Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Entrevista a Mariana Elisa Pérez Ríos, estudiante de Bibliotecología en la Universidad Nacional de La Plata, Buenos Aires, Argentina



Mariana Elisa Pérez Rios tiene 24 años. En 2013 comenzó sus estudios de Bibliotecología y Ciencia de la Información en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Fahce) de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP). En septiembre de 2016 obtuvo el título intermedio de Bibliotecóloga y actualmente se encuentra continuando la licenciatura. A fines de 2015 realizó por un corto período de tiempo, un voluntariado de producción de textos accesibles para no videntes, organizado por la biblioteca de la Facultad de Psicología de la UNLP. Actualmente es becada en el sector de Servicios de Información de Bibhuma, la biblioteca de la Fahce.

Entrevistador: Daniel Canosa
- ¿Por qué la Bibliotecología?

Fue casi por error. Yo estudiaba música, en la facultad y el conservatorio, y tomé la decisión de seguir capacitándome en esa área por otro camino, pero no quería cortar mi lazo con el mundo universitario, me pesaba la idea de no tener un título, tal vez por temor a cuál iba a ser mi trabajo luego. Comencé a pensar qué profesiones podían ser afines a mí, siempre mirando desde la óptica del trabajo, en qué cosas me gustaría trabajar…en realidad las opciones iban para el lado de letras y filosofía, pero tal vez iba a pasarme lo mismo que en la música. En ese momento una amiga se había anotado en Bibliotecología, y me pareció hermosa la idea de trabajar en una biblioteca. En ese entonces no tenía noción del alcance de la profesión, sólo me imaginaba la idea del bibliotecario tradicional.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

En la secundaria comencé a acudir seguido a la biblioteca de mi colegio, una biblioteca bien conservadora: los libros estaban en vitrinas cerradas con llave, se pedían al bibliotecario, no había computadora, ni acceso a internet, por supuesto. La biblioteca no tenía difusión. Si bien había un amplio espacio de estudio, no se nos incitaba a utilizarlo. Ahí mismo se me ocurrió ir a la biblioteca municipal pero no fui muchas veces. Tengo que ser sincera en  que no frecuenté muchas bibliotecas, solo iba cuando necesitaba libros de consulta, porque siempre fui muy fanática de comprarme los que me gustaban leer, y debido a mi experiencia en mi ciudad natal, no tenía la concepción de biblioteca como espacio de estudio. Desde que me vine a vivir a La Plata, probé ir a la biblioteca de la facultad de Bellas Artes pero en ese momento tenía una sala de lectura extremadamente reducida, había que pedir todo en mostrador y eso me quitaba las ganas de investigar cosas nuevas, que es para lo que yo quería utilizarla (no sé cuál es la situación actual de esa biblioteca), también utilicé la biblioteca del conservatorio Gilardo Gilardi, para cuestiones académicas. Luego, no volví a estar en una biblioteca hasta comenzar la carrera, donde aprendí cuántas cosas podían ofrecernos (las que no se quedaron en el pasado) y me enamoré de la biblioteca pública de la UNLP como espacio de estudio, y de la biblioteca de Humanidades, Bibhuma, porque me parecía fantástico que fuera autoservicio. La colección abierta permite que uno indague todo lo que quiere, sin pudor. 
Siempre estuve rodeada del mundo de la música y de la plástica. Desde muy chica me acerqué a la literatura, también me gustan otras expresiones artísticas.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

En este momento estoy empezando a leer a Dostoyevski, y entrando además, en el mundo de la poesía, ahora con Alejandra Pizarnik. Los libros que más me influenciaron fueron las novelas distópicas: Farenheit, Un mundo feliz, Rebelión en la granja, 1984. No puedo decir si fueron más atrayentes que otras cosas que leí después, ya que el valor que les confiero tiene que ver con que fueron mi puerta de entrada a la literatura y a la pasión por la lectura. Farenheit fue el primer libro que elegí por mí misma en una librería, si mal no recuerdo, cerca de los 13. De ahí empecé a hacer toda la seguidilla, fue un tiempo que me devoraba los libros en el día, iba haciendo nexo por medio de títulos y autores que solían nombrarse en los prólogos de los libros.

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

Lo defino como un mediador entre la información y quien la solicita. Comprendiendo como mediador a alguien que organiza un amplio mundo de datos, trata de decodificar la necesidad de información real del usuario y ofrecerle lo más acorde a esa necesidad. Para ello, el bibliotecario brinda herramientas que permiten la independencia del usuario y lo guía en el camino de ser creador de conocimiento, pensando al conocimiento como algo colectivo.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?    

Si la información es poder, nuestro trabajo es muy delicado. Creo que en síntesis, el rol social del bibliotecario es brindar la posibilidad de que la información llegue a todas las personas (y no a unos pocos) y facilitar además las herramientas que permitan que esa información pueda ser convertida por cada uno en conocimiento, para desarrollarse como ser social. Brindar la posibilidad de que la información llegue a todos no es simplemente decir: “acá tengo esto, podés utilizarlo”,  sino buscar la manera de que las personas que de otra forma no se interesarían, puedan tener acceso a la información real, de calidad convirtiéndose en seres activos y competentes en lo que ahora se llama la Sociedad de la Información.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

Sí, considero que el contenido de diversas materias favorece la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario. Creo que Política de la información quizás es la materia central donde este tópico se aborda, ya que mediante el análisis que se hace de la promulgación de distintas leyes por ejemplo, nos hacemos conscientes de lo importante que es que como profesionales estemos social y políticamente activos para luchar por que las cosas que se promulgan sean en favor de la democracia y la cultura y no en contra de ellas.
En Historia del libro y las bibliotecas analizamos la figura del bibliotecario y de la biblioteca a lo largo del tiempo y en diferentes culturas, y vimos como generalmente el bibliotecario es una figura importante en la política, la educación y la cultura de cada civilización. Ahí mismo analizamos la época de la dictadura en Argentina y su consecuencia en cuanto a la censura en la cultura, entre otras atrocidades.
En Referencia, y creo que en otras materias más, vimos temas ligados a la ética, cuestiones sobre la biblioteca como un espacio público y accesible para todos. En varias asignaturas trabajamos sobre los conceptos de alfabetización y brecha digital, etc.



- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia? (la pregunta va orientada hacia los contenidos que brinda el docente, si fomenta habilidades sociales o comunicativas o centra toda su atención en contenidos técnicos)

Las clases que tenemos suelen ser muy interactivas, con la presentación de trabajos prácticos con filminas power point y la exposición oral de los mismos. También trabajamos mucho mediante la entrega por el campus virtual y la utilización de foros de discusión. Los trabajos finales algunas veces son trabajos de campo, de ir a bibliotecas a analizar distintas cuestiones y generar proyectos pilotos en base a esas cuestiones. Nuestros docentes son también investigadores que están actualizándose constantemente, que nos incentivan a participar en jornadas de bibliotecología, charlas de profesionales o debates.  

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

En este momento estoy realizando una pasantía en la biblioteca Profesor Guillermo Obiols (Bibhuma), que es la biblioteca de la facultad de Humanidades de la UNLP, donde estudio. La pasantía consta en trabajar en el área de servicios de información colaborando en atención al público, orientación y referencia primaria, ordenamiento de la colección y participación en los talleres de formación de usuarios. Yo creo que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para este caso, claro está que además uno tiene que ir empapándose de cuestiones propias de la biblioteca donde trabaja: el reglamento interno, los proyectos que se llevan a cabo, etc. Las mayores lagunas que hallé en mí estuvieron relacionadas con falta de herramientas de búsqueda en el catálogo y fuera de él; y respecto al conocimiento de las colecciones de bibliotecas especializadas en otras áreas, y de repositorios de acceso abierto, para ofrecer a los usuarios que buscan cosas que no se encuentran en la colección de Bibhuma.

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

Considero que trabajamos con mucha información actualizada. Leemos muchas ponencias y artículos de revistas publicados en los últimos años. Sí creo que hay solapamiento de información en distintas materias de la carrera, lo cual a veces la hace un poco tediosa.
En cuanto al equilibrio entre teoría y práctica, siempre me pareció que las materias tenían mucha carga horaria (6hs semanales divididas en 4hs de teórico y 2hs de práctico) siendo que, por lo general, los trabajos prácticos se resolvían en las clases (prácticas). Además, en las materias más técnicas, como Organización del conocimiento y Descripción Bibliográfica, creo que les faltaba enfocarse más en las cuestiones prácticas, que la carga horaria fuera menor y los trabajos de mayor complejidad, extensión y cantidad. Otras materias, como Tratamiento automático de la Información (I y II), y Referencia (general y especializada) me parecieron materias más complejas que tal vez sí ameritaban esa carga horaria, y en las que igualmente agregaría más ejercitación práctica.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

Estuve inscripta en la lista de correos de ABGRA (Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina), luego me di de baja porque eran tantos los correos que circulaban que no llegaba abarcarlo. Pero tenía debates muy interesantes. Ahora estoy en grupos de Facebook pero se habla menos de temas políticos, a veces se publican cosas pero no generan debate.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?

En Políticas de la Información se nos dió a conocer Sindicalizándonos, un grupo de bibliotecólogos que trabaja en la conformación de un sindicato que defienda nuestros derechos laborales. Me parece importante que se aborden estas temáticas. Mucho no puedo hablar sobre esto porque recién estoy insertándome en el mundo laboral desde mi profesión. Sí puedo decir que Bibliotecología se difunde como una carrera con muchísima salida laboral, lo cual no parece ser muy cierto. Uno puede optar por trabajar en bibliotecas populares o barriales ad-honorem o por un salario simbólico, por el simple amor a la profesión. Podemos también, trabajar 9hs en bibliotecas de instituciones privadas.  Podemos enfocarnos como Gestores de la Información, según nuestro título, pero las instituciones que los buscan, generalmente no ponen entre las profesiones afines a su búsqueda, la bibliotecología. Es decir, creo que el alcance del título si bien es abarcativo, no resulta válido en una situación real de búsqueda de empleo. Me da la sensación de que es una profesión que todavía no está del todo socialmente aceptada.


- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumna de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

Creo que todas las problemáticas sociales y políticas van a incidir en el contexto bibliotecario, cuando se trata de un contexto público, cuando se tratan de cultura y educación. El concepto de neutralidad en la profesión lo entiendo como brindar acceso en forma democrática, sin juzgar si esa “información” está a favor o en contra de mis ideales. Neutralidad en ese sentido, no en otro. En pos del pensamiento crítico. No recuerdo que en las clases se haya hablado de esa dicotomía, sino al contrario, de ser un profesional involucrado en las problemáticas sociales, que justamente ahora nos tocan bien de cerca.

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)
           
Creo que en contextos interdisciplinarios, bibliotecología no es aún una carrera visible. A mi parecer, se quita mérito a la figura del profesional Bibliotecólogo en contextos de debate que atañen a la educación y la cultura, lugares donde tiene mucho para aportar. Yo siento que la carrera sí otorga elementos para dar respuesta a problemáticas sociales y  también cuestiones de planificación para el caso de desastres ambientales. Incluso, no sé cómo es en otros institutos donde se enseña Bibliotecología, pero en Humanidades se trata mucho el enfoque de bibliotecas públicas, estatales, donde se deben construir muchas herramientas para que la idea de “accesible para todos” sea real, herramientas que permitan la alfabetización informacional y digital, luchando por la disminución de la brecha tanto sea por edades, genero, clase social, o cualquier motivo que dificulte el acceso a la información y a la formación de las personas.

-¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.)

Sí lo abordamos desde un punto de vista teórico. Es decir, leemos información y debatimos cuestiones de multiculturalidad, desplazados sociales, comunidades sexuales, etc. Vemos el trabajo que debemos hacer desde nuestro lugar para conseguir la inclusión. Desde un punto de vista práctico no tengo el recuerdo de haber  trabajado desde la carrera con alguna biblioteca real en estas situaciones. Si, de conocer diferentes bibliotecas barriales y sus problemáticas por medio de compañeros que trabajan en ellas y que llevaban inquietudes, debates y propuestas a la clase.

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

En este aspecto no puedo hablar mucho, no estoy del todo empapada en los cambios que se realizaron pero hace poco se modificó el plan de estudios de la carrera y se hicieron cosas importantes, como agregar la materia “capacitación en informática” debido a que habían varios chicos que ingresaban sin manejo básico de PC, y en bibliotecología, la computadora es un elemento esencial. También se agregó un curso de ingreso a la carrera, que se da en el mes de febrero, lo cual también implicó que se incluyeran a alumnos avanzados que quisieran ayudar en esos cursos. Están saliendo pasantías desde la biblioteca y otros ámbitos afines de la facultad/universidad.  Eso es importante, porque los alumnos veníamos quejándonos de no tener la posibilidad de realizar pasantías ya que al buscar trabajo, las instituciones (privadas, de donde nace la mayor oferta) piden bibliotecarios con experiencia. Otra cosa muy importante que se consiguió es que las materias tengan dos comisiones de prácticos, en distintas franjas horarias, para permitir estudiar a quienes trabajan, lo cual me imagino que debe haber sido un problema ya que si bien cada año hay más ingresantes, bibliotecología sigue siendo una carrera con pocos inscriptos. También se consiguieron otras facilidades para quienes trabajan o tienen personas a cargo, pero esta es una medida que nace ya desde la facultad.
La facultad de humanidades cuenta con una junta asesora departamental (JAD) para cada departamento, donde representantes del claustro docente, del claustro alumnos y del de graduados, debaten sobre la política departamental. Es decir, los estudiantes de bibliotecología podemos llevar nuestras propuestas al departamento, mediante la representación de nuestros compañeros en la JAD.
Por otro lado, cada carrera suele tener una comisión de estudiantes, un espacio de debate que nace desde los mismos estudiantes, es un área informal pero permite abarcar la lucha desde otro lado. Pudiendo dirigirnos al centro de estudiantes vigente  o diferentes agrupaciones estudiantiles que puedan apoyarnos. En biblio, al menos desde que yo ingresé, hubieron intentos fallidos de armar una comisión de estudiantes, pero creo que este año nuevamente está surgiendo algo.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

No considero tal la desaparición del libro impreso, pero si me resulta alarmante la pérdida del hábito de consulta en el libro impreso. Nos estamos acostumbrando a utilizar muchas fotocopias, PDFs de libros escaneados, siempre partes de ellos, capítulos o selecciones. Al consultarlos no somos conscientes del autor,  de la época y el contexto en que ese texto se escribe. Hacemos uso, reproducción y divulgación del material sin considerar cuestiones de derecho de autor, sin citar. Tuve una profesora, justamente en políticas de la información que nos recordaba constantemente lo importante que era saber ubicarnos sobre qué leíamos, a quién pertenecía el texto, en qué contexto estaba escrito.
En la carrera trabajamos mucho con documentos accesibles en formato digital. Es una nueva realidad que se incorpora, pero no creo que reemplace a la anterior, sino que pueden convivir. Yo puedo hablar de que me resulta más cómodo, más amigable, consultar en papel que mediante una computadora, pero eso ya es algo subjetivo y quizás generacional. Pienso que el problema, en todo caso, es otro. Cuando un usuario accede a una biblioteca, puede tener la confianza de que el material ahí disponible es material de calidad, con información fidedigna, porque hay un trabajo previo de selección, de evaluación constante. Lo mismo sucede en diferentes repositorios digitales. El problema está en las herramientas que tiene el usuario para saber a dónde ir a buscar la información (a esos repositorios, por ejemplo) y no leer solo, y sin filtro, lo que le recupera un metabuscador conocido.
No creo que el libro físico vaya a desaparecer, mi opinión es que suele suceder que cuando aparece algo nuevo (por ejemplo ahora el libro digital) bajan los índices de uso de lo anterior, hasta que lo nuevo se afianza y se incorpora como algo más y ahí realmente se evalúa si lo otro deja de existir. Incluso me parece que, como contrapartida, también están en auge los talleres sobre conservación y restauración.
Incluso, si fuera un simple cambio del libro impreso al digital, o la revista impresa a la digital, no sería tan grave, creo que el problema es que cambiamos información corroborada, editada, por cosas efímeras, textos sin revisión, y creo que eso va más allá de si es formato impreso o digital. Internet nos ofrece mucha información, pero de un modo caótico, por lo cual tendemos a caer en la desinformación. Brindar las herramientas para que eso no suceda, es también nuestro rol.

Muchas gracias Mariana

Daniel Canosa

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