Hace mucho tiempo que Alfredo Mires Ortiz, destacado miembro de la Red de Bibliotecas Rurales de
Cajamarca, fundó el Proyecto Enciclopedia Campesina, instalando la necesaria y
valiosa idea de producir libros que represente la sabiduría del campo, el
cultivo del propio conocimiento.
“El rescate de los saberes comunitarios –dice
Alfredo– no solo permitía mostrarnos la inmensa fortuna que nos anima,
sino la prodigiosa raíz de este árbol que nos anida. Porque no estamos
recuperando el pasado, sino el futuro. Es nuestro propio mañana el que nos han
secuestrado: es ese andar el que estamos reconquistando”.
La Enciclopedia, como colección temática, llegó hasta el tomo
20, aparte de las decenas de libros con tradición oral que han sido publicados.
Pero recomenzó hace un par de años, renovado y aguzado, y el tomo 21 acaba de
salir de la imprenta: “Agua que sí has de beber – Dichos y refranes en la
tradición cajamarquina”.
Lo valioso de todo esto es cómo el proyecto se sigue
actualizando a medida que la complejidad va creciendo. Para quienes no lo
conocen la Enciclopedia Campesina nació con el propósito de recuperar las
tradiciones orales en contextos rurales andinos, que por cierto muchos medios
suelen invisibilizar.
El estudio de las tradiciones orales desde las propias
concepciones de la población campesino-andina, permitía conocer mejor el
proceso de transmisión del conocimiento. Tal como lo expresan en su sitio Web
se entiende colectivamente la idea de “comunidad como punto de partida y de
llegada”. Desde 1981 los Bibliotecarios Rurales de Cajamarca escribieron los
cuentos de sus comunidades, escribieron sobre lo que sabían, escribieron sus
propias historias de vida, y comprendieron algo que los identificó para
siempre: “No basta con aprender a leer, hay que producir nuestros propios
libros”.
En 1986 (sí, leyeron bien, hace ya más de 30 años) fundaron
el Proyecto Enciclopedia Campesina y desde entonces los comuneros editaron 20
tomos en los que con sus propias palabras reseñaban la vida de quiénes fueron y
siguen siendo.
Hace un tiempo pudo leerse lo siguiente: Identidad y dignidad
se suman al proceso de deshacer el oropel que siempre revistió al libro como
instrumento de poder. “Ahora no sólo leemos, ahora también lo hacemos”. Y la
vida continúa...
Se trata de un feliz ejercicio: todos hablan en círculo,
todos aportan, lo que se sabe se transcribe y luego se publica, lo interesante
de todo este proceso es que los paisanos han instalado la idea de enciclopedia
como elemento que les permite no olvidar lo que sus ancestros aprendieron, pero
también como modo de dinamizar los alcances y desarrollos de la propia cultura,
es un verdadero patrimonio viviente.
O como bien lo expresa Alfredo:
¡Estos naceres nos avivan!
Fuente:
Andares
de las bibliotecas rurales de Cajamarca
Versión para El Orejiverde:
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