africano que ha migrado a Colombia, en muchos casos escapando de la esclavitud y conservando sus tradiciones y creencias, configurando un mosaico multicultural con múltiples connotaciones (islamismo, sincretismo, cosmovisiones originarias, expresiones musicales y artísticas, costumbres y plurilinguismo entre otros).

El autor propone la recomendación de novelas para nutrir el acervo de eventuales bibliotecas interculturales que permitan abrir un espacio de reflexión e interpretación histórica a partir de ciertas lecturas y/o temáticas, entre ellas:

- Los períodos de la trata desde el 1600 en adelante, que lleva a analizar el conflicto étnico que acompañó a los musulmanes que llegaron a estas tierras, provocando rebeliones en los cautivos de Bahía (retorno a Africa en calidad de tratantes).
- “Sego” de Guadalupe Maris Conti (que trata la adopción al Islam de la gente mambará).
- Una novela que trata sobre el inicio de la colonización en el Congo por parte de los belgas, centrándose en el héroe MandalaMankukú.
- Un relato de un griot explicando como se hace una narración en África (AhmadouKourouma).

En todos estos casos se plantea la apertura de un diálogo intercultural desde lo ocurrido en África mediante diferentes formas de narración. Elementos que probablemente hagan a la implementación de bibliotecas interculturales. En este sentido su trabajo nos permite reflexionar sobre la representatividad de las colecciones y la construcción de significado. La biblioteca puede resultar un espacio idóneo donde decodificar, desde el letramiento, las prácticas sociales que circulan en la oralidad. Se trata de articular ideas que nos permitan una representación del saber comunitario, un modo de facilitar la comprensión a todo tipo de usuarios. Por ende el bibliotecario deberá interpelar estas escrituras dentro de la comunidad, generar pensamiento crítico, literatura propia, consideración de los diferentes tipos de soportes, etc.

Dada la importancia del caso, y del enfoque circular de quien suscribe, se considera muy valioso abordar esta línea de pensamiento del autor. No son frecuentes, en las diversas experiencias sobre bibliotecas indígenas latinoamericanas, el abordaje de obras escritas para intentar desentrañar un modo de pensamiento que involucre la realidad de las comunidades.
Vayamos a un ejemplo concreto: la Constitución Argentina. Estos textos, o parte de ellos (en este caso el artículo 75 inciso 17), fueron analizados en su momento por artesanos y lingüistas qom pertenecientes al Centro Comunitario Daviaxaiqui de Derqui [Lo’anatacpi na qom Derquil’cpi: materiales del taller de Lengua y Cultura Toba, 2005] allí los qompi encontraron diferencias en la comprensión de ciertos conceptos jurídicos, como por ejemplo los términos “reconocer” o “garantizar”, estas palabras no tienen el mismo significado para los paisanos que para los constitucionalistas, mismo desde la relación con la tierra, donde no trazan un sentido de apropiación, sino de pertenencia espiritual. La interpretación global del texto implicó abordajes sobre diversas variables, entre ellas las problemáticas sobre personería jurídica y la propiedad comunitaria de quienes tuvieron que migrar hacia otros horizontes.
Abordar los fundamentos de dicho libro implica establecer un espacio de debate, recoger los testimonios, construir (y difundir) textos propios.

La producción documental tomaría en este caso dos vías de enfoque; por un lado la discusión de textos (novelas, historiografías, biografías históricas, crónicas) donde poder socializar e interpelar sus contenidos (la biblioteca como espacio de socialización),  en este caso se trata de materiales que habilitarán eventuales documentos secundarios, ya sea por el producto de una mirada sesgada o como testimonio de un hecho puntual que los ancianos recuerden particularmente, incluso como para ser utilizado en charlas y debates por parte del bibliotecario, junto con los paisanos de la comunidad y los usuarios que visiten la biblioteca (confrontar el documento escrito y el documento viviente).
Por otro lado elaborar los propios contenidos sobre conocimientos específicos, como por ejemplo la medicina tradicional (recolectando y registrando muestras y datos), construcción de artesanías, tradiciones o relatos que puedan complementar investigaciones foráneas, lo que a su vez implica la necesidad de tender puentes hacia otras formas de entendimiento, a fin de obtener beneficios directos de las propias investigaciones.

Es probable que estemos ante la idea de una biblioteca intercultural, parecería un enfoque básico, sin embargo el acercamiento a diversas narrativas mediante la lectura crítica y la discusión grupal bien puede significar una herramienta de aproximación para entender las distintas miradas que se suscitan en torno a una misma problemática. El abordaje de los acervos para intentar reconocer(nos) en el otro que somos, no deja de ser un valioso modo para desentrañar complejidades tan profundas como la identidad y el valor de la memoria.

sábado, 6 de abril de 2013

Testimonios de sabios indígenas de las tierras bajas de Bolivia


Como bibliotecario me interesan particularmente aquellos espacios de trabajo que ofrecen testimonios y documentos locales, bajo el concepto de libre acceso al conocimiento. En su momento el bibliotecario Luis Oporto, perteneciente a la Biblioteca del Congreso de Bolivia, ofreció gentilmente una serie de documentales realizados por APCOB (Apoyo Para el Campesino-indígena del Oriente Boliviano), a cargo del antropólogo Jorge Riester, sin duda un material de enorme valor que permite comprender la historia y el presente de los pueblos indígenas del oriente boliviano, mediante la grabación de entrevistas a sabios indígenas que rescataron conocimientos sobre flora, fauna, historia, lengua, costumbres y mitología entre otros.

Esta “organización humanista no-gubernamental”, fundada en el año 1980, propició la posibilidad de articular encuentros entre los pueblos isoseño-guaraní, ayoreo, chiquitano y luego guarayo, que condujeron a la creación de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia, CIDOB.
Detrás de esta necesidad concreta de organizar y coordinar movimientos sociales se vislumbra el sentido y la fortaleza de la organización, cuya misión fue lograr que “los pueblos indígenas del Oriente Boliviano participen en la sociedad y en el Estado nacional ejerciendo sus derechos y articulando sus propuestas de desarrollo en el marco de su cultura”.

Si hacemos un rápido vistazo de la compleja trama social de los pueblos indígenas de Bolivia encontramos en los siguientes etnoconjuntos una variedad de voces y culturas:

-  Andino (altiplano y valles)
- del Oriente (llanos cruceños y chiquitanía)
- del Chaco
- de la Amazonia (norte y sur -llanura beniana-)
- Area Andina (tierras altas: altiplano, valles y yungas)

Detrás de estas cosmovisiones se advierte una posición coherente entre conocimiento ancestral y respeto por el tratamiento ecológico, temática que los pueblos originarios de Bolivia (entre ellos los ubicados en La Paz, Chuquisaca, Potosí, Oruro, Cochabamba y una parte de Santa Cruz), abordan con sumo cuidado.

La forma de organización indígena básica es el ayllu (en la región andina se entendía bajo este concepto las agrupaciones familiares que se consideraban a sí mismas descendientes de un lejano antepasado común), ejercido mediante un control económico directo y una ampliación en el uso y manejo de distintos nichos ecológicos, donde se configuraron las Federaciones étnicas: Kolla, Lupaca, Pacaje, Charka, Yamparae, Lípez, Chicha y Killaca entre otras. En muchos casos tenían lengua propia y formaban parte del Kollasuyo: región político-administrativa del Tawantinsuyo, morada de los antiguos incas, hablantes de aymara, cuyo sistema de organización macrosocial y multinacional estaba basado en el control vertical máximo de pisos ecológicos en la sierra y costa de lo que actualmente es el sur peruano.

Bolivia es todo un paradigma dentro de las culturas indígenas latinoamericanas, abruma la sola idea de intentar desentrañar esas culturas, por ende es interesante que los pueblos originarios se apropien de este tipo de materiales, que los puedan producir y compartir, ya que su utilización tiende un puente que eventualmente permitirá la posibilidad de trabajar en forma interdisciplinaria, a la vez que ofrece un modo pertinente de revisar la historia y los valores de las comunidades indígenas de Bolivia.

El sitio Web de APCOB informa que quienes deseen conseguir los diversos documentos (l
ibros con contenido antropológico y de desarrollo con pueblos indígenas de tierras bajas, materiales multimedia en CDs interactivos, documentales, reportajes, informativos indígenas y programas radiales entre otros) pueden adquirirlos comunicándose al siguiente correo: biblioteca@apcob.org.bo

Dichos materiales dan buena cuenta de los conocimientos culturales de las diversas etnias bolivianas.

PD: la imagen corresponde a este sitio.

domingo, 24 de marzo de 2013

24 de marzo...


Así que has vuelto.
Como si hubiera pasado nada.
Como si el campo de concentración, no.
Como si hace 23 años
que no escucho tu voz ni te veo.
Han vuelto el oso verde, tu
sobretodo larguísimo y yo
padre de entonces.
Hemos vuelto a tu Hijar incesante
en estos hierros que nunca terminan.
¿Ya nunca cesarán?
Ya nunca cesarás de cesar.
Vuelves y vuelves
y te tengo que explicar que estás muerto.


“Regresos” de Juan Gelman

Creo que es un buen modo de simbolizar esta fecha. Arrojar poemas contra las bestias del olvido.
El otro día pensé en María Elena San Martín, escritora desaparecida durante un operativo militar-policial en Panamericana y General Paz, el 1 de julio de 1977, a la edad de 19 años. Esta poetisa militaba en la Federación Juvenil Comunista, como ella, hubo otros que poblaron los sueños de un país que se hizo invisible a la fuerza. Pienso cuánto nos hubiera ofrecido esta mujer, hoy tendría 55 años y hubiese alcanzado su madurez creativa, tal vez se trate de matar los pedacitos de la derrota con los rostros de los que se fueron, tal como lo escribió el propio Gelman en uno de sus versos:

nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez.
vivo o muerto / un rostro amado.
hasta que mueras

Cuando ocurre algo como lo que ocurrió pareciera que las palabras se terminan cosiendo a sí mismas. Sellan la memoria con las mismas palabras, como si fuera un consuelo.

Desde hace años la gente persiste en recordar, juntan sin saberlo cada pedacito, y es cierto, nunca faltará un rostro amado para poder derrotar a la derrota.

Vaya un reconocimiento a quienes sostienen desde hace años la memoria de los bibliotecarios detenidos-desaparecidos durante la dictadura. A todos ellos va dedicado este poema de María Elena San Martín, alguien que no pudo envejecer pero que vive en la memoria de quienes algunas vez lucharon por utopías. El poema fue incluido en el libro “Palabra Viva– Textos de escritoras y escritores desaparecidos y víctimas del terrorismo deEstado. Argentina 1974/1983” editado por SEA -Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina- y la Comisión del Personal del Banco de la Nación Argentina por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Quedate un poco más después del sueño
con tus hombros breves como palomas.
Prometo construir una canción de ramas nocturnas,
no tocar sino el hueco de tu pecho,
mirarte en silencio los párpados cerrados
y no nombrar brujas ni fantasmas
ni muertes secretas como lluvias a la hora del amanecer.
Quedate tapado por las sombras
en un lugar ajeno.
Entonces decretaré territorios para el color de tus ojos.
Si sólo me dejaras quererte las uñas o las encías
de la impotencia;
si solamente me dijeras que existe un lamento
capaz de destruir a todos los otros
y me llenaras de vino la memoria.

Antes de que las yemas de mis dedos me pertenezcan
totalmente;
antes de que dé forma a mi tristeza
para sustituir el asombro que nos ha abandonado para siempre;
antes de que me rescate a la boca de la noche.
Sólo un poco antes,
porque no podré llegar al día si me quedo
aunque sea un momento a solas.
No dejes estas sábanas humedecidas por el océano
aunque conozcas los árboles enfermos,
Si solamente pudiera conocerte un costado que no tenga
lágrimas.
 

Bibliotecarios y Trabajadores de Bibliotecas Detenidos Desaparecidos:

14-07-1971. Juan Pablo Maestre. Bibliotecario de la Facultad de Sociología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
08-10-74. Rodolfo Francisco Achem. Director de la Biblioteca de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
08-07-75. Maurice Jeger Rymland. De origen francés, secuestrado en Tucumán.
05-11-75. Ana María Guzner. Bibliotecaria. Trabajaba en la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
12-12-75. Napoleón Argentino Araneda, Trabajaba en la Biblioteca del Banco de Mendoza.
18-10-76. Julio Washington Cabrera. Trabajaba en la Biblioteca Popular Mitre de Capital Federal.
18-10-76. Rosa Delicia Chaher. Trabajaba en la Biblioteca Popular Mitre.
27-06-76. Miguel Santiago Bacasun. Trabajaba en la biblioteca de Tribunales de Bahía Blanca.
22-07-76. Eduardo Benito Francisco Corvalan Mato. Desaparecido en Buenos Aires.
01-08-76. Elvira Estela Márquez Dreyer. De Rosario.
11-11-76. Viviana Ercila Micucci Iburrustela. Trabajaba en la Biblioteca del Centro Panamericanode Zoonosis.
12-11-76. Elsa Noemí López Mateo. De La Plata. Estudiante de bibliotecología.
21-12-76. María de Jesús Peláez. Trabajaba en Centro de Documentación de la Secretaría de Educación de la provincia de Buenos Aires.
04-01-77. Rosa Angélica Murno Merediz. Secuestrada en Remedios de Escalada, provincia de Buenos Aires. Estudiante de Bibliotecología y de Sociología. Continúa desaparecida.
10-02-77. Susana Raquel González. De la ciudad de la La Plata. Estudiante de Bibliotecología y de Letras.
04-04-77. Pedro Ulderico Ponce Sgattoni. Trabajaba en la Biblioteca General San Martín. Tenía treinta años al momento de su desaparición. Continúa Desaparecido.
12-04-77. Ana Inés Della Croce. Secuestrada en La Plata.
15-05-77. Marta Susana Diez Troncoso. Trabajaba en la Biblioteca Argentina de Rosario.
10-06-77. Mary Norma Luppi Mazzone. Secuestrada en Buenos Aires, de nacionalidad uruguaya.
14-07-77. Ramón Manuel Saavedra. Trabajaba en la Biblioteca Nacional de la República Argentina y en la Biblioteca del Congreso de la Nación.
21-07-77. José Dalmiro Rojas. Secuestrado en Río Sali, provincia de Tucumán.
30-07-77. María José Rapela King Magnone. De Ituzaingo.
27-08-77. Ana María Tossetti Jauregui. Buenos Aires.
24-11-77. Beatriz Arango Sánchez. Capital Federal.
06-10-78. José Alfredo Zelaya Mass.
18-12-82. Ricardo René Haidar Camissi. Trabajó en la Biblioteca de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).


Fuente GESBI: Grupo de Estudios Sociales en Bibliotecología y Documentación:
http://www.gesbi.com.ar/agenda-de-eventos/actividades/article/convocatoria-a-bibliotecarios

La imagen de esta entrada pertenece al sitio web del Archivo Nacional de la Memoria.