Muchas veces ocurren gestos silenciosos que marcan principios bajo los cuales se regulan las conductas, con un sentido de pertenencia que nos ubica del lado correcto de la historia, estos gestos pueden generarse desde distintos escenarios, desde diferentes adscripciones identitarias, desde usinas creativas basadas en el colaboracionismo, la autogestión y la interdisciplinariedad, es un poco lo que ocurre con la Editorial Ganesha Cartonera, quienes eligieron mostrar la terrible realidad de Palestina desde los textos y dibujos publicados a través de los libros cartoneros.
Esta editorial cartonera ubicada en una favela de Río de Janeiro, en la cima de Morro da Babilônia, ofrece desde la literatura un compromiso solidario hacia los escritores palestinos, muchos de ellos asesinados en bombardeos por el ejercito israelí, son libros que no callan, libros que no permiten olvidar o silenciar lo que ocurre en Gaza, y representan desde un pequeño lugar, una forma valiosa de resistencia y memoria, son libros donde el odio no es respuesta, y así sea desde una imagen o desde unos versos, logran que el dolor sea visible, al menos lo suficiente para tomar conciencia con el simple acto de un libro autoeditado.
Si de alguna manera es cierto que la inequidad en el acceso a la cultura es un problema que debe resolverse, las editoriales cartoneras ofrecieron una respuesta genuina al plantear resistencias para habilitar el irrestricto acceso a dicho conocimiento, y cuando ese acto ocurre en el contexto de un genocidio silenciado desde las altas esferas políticas, la respuesta termina significando un sentido de pertenencia hacia la conciencia humana, esto que nos hace parte de algo, más allá de las distancias, de las creencias, de las ideas, entonces bienvenido sea que Ganescha Cartonera decida no olvidar que está pasando, y que retribuya con arte el compromiso de una respuesta que como seres humanos estamos necesitando leer o escuchar.
El trabajo editorial no se limita al concepto Palestina Libre, sino que aborda también publicaciones sobre la Revolución Cubana, cuentos del Subcomandante Marcos o textos vinculados con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, así como diversas problemáticas vinculadas con los conflictos que padecieron las mujeres negras que vivieron la diáspora africana (descendientes de africanos traídos a la fuerza a Brasil y a otros lugares de América), lo que convierte a Ganescha Cartonera en un espacio de lucha para combatir la colonización de las memorias mediante la escritura, como ha sido el caso del “Diccionario biográfico: historias entrelazadas de mujeres afrodiaspóricas”, que bajo el formato de un diccionario, lograron reunir en dos volúmenes biografías de mujeres negras afrodiaspóricas, haciendo frente a las imposiciones del poder y de la dominación colonial. Resulta interesante el concepto de reivindicación que habilita la posibilidad - a buena parte de las minorías sociales- de poder representarse a sí mismas y poner un límite a la exclusión de dicha representatividad planteada por entidades ajenas, esas narrativas expresan una forma de conocimiento que permiten legitimar otras presencias, como un modo de validación ante el juicio externo que las pretende ubicar en el inclinado terreno de la desligitimidad.
Hay una imagen de cubiertas de libros recién pintados secándose en un tendedero, representa la antesala de una nueva publicación, un libro cartonero que está por nacer, que es de algún modo una forma de refugio en medio del desamparo cotidiano, de cosas que afectan a quienes producen literatura, porque se aferran al trabajo con las palabras para despertar conciencias. Esa tarea a veces no tiene reconocimiento, pero persistir en ese acto representa una instancia que tal vez el paso del tiempo logre conservar, retribuyendo a través de un comentario, una intervención artística, una evaluación o interpelación de lo expresado.
Palestina libre es un concepto que transita desde hace años un contexto doliente, los libros quedan como testimonio de la creación vinculada con la vocación de servicio, la empatía y el reclamo permanente de los derechos humanos, mientras en Gaza ya no quedan edificios en pie, del otro lado del océano advierten que un genocidio está siendo televisado en medio de las ruinas y la locura, y aún hoy hay poetas desplazados que pierden la vida en campos de refugiados mientras otros poetas los evocan.
No
te olvides de olvidar el olvido decía Juan Gelman.
Hasta ese día.
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