Como ya es de público conocimiento, las audiencias públicas por el proyecto de ley en revisión por el cual se modifica la Ley 26.639, de presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial, concluyeron a fines de marzo de 2026, en donde se debatió sobre el alcance de una ley que inicialmente fue sancionada en el año 2010, propiciando en aquel contexto, el antecedente de haber sido la primera en el planeta en proteger a los glaciares, y la primera en Argentina en hacer referencia al cambio climático. Este hecho histórico generó la participación de más de 102.000 personas que se inscribieron para discutir su reforma en la Audiencia Pública. Pocas veces se hizo tan visible un compromiso público ciudadano por un recurso indispensable para la vida humana. Se sabe que, luego de esas instancias, en donde a pesar de los reclamos, la ley fue aprobada en el Senado, diversas organizaciones ambientalistas han presentado recursos de amparo para frenar la aplicación de la reforma de la Ley de Glaciares, pero lo que vale tener presente, es el grado de conciencia que impulsó a la sociedad para alzar voces a favor del medio ambiente y los recursos hídricos del país.
Los representantes de las Comisiones de Recursos Naturales y Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, restringieron la participación a unas 200 personas, que representaron apenas el 0,5% de quienes se inscribieron, traducidos en un total de 23 horas de exposiciones, aproximadamente 80 videos y más de 2600 ponencias. Lo que importa es desde qué lugar se posicionó cada uno para hacer valer sus derechos, esa memoria queda grabada para siempre, ese compromiso nos hace parte de una comunidad con un sentido de pertenencia, todo eso tiene que ver con nuestra idiosincrasia, con nuestra identidad como pueblo, con nuestros valores como ciudadanos.
De mi parte, fue un gusto haber podido enviar
un texto para participar del debate público, incluido en el trámite legislativo
correspondiente, es el que, con las mejores intenciones, comparto a continuación.
Estimados representantes de las Comisiones de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano y de Asuntos Constitucionales de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación
Agradezco la posibilidad de participar como ciudadano en esta Audiencia Pública por el tratamiento de Ley venido en revisión sobre la modificación del régimen de presupuestos mínimos para la protección de glaciares y del ambiente periglacial. Es muy probable, dada la cantidad de inscriptos, que los argumentos para modificar este proyecto de Ley incluyan, por parte de los ciudadanos, datos e información con énfasis en aspectos científicos, ambientales, ecológicos, jurídicos y políticos, entre otros. De mi parte creo necesario aportar una referencia sobre estos cuerpos de hielo en movimiento, que corresponde al contexto de la geología, ejemplos concretos con el ánimo de generar conciencia. Uno de ellos corresponde a un caso emblemático de los Andes Patagónicos, el del Lago Buenos Aires, que tiene una extensión de 2240 kilómetros cuadrados, ubicado en una región que simboliza uno de los mejores ejemplos mundiales de preservación de paisajes modelados por la acción de los hielos, se agrega en esta mención que las geoformas glaciares (accidentes geográficos moldeados por la erosión y el depósito de hielo), que rodean al lago Buenos Aires se encuentran entre las más antiguas conservadas en la superficie de la Tierra. Imaginemos por un momento la intervención humana para autorizar actividades mineras e hidrocarburíferas en zonas periglaciales similares, con intereses centrados en una minoría con base política y empresarial, sabiendo que intervenir sobre algo tan valioso como el agua resulta irreversible en cuanto al daño que puede provocar no solo a estas extensiones de hielo y a los ecosistemas circundantes, sino al devenir de las comunidades y la supervivencia de los seres vivos que forman parte de dicho escenario.
Otro dato que deberían considerar en la Cámara de Diputados, por más que corresponda o no con futuros proyectos mineros, es del Parque Nacional Los Glaciares, que como se sabe fue creado en el año 1937 con el objetivo de preservar, entre otras maravillas naturales situadas en esta región de los Andes Australes, una dilatada área ocupada por numerosos glaciares y escenarios naturales excepcionales, como el Campo de Hielo Patagónico Sur y el glaciar Perito Moreno. En 1971, a partir de la promulgación de la Ley N° 19.292, se establecieron los límites actuales y se formalizó la zonificación de Parque Nacional y Reserva Nacional, de tal forma que de los 6.000 kilómetros cuadrados de superficie total que abarca, una cuarta parte pertenece a la Reserva Nacional, mientras que el resto corresponde al Parque Nacional propiamente dicho. Los glaciares que se hallan dentro del parque, y que constituyen una de las razones primordiales de su existencia, cubren una superficie de 2.600 kilómetros cuadrados. Debido a la espectacular belleza de sus paisajes, el interés glaciológico, geológico y geomorfológico que despierta a escala nacional e internacional, y las características de las especies de fauna y flora que encuentran cobijo en su ámbito, algunas de ellas en peligro de extinción, en 1981 la UNESCO declaró a este lugar como Sitio de Patrimonio Mundial de la Humanidad (Malagnino, 2008). El Campo de Hielo Patagónico Sur configura un extenso conjunto de glaciares dentro del ámbito de los Andes Patagónicos de la provincia de Santa Cruz. De todos estos glaciares el que acapara la atención mundial es el glaciar Perito Moreno, pero no podemos dejar pasar por alto que aproximadamente un 30% de la región protegida se encuentra actualmente bajo la acción del hielo, y que tanto el Campo de Hielo Patagónico Sur, junto con el Campo de Hielo Patagónico Norte, es considerado una de las reservas de agua dulce más importante del planeta, luego de Antártida y Groenlandia. Es para tomar conciencia de lo que implicaría, en estos términos, incidir en los procesos naturales mediante proyectos mineros por el solo hecho de considerar "importante" por la autoridad de turno, ejecutar obras que podrían incrementar el riesgo hídrico en áreas que representan un patrimonio para la humanidad.
Por otra parte, el estudio de los avances y retrocesos de los glaciares a través del tiempo puede resultar de gran ayuda para reconstruir la historia de cambios climáticos a largo plazo, que pueden abarcar centurias o incluso milenios. Los cambios climáticos en zonas de volcanes han evidenciado, a través de capturas fotográficas, las desapariciones de casquetes de hielo en un lapso aproximado de 70 años, como ha ocurrido dentro del Glaciar Castaño Overo (Villarosa...et al., 2008), ubicado dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, cerca de Bariloche, se trata de una masa de hielo que funciona como centro colectivo de alimentación para varios glaciares, con lo cual, la incidencia que habilita esta Ley puede perjudicar no solo el área de extracción sino también que alcanza al resto de los glaciares que dependen del recurso hídrico presente en los casquetes polares. Otro tema no menor, vinculado con recursos económicos genuinos, es el alcance que tienen los glaciares en cuanto valor paisajístico, multiplicidad de actividades recreativas y área de estudios científicos sobre cuestiones volcánicas, que inciden en el escenario turístico, lo que representa uno de los atractivos más valiosos de la región.
El futuro de nuestros ríos, glaciares y bosques depende de decisiones políticas, dentro de la Cámara de Diputados no pueden desconocer las posiciones de los biólogos, ecólogos y glaciólogos, por sentirse ustedes habilitados a interpretar qué es importante y qué no lo es, de un modo discrecional, sin carácter científico, ya que, en este escenario, decir que es relevante y que no lo es, no puede depender del arbitrio de una autoridad de turno sino del consenso mismo de las comunidades educativas y del pueblo en su conjunto, se trata de algo más que de entendimientos, se trata de saber cómo nos paramos desde un punto de vista ético en un mundo cruzado por intereses comerciales, en donde el agua pasa a ser una moneda de cambio, y lo que no se comprende es la consecuencia del mundo que dejarían si como ciudadanos dejamos que intervengan en una de las pocas regiones con recursos hídricos fundamentales en el mundo, no solo del país. Así también creo, que debería tenerse en cuenta qué fue lo que sucedió en el Hoyo, Puerto Patriada y Epuyén con los incendios forestales ocurridos en enero 2026, ya que cuando el interés es económico lo que se pierde es el valor de la diversidad geográfica, de los recursos, y de hacer más habitable el espacio que nos rodea. Así como alterar el proceso de la fotosíntesis de las plantas perjudica el mantenimiento de la vida en el planeta, así también el agua -la importancia de su cuidado- antecede como valor primigenio el sentido mismo de la supervivencia humana, cuyas decisiones sobre cualquier intervención ciudadana que modifique o altere su consumo, debe contar con la opinión de la ciudadanía en su conjunto. Si se avanza en esta Ley, el sentido de comunidad quedará deteriorado, tanto como el equilibrio biológico y ecológico, el alcance del daño será visible en el largo plazo, no es futurología, son datos que anticipan hechos.
Cualquier cosa que pensemos en relación con la naturaleza, se requiere que el agua no sea manipulada para beneficio de unos pocos, cuando las políticas intervienen sin establecer consensos con la ciudadanía, lo que se observa es el riesgo de un progresivo deterioro del medio ambiente, a cuyos ambientalistas el actual presidente agrede sin detenerse a pensar en las consecuencias. Lo que hay que reflexionar en este momento delicado de nuestra historia como país, es que una vez que se interviene un recurso tan valioso, el daño es irreversible, ya que no hay modo de repararlo, salvo esperar años sin intervenciones humanas para que la naturaleza encuentre su equilibrio, algo de esto ya lo saben los ciudadanos de Chubut cuando ven los árboles negros de la cordillera andina, toda esa generación y la que viene se tendrá que habituar a observar los restos de lo que alguna vez fue una verdadera belleza geográfica, con el agua puede ser muchísimo peor, porque los antecedentes políticos -los discursos, las teorías- ya nos demostraron que la naturaleza y el medio ambiente no interesan, todas esas posturas, en donde se dice que los ambientalistas son idiotas, que la tierra es plana, y que los recursos hídricos están para ser intervenidos, no dejan otra cosa que un país resignado a perder lo que tiene de patrimonio, advirtiéndose que numerosos territorios con acceso a agua dulce ya han sido vendidos a empresarios extranjeros, sin que las comunidades lindantes tengan voz ni voto.
Ir lejos en la promulgación de esta ley es perder una oportunidad de hacer lo correcto, de salvaguardar la vida humana por sobre todas las cosas, de generar conciencia a las futuras generaciones, y especialmente, de no arruinarles las vidas por tener que acostumbrarse a vivir sin los recursos que el agua genera. La promulgación no afectaría solo a los pueblos cercanos, sino a todos, ya que generaría un precedente peligroso, parecería que lo que están buscando desde el oficialismo y sus aliados es tirar de una cuerda, y si se rompe, ya no servirá de nada saber que los informes y los testimonios alertaron sobre el grave retroceso ambiental que inevitablemente van a provocar. Resulta básico reiterarlo y entenderlo, la norma reconoce a los glaciares y al ambiente periglacial como reservas estratégicas de recursos hídricos, y los recursos son los elementos con los que cuenta un Estado para garantizar el normal desarrollo de la vida humana, de su deshielo dependen ríos, lagos y arroyos que abastecen de agua para consumo humano, riego agrícola y ganadero, turismo y diversas actividades industriales, también cumplen un rol central en la regulación del clima y sostienen una biodiversidad única en zonas de alta montaña. Estamos hablando de seguridad hídrica, garantizar que país queremos para las generaciones futuras, dejarles posibilidades, no limitaciones.
Si de algo espero como ciudadano de todo esto es que sirva para generar conciencia, imaginar un futuro que solo puede garantizarse desde este presente. Cuando en una manifestación algunas personas sostienen carteles que dicen "el agua vale más que el oro" están entendiendo algo que viene desde el fondo de los tiempos, aproximadamente desde el 3500 a.C. como lo comprendieron las primeras ciudades-estado que instalaban sus construcciones alrededor de un recurso hídrico, así sea un pozo de agua, un valle, un río, algo básico, elemental, pero que garantizaba la supervivencia a futuro. Realmente Argentina tiene una ubicación geográfica de privilegio, pero el peso de la historia no puede menospreciarse, si prosperan las modificaciones de esta Ley, perderemos para siempre una oportunidad para conservar lo que tenemos, lo que hoy nos interpela es la necesidad de corregir este problema.
Espero que estén a la altura.
Bibliografía consultada:
Malagnino, E. C. (2008). El campo de hielo patagónico sur. Un pasado, un presente...y un futuro incierto. Sitios de Interés Geológico de la República Argentina. CSIGA (Ed.) Instituto de Geología y Recursos Minerales. Servicio Geológico Minero Argentino, Anales 46, II, 461 págs., Buenos Aires. 2008.
Miranda, Fernando. 2010. Lago Buenos Aires...la huella de un glaciar. Panel de información geológica, Los Antiguos, Provincia de Santa Cruz. 1 p., Buenos Aires, Servicio Geológico Minero Argentino. Instituto de Geología y Recursos Minerales.
Villarosa, G., Outes, V., Masiokas, M., Villalba, R., Rivas, S. Sitios de Interés Geológico de la República Argentina. CSIGA (Ed.) Instituto de Geología y Recursos Minerales. Servicio Geológico Minero Argentino, Anales 46, II, 461 págs., Buenos Aires. 2008.
Información consultada:
Audiencia Pública 2026. Proyecto de ley en revisión por el cual se modifica la Ley 26.639, de presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial. https://www.diputados.gov.ar/comisiones/permanentes/audpub/
Nota: una de las imágenes fue tomada desde este sitio: https://farn.org.ar/glaciares-la-audiencia-publica-mas-grande-del-mundo-con-participacion-restringida/

