Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

lunes, 17 de junio de 2019

La necesaria tarea de recolectar tradiciones orales



Recientemente, las Bibliotecas Rurales de Cajamarca difundieron un nuevo trabajo comunitario, "La enciclopedia en Huamachuco", en donde vale tanto la intencionalidad del proyecto como el método de trabajo, y lo esclarecen con un ejemplo, tomando el entendimiento de un concepto según los diferentes ámbitos rurales en donde se manifiesta, ubicados en comunidades cajamarquinas, según dice la nota:

"De cómo se mueven los nombres y sus saberes en nuestras comunidades: la Mustela frenata –para poner un ejemplo– es conocida en Cajamarca con el nombre de Huayhuash; un poco hacia la costa es hurón o comadreja. Hacia el norte es mono, fino. Poco más al norte es huaygash o huayhuacho. Pero también se le conoce con el nombre de monoch’usho, masha, chupacuy, padrecuy, padrino. En general se le dice “compadrito”, pues si se le llama por su nombre, vuelve para hacer daño a la casa. Al sur, en la zona de Cajabamba, se le conoce con el nombre de ardilla. Esto significa que más hacia el sur, nuestros libros de la Enciclopedia Campesina pueden gozarse por su contenido, pero sería fantástico que en todas nuestras bibliotecas rurales tengamos también libros nacidos de sus propios conocimientos. Ahora que nos hemos extendido hacia la zona de Huamachuco, esta preocupación viene siendo una constante. Por eso ya empezamos a recolectar las tradiciones orales en esa zona”.

Lo que sigue es la tarea habitual que viene desempeñando el bibliotecario Alfredo Mires Ortiz, en cuanto a la conformación de los equipos y los pasos para continuar acopiando los saberes tradicionales de la cultura, y es en este punto donde formulan algo clave, una verdadera declaración de principios:

Para crecer hay que enraizarse. Para enraizarnos hay que tener la humildad de adentrarnos y reverenciar la prodigiosa sabiduría que aun habita en nuestras comunidades”.

"Para crecer hay que enraizarse", feliz entendimiento de las Bibliotecas Rurales de Cajamarca, es un modo genuino de registrar conocimiento, sobre todo si ese conocimiento se desarrolla oralmente en las chacras, al ritmo del trabajo cotidiano, cuando se dice lo que se sabe, mientras culmina la jornada.

Podríamos conjeturar una situación análoga, generada en la Biblioteca Qomllalqpi en 2010, cuando los libros vivientes Mauricio Maidana, Ana Medrano y Adelio Medrano, trabajaron una traducción del esquema clasificatorio de la Clasificación Decimal Universal (CDU), tomando como elementos de consulta un diccionario de la Real Academia Española y un vocabulario toba (realizado por Alberto S. Buckwalter, edición 2001), de ese modo pudieron acercarse a la comprensión de ciertos términos para luego traducirlos a la lengua qom. Recuerdo lo interesante que fue evidenciar como se iban descubriendo palabras nuevas, ya sea por condensación de ideas, fusiones de palabras y asociación cultural de los conceptos. Se sabe que hay términos que no tienen traducción directa en lengua indígena, como por ejemplo “filosofía”, pero si es posible traducir “amor a la sabiduría”, tal como lo representa la etimología griega del término, logrando un significado que en lengua qom se traduce como Na uoche na naÿasnec.

La propuesta consistió en confeccionar los carteles con los nombres de las diferentes disciplinas que en aquel momento componían el acervo bibliográfico de la biblioteca, términos que en su mayoría no tenían traducción directa al qom, y con los cuales hubo que conversar y discutir opciones para representar cada una de esas temáticas generales. De hecho el nombre final de la biblioteca, que completaba la denominación Qomllalaqpi (hijos de la gente), propuesta por Ana Medrano, se había definido en otro encuentro: Noýec Tounaxaqui logró representar la idea de biblioteca para la comunidad: Casa de la memoria.

Lo valioso de aquel encuentro entre tres lingüistas y un bibliotecario fue haber descubierto palabras nuevas, buscando resignificar entendimientos que en principio se presentaban ajenos a la cultura, con lo cual era importante contar con un diccionario para tener en claro la etimología, y a partir de allí consensuar una representación de los vocablos, sin pretender una definición estándar, que por otra parte necesitaría de la aprobación de las comunidades qom que habitan en Chaco, Rosario y Buenos Aires, a fin de homologar criterios (en aquel momento se habló tanto en Derqui como en la Biblioteca Qomlaqtaq de Rosario, sobre la necesidad de organizar un congreso de lengua qom, propuesta que no llegó a concretarse, pero que permitiría discutir acuerdos entre los lingüistas), en este punto vale resaltar que no todos en la comunidad de Derqui eran hablantes y escritores de la lengua materna, lo cual divide un poco las aguas a la hora de justificar ciertas elecciones gramaticales en relación a los conceptos.

Entre las conversaciones registradas en el blog de la biblioteca, incluyendo audios que no se publicaron en dicho espacio (lo que comúnmente se denomina en periodismo “material en crudo”), se habían resaltado algunos ejemplos cuyas discusiones excedían el entendimiento gramatical, se trataba de conceptos consustanciados con prácticas propias de la espiritualidad indígena, probablemente el término “religión” represente ese contexto, ya que en líneas generales tenía sentido hablar de cosmovisión, creencias, rogativas, cultos, dioses, con lo cual los lingüistas discutieron una expresión que contenía lo que podríamos entender como un conjunto de creencias: Na’amjanataxanac.

Otro caso se registró con la concepción de la Psicología (partiendo de la etimología común que indica “estudio de la conducta humana”), dicho término se representó como Nataxac. Las ciencias sociales presentaron variedad de términos, pero los paisanos lo comprendieron como “estudio de la sociedad” en forma global. Para este caso todo aquello que implicaba estudio de una disciplina o conocimiento se dice Paxaguenaxac, por ende el sector de ciencias sociales se había registrado como Paxaguenaxac Na Shiýaxauapi (entendido esto último como sociedad en general, no como comunidad en particular), lo cual de algún modo implica aceptar que la traducción está orientada al usuario no indígena que consulta una biblioteca indígena, en este caso habría que discutir la noción de comunidad, dentro del amplio círculo del concepto sociedad.

En cambio derecho (el derecho jurídico que corresponde a cada ciudadano como un conjunto de normas éticas a cumplir y exigir que se cumplan) fue comprendido por los paisanos como Huo’oda enec. Revisando los audios, hubo términos que no generaron dudas, el consenso fue inmediato, tal el caso del término “trabajo”, traducido como No onatac, acepción que en las comunidades tiene honda vinculación con tareas agrícolas y comunitarias, no así con la idea de cumplir un horario de trabajo en un espacio determinado. Lo mismo ha ocurrido con “familia”, Ñalaqpi, un concepto en el que los tres lingüistas acordaron sin inconvenientes, incluso “medicina”, que se traduce como Nata, no tuvo dudas, mientras que sí se discutieron apreciaciones con todo lo relacionado a la maternidad o parto, que es en este caso qooqi nam alpi mientras que lo referente a estudios sobre el cuerpo humano se expresa como N’ocguiaxac n’oc.

Otro motivo de reflexión lo originó el material relacionado con el arte y la música, en el primer caso se sugirió No’oxonecpi, mientras que música se representó como N’vic naxanaxac, aquí vale entender la noción de lo que para el qom representa el arte como actividad, relacionado con las prácticas habituales que se desempeñan en las comunidades, especialmente con las artesanías, se discutió previamente el alcance etimológico de la palabra, asociada como una actividad o un tipo de producto que tiene una finalidad estética y también comunicativa, pero también se mencionó la facultad de crear, un poco el entendimiento de la arcilla o barro, que una vez moldeado cobra una forma que termina en una representación relacionada con sus creencias, tomando elementos de la naturaleza, imágenes presentes en el monte y en los ríos, por lo tanto el consenso alrededor de esta palabra fue complejo, y llegó un punto en que los paisanos dieron a entender que la traducción la podían “dejar así” lo que no significaba que sea definitiva. Asimismo habría que considerar, previamente a la consulta, lo que representa la música en este contexto comunitario, asociada en ocasiones con prácticas medicinales, como forma de curación, un entendimiento propio de los chamanes que dista de la comprensión que la sociedad occidental pueda tener por este tipo de expresión artística, a lo que se llega en estos casos es a una aproximación conceptual, y no a una traducción directa.

Con los términos deportes o juegos infantiles coincidieron en traducirlo como Na’axaxacpi por lo general la asociación con el juego es más notorio entre los chicos, quienes en una oportunidad habían registrado en la biblioteca, en un cartel con fotografías, algunas variedades de juegos con bolitas.

Lengua, Lingüística se interpretó como Na’aqtaqa (a modo de ejemplo L’aqtaqa na qom se entendería como lengua de la gente), se trata de un término que no ha generado discusión alguna, probablemente por encontrarse vinculado con las prácticas orales de traspaso de conocimiento, y que tanta incidencia tiene en la educación familiar indígena, sin embargo en relación a Historia y Biografías, resultó interesante en aquel encuentro el debate entre Mauricio Maidana, Adelio y Ana Medrano, en un primer momento existían pocas diferencias entre ambos términos, la consulta al vocabulario toba despejó un poco las dudas, finalmente Historia se representó como Na’aqtaguec mientras que biografías (historias de personas) se entiendió como Laýajnec Shiyaxaua, allí las herramientas bibliográficas permitieron separar algunas apreciaciones sobre ambos términos para diferenciarlos en distintos planos.

El sector de enciclopedias y diccionarios lo representaron de varias maneras, “diccionario” se entendió en la comunidad como “libro de palabras”, para sorpresa propia, en aquella reunión los qom encontraron un término para representar la idea de libro: Nede, que partió de la imagen de representar con un objeto la posibilidad de “guardar palabras”, se trata de un novedoso enfoque de una expresión ajena a los patrones culturales de la comunidad, pero que ilustra sobre la necesidad de tender puentes hacia otros entendimientos por parte de sus libros vivientes. En ese caso la traducción completa fue Nede Na’aqtacpi. Enciclopedia en cambio significa “conjunto de todas las ciencia y artes”, por ende quedó establecido como Nede uetaigui na yajnecpi, limitado a la sabiduría de los pueblos indígenas en directa relación con la biodiversidad y cultura.

En aquella publicación en el blog de la biblioteca (septiembre de 2010), recuerdo haber dejado para el final lo que consideré un punto conflictivo para el modo de entendimiento de la cultura qom: el de las ciencias duras. Aproximadamente tres años después de este trabajo, tuve la experiencia de entrevistar a Omar Camachi para generar, dentro de la comunidad de Derqui, un documento oral sobre "las dos educaciones", que no eran otras que la educación escolar y la educación familiar indígena, fue allí que Omar lamentó la ausencia de química y física en el lenguaje y vocabulario qom, pero tomando su intervención como una falta, casi como un lamento. Por lo tanto esta disyuntiva ya estaba presente en la comunidad, razón por la cual resultó complicado encontrar una representación de las matemáticas, química y física, por el simple hecho de que los antiguos paisanos no conocían esos elementos, con lo cual la opción final, aunque no definitiva, fue la de consignar los términos en castellano.

Sin embargo sí resultó posible encontrar traducciones para estas disciplinas:
Estudio de la tierra (geología): Paxaguenaxac Alhua. Estudio de la flora y fauna (biología) entendido según los lingüistas como el estudio de todo aquello que vive, ya sea en tierra, agua o aire: Paxaguenaxac Nahuetalec Nac Alhua N ca’ altahuec. La paleontología (o estudio del pasado de la vida humana) se re-significó como Paxaguenaxac so aupi. En este caso no se encuentran documentos generados por los propios paisanos, salvo descripciones de flora y fauna características del monte chaqueño, elementos propios de la farmacopea tradicional indígena, y prácticas chamánicas con registros orales de los abuelos del Chaco. Recuerdo que cuando pregunté por el estudio del pasado, algunas respuestas remarcaron la importancia del presente, el pasado era un espacio guardado en la memoria, una forma de construir una vasija, un modo de cazar o pescar, un tejido que respetaba cierta composición en la técnica del hilado, destrezas y conocimientos para los cuales no dedicaban un tiempo en analizar el origen, todo eso estaba incorporado y era traspasado a los más chicos, podían discutir cómo se hacían ciertas construcciones, pero no delimitar esa discusión a una forma de homologación de cómo hacer lo que comunitariamente hacían, por ese motivo es que resulta complicado acercar una traducción con estas disciplinas.

Volviendo a las Bibliotecas Rurales de Cajamarca, a fin de cerrar este precario círculo reflexivo, resulta imprescindible resaltar la metodología empleada en la comunidad de Huamachuco, la necesidad de recolectar palabras, dotarlas de contexto, poblarlas de verdades comunes, en donde la identidad es un plano que todo lo cubre, que junto a la memoria todo lo articula, porque simplemente tiene que ver con lo que saben, porque en el fondo, el simple acto de hablar es interculturalidad viva, una noción vulnerable que anda por los campos evitando el olvido.

Fuentes consultadas:
La enciclopedia en Huamachuco

Noýec Tounaxaqui: en busca de una representación lingüística

Circuito de producción documental en bibliotecas indígenas: experiencia de trabajo en la Biblioteca Qomllalaqpi
http://eprints.rclis.org/16978/1/Circuito%20de%20producci%C3%B3n%20documental%20-%20ELIS.pdf


Testimonio oral sobre educación indígena y educación escolar
http://librosvivientes.blogspot.com/2013/03/testimonio-oral-sobre-educacion.html

Versión para El Orejiverde:

sábado, 15 de junio de 2019

Despedida del lonko Luis Pincén


El viernes 14 de junio ha fallecido el lonko Luis Eduardo Pincén, que su camino siga fortalecido paisano, fue un honor compartir su sabiduría.

Paz a su alma, y consuelo a su familia.

Este hombre de conocimiento ha sido referente de la comunidad Lof Vicente Catrunao Pincén, y guía espiritual del Diario El Orejiverde, descendiente de un cacique legendario, que siempre luchó por restituir aspectos identitarios de su cultura. Junto a Carlos Martínez Sarasola recorrió múltiples caminos, atravesados por el eje de la espiritualidad y la totalidad circular, fueron grandes amigos.

Sus hijos, familiares, amigos, alumnos y compañeros lo despidieron como tehuelche y como mapuche.
Es cierto lo que dijeron, la verdadera muerte es el olvido, siempre los vamos a recordar.

Comparto el reportaje que Carlos le hizo a Luis, una manera de tenerlos siempre presentes:

"Porque para nosotros el hombre está integrado al universo: el nehuén, o la energía espiritual del hombre, es uno más con el nehuén del agua, el del viento, del guanaco y del ñandú. Y nuestro espíritu, nuestro kempeu, es uno solo y sufre mientras haya un descendiente que está perdido y revive cuando hay un descendiente que pelea por su gente."

Luis Pincén.



miércoles, 29 de mayo de 2019

Tanto nos iluminas y guias


Amigos

A un año de la partida de Carlos Martínez Sarasola, comparto estas sentidas palabras de los paisanos de la Comunidad Lof Vicente Catrunao Pincén, con quienes vivenció tantas resistencias, penas y alegrías, un camino signado por el amor y la esperanza, por el conocimiento, la espiritualidad y la empatía.

El tiempo vuela ciertamente, ahora que escribo estas palabras, tratando de encontrarlas, mientras a modo de homenaje escucho un disco de los Beatles, como a Carlos le hubiera gustado, trato de medir su ausencia sabiendo que no es posible, como bien lo dice Pincen, Carlos era y es irremplazable.

Desde su partida medité mucho sobre los ciclos que no se completan, aquello que se interrumpe por causas incomprensibles, como es tener que aceptar una despedida jamás imaginada, pero sentí que Carlos había dejado un hilo donde continuar el tejido de conocimiento que tanto cultivó a lo largo de su vida, el diario era parte de esa hilatura, su biblioteca, sus parlamentos con los paisanos, su tarea como docente, sus libros, todo eso era parte de ese ínfimo y perdurable hilo que unió nuestras vidas hasta hacernos partícipes de un círculo, y personalmente nunca había integrado un círculo, fue por Carlos que pude entenderlo, apreciar que por primera vez lo poco que sabía podía conectar con otros entendimientos, comprender que todo tiene relación con todo, que las ideas no necesitan espacios amplios para desarrollarse, que lo esencial se manifiesta en las construcciones genuinas, que todo se trata de seguir andando.

Un año sin tu amistad Carlos, quien diría, te seguimos extrañando, porque es cierto que las verdades no merecen olvidarse, porque es cierto que desde algún lugar nos estás guiando, que como dicen los paisanos, somos alma de una sola alma.


Tanto nos iluminas y guias

El 29 de mayo de 2018 nuestra realidad se desmoronó en un instante, nuestro hermano Colilonko/Colinao, conocido también como Carlos Martínez Sarasola, partió… ya no estaba. Todos sabemos quién ha sido y lo logrado en cada camino que ha recorrido. Pero… ¿qué ha hecho en nosotros su partida?

Nos preguntábamos: ¿Cómo seguiríamos sin él? ¿Cómo haríamos para ocupar ese lugar que dejó vacío y cubrir los espacios que tan sólo él alcanzaba? No teníamos respuesta. Colilonko/Colinao era y es irremplazable.

Aun así, desde su partida nos hizo sentir lo que sabíamos: que somos parte de un todo. Almas de una sola Alma. Que seguimos juntos. Que nosotros nos fuimos con él y él se quedó en nosotros. Nos reveló “el otro lado”, a donde llegan los que parten.

Fue el primer “Blanco tan blanco” (como lo define nuestro Lonko Luis Pincén) en recibir un ELUWÜN (Funeral Günün-a-küna/mapuche), una ceremonia que no se realizaba desde hacía más de cien años en la región pampeana. El funeral se realizó durante dos días donde acompañamos su viaje al encuentro con sus ancestros, quienes lo recibirían con alegría. Con esa alegría debíamos despedirlo: “como es arriba, es abajo”.

Colilonko nos enseñó cómo van de la mano el dolor y la alegría . Nos mostró cómo el amor puede lograr que uno cante, baile y ría por encima de las penas. Un hermano debe llevar en su viaje, todo el amor y felicidad que nos generó. Encontramos en nuestro haber herramientas que tan generosa y naturalmente nos regaló para seguir… porque de eso se trata todo, de seguir, de honrar. Honrar hoy su vida, sin llorar su muerte. Pudimos comprender lo aprendido en los años que compartimos este camino.

¿Cómo seguir?
El “saber y conocer”, a cada uno, no sólo nos compromete sino que nos impone una responsabilidad: generar buenas realidades, haciendo BIEN.
Sin duda, Colilonko/Colinao trasciende su propia vida.

¡PewkallalLamngen !

Tus Hermanos de la Comunidad Lof Vicente Catrunao Pincén
Colilonko/Colinao, Carlitos querido… siempre con nosotros. En cada momento.
Cuanto te extrañamos!! Cuanto te amamos!!

Fuente:
http://www.elorejiverde.com/el-don-de-la-palabra/4967-tanto-nos-iluminas-y-guias

domingo, 26 de mayo de 2019

Sobre el valor de catalogar plantas medicinales



Recientemente se publicó en El Orejiverde ese tipo de notas periodísticas que provocan una pausa en la lectura, producto de la inevitable reflexión que sus construcciones van generando, por que suelen representar un contexto en donde el entendimiento interdisciplinario habilita una respuesta a las problemáticas sociales. Es el caso de María Eugenia Suárez, investigadora del CONICET,quien luego de más de una década de trabajo, que incluyó la convivencia con el pueblo Wichi, logró reunir y catalogar las plantas medicinales utilizadas por este pueblo originario, y describir sus usos terapéuticos y las formas de preparación y aplicación.

El gran obstáculo que en líneas generales padecen la mayor parte de las comunidades indígenas, ha sido el desmonte creciente que irremediablemente atenta contra la sustentabilidad de estos recursos. Como se registra en la nota, el pueblo wichí reside en un área que abarca parte de las provincias de Salta, Chaco y Formosa, y una pequeña franja de tierra del sudeste boliviano. Un sitio que ofrece un singular atractivo para quienes se dedican a la etnobiología, una disciplina que estudia los vínculos que los grupos humanos establecen con el resto de los seres vivos y con el ambiente, en un contexto cultural, espacial y temporal determinado.

Resulta importante la necesidad de incorporar conocimientos, desde la bibliotecología, sobre la construcción de herbarios, especialmente en bibliotecas indígenas que brinden servicios en áreas rurales, donde las condiciones geográficas favorecen la recolección de plantas curativas. Registrar la farmacopea tradicional es probablemente una de las mayores fortalezas que hacen a la colección de este tipo de unidades de información, pero dicho catálogo tendrá sentido si el bibliotecario facilita el contacto del libro viviente con el usuario que consulta por una dolencia determinada, no nos olvidemos que este tipo de biblioteca crea su propio acervo, y es un acervo de personas que comparten lo que saben, de allí a incorporar colaboraciones con médicos y hospitales públicos, resulta un paso que es necesario experimentar.

Quien suscribe recuerda el trabajo que la comunidad Qom de Derqui, a través del proyecto Biblioteca Qomllalaqpi, llevó adelante mediante registros propios de la farmacopea tradicional indígena, reconstruyendo a través de la memoria y el conocimiento un listado de plantas medicinales que los propios paisamos utilizaban, encargando a sus familias del Chaco el envío de plantas que crecían en el monte, como el palo santo, quebracho blanco (utilizada para la fiebre y los resfríos), el peiqo (resfríos, gripe, una de las pocas especies que los paisanos pudieron encontrar en Derqui), la vainilla, salvia (para la mujer con dolores en la menstruación), ajenjo, alcanfor, menta, margarita (que algunas familias qom han utilizado como infusión para te o mate, sobre todo para la presión alta), también se habló del pasto colorado (para fortalecimiento del pelo en la mujer) y de las propiedadades del algarrobo, árbol identitario de la cultura, conocimientos que en aquella oportunidad (noviembre de 2012), fueron recopilados a través de la memoria de Roque López, Ana Medrano y Adelio Medrano, quienes solían viajar a Chaco, donde vivían parte de sus familias, trayendo semillas y plantas que por lo general no crecen en Buenos Aires, por no reunir las condiciones climáticas apropiadas.


Por este y otros motivos es que la destinataria de este artículo, docente de Ciencas Exactas en la UBA e investigadora del CONICET en el Instituto de Micología y Botánica (INMIBO), merece apoyo y recursos por parte del Estado, porque ha dedicado gran parte de su tiempo a estudiar la etnobiología de los wichís, y solo por eso no nos podemos permitir el lujo de desperdiciar una experiencia consustanciada con la investigación y el aprendizaje de otras formas de conocimiento. Los paisanos wichi han compartido con María Eugenia la explicación de una cantidad considerable de plantas que se utilizan en el monte, no solo la clasificación sino el proceso de preparación, lo cual ha generado un catálogo de enorme valor social.

Se recomienda la lectura completa del artículo periodístico, porque nos acercaría no solo al acopio de un conjunto de plantas, que en estos contextos son consideradas sagradas, sino también a la función crucial que cumplen los chamanes con la manipulación de esas especies nativas, esto no deja de representar un alerta, considerando que cada vez son menos los ancianos que conservan estos saberes y que ejercen estas prácticas, se trata de una forma de vida que corre riesgo de desaparición.

En tiempos en donde es visible el deterioro del tejido social (producto de la ausencia en buena parte del capital social), resultan determinantes estos aportes colaborativos que propician una reparación y sobre todo una oportunidad para empezar a hacer las cosas bien. Si la investigadora del CONICET contara con mayores recursos para hacer su tarea, las condiciones sanitarias de las comunidades locales se verán sin dudas más favorecidas, es un paso para equilibrar aquello que permanentemente se encuentra inclinado, el actual contexto exige entre otras cosas sensibilidad, consideración y voluntad, y que el trabajo de más de una década encuentre su aplicación sistemática en un sistema de salud intercultural e interdisplinario, para mejorar las vidas de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad social.

El trabajo está hecho, es tiempo de multiplicarlo.


Fuente consultada:
El Orejiverde

nexciencia.exactas.uba.ar 



Fotografías:

Pablo Fernández Elisegui.


Nota relacionada:
Que Sabe Quien
Farmacopea tradicional qom


domingo, 28 de abril de 2019

La Rueda Medicina como círculo de sabiduría


Las “ruedas medicina” representan un concepto, como tantos entendimientos surgidos en comunidades que históricamente han prescindido de los alfabetos y las escrituras, se trata de grandes círculos de piedras, cruzados por ejes dirigidos a los puntos cardinales que se encuentran principalmente en Estados Unidos y sur de Canadá y son utilizados con fines rituales, de sanación chamánica y también pedagógicos, en su simbolismo del universo y su relación con el ser humano.

Un sentido cosmológico cuya construcción remite, desde el punto de vista de una vivienda, a las malocas de los paisanos huitotos y muimanes, duplicados del universo que comprenden la idea de totalidad, y en cuyo interior se engendra la palabra a través de los mambeaderos, lugares de reunión de los ancianos que van hilando a través de la oralidad verdaderos canastos de conocimiento, tal como lo definió el investigador colombiano Fernando Urbina, los mambeaderos representan simbólicamente el útero de la madre maloca, un espacio donde es frecuente desovillar el frondoso tejido de la interculturalidad, el total entendimiento de las cosas...

La mayoría de las culturas ha utilizado el círculo en sus representaciones sagradas, desde la construcción de templos hasta los cálculos calendáricos de los mayas, o instrumentos de meditación como los mandalas de los hindúes. Los indígenas de América del norte, por su parte, trazaron en su interior el mapa del universo con sus Cuatro Direcciones y la ubicación del hombre en él, y no cuesta ver en este caso una analogía con las casas comunales de los indígenas del amazonas, ya que su construcción no puede ser arbitraria, si en dicho proceso al momento de colocar el primer soporte no se respeta la ubicación de las estrellas, la casa de la cultura puede llegar a “deteriorar el paisaje” y no ser representativa de la sabiduría de los ancianos.

En este punto encontramos elementos para vincular la arquitectura de los pueblos originarios en la tarea de construcción de una biblioteca indígena, la noción de círculo se encuentra consustanciada con los elementos simbólicos de las pinturas, guardas, tejidos e imágenes de la naturaleza que los paisanos han venido realizando desde el fondo de los tiempos.

A modo de ejemplo, en el universo sioux lakota, se aprecia el entendimiento del anciano Hehaka Sapa, Alce Negro, quien describía la importancia del círculo diciendo: “Todo lo que hace el indio lo hace en círculo /…porque el poder del mundo actúa en círculo…/ Todo lo que hace el poder del mundo se hace en un círculo”, un círculo que, en el caso de la Rueda Medicina, terminó asociándose a la rueda en su movimiento y retorno sin fin, tan próximo, a la idea del devenir circular del tiempo entre los originarios americanos.

Según la autora de este texto, más que una construcción, la rueda medicina es un símbolo sagrado que representa el orden cósmico, el eterno patrón de vida y muerte, el sendero del sol y la luna, el diseño del tipi (vivienda circular) y la forma del tambor…donde la línea vertical indica el sendero del hombre y la horizontal el sendero del sol. La sagrada intersección de ambas representa el centro de la tierra, así como, entre los sioux, la infaltable presencia de la pluma de águila evoca y activa al poder de WakanTanka –el Gran Espíritu- sobre todo lo creado y la armoniosa interacción entre los seres vivos y la Madre Tierra.

Desde el espacio de una biblioteca, es preciso entender lo que implica la noción de círculo, la idea de una totalidad circular, analizar los tejidos hilvanados a través del conocimiento, encontrar elementos para aplicar en eventuales bibliotecas indígenas, acaso un espacio donde la palabra debe ser perpetuada mientras su hilatura lo permita, voces que confronten voces, conceptos que asocien cultura con identidad, consensos que representen una historia y un devenir.

Desde el punto de vista chamánico, el término “medicina” alude al poder y fuerza de la naturaleza, lo sagrado del universo que guía al hombre en el campo de energías que lo rodean. Son las energías de las Cuatro Direcciones básicas: norte, sur, este y oeste, que marcan las estaciones del año y las etapas de la vida (nacimiento, infancia, adultez y ancianidad) en relación con el centro, punto del cual todo emerge y al cual todo regresa.

Al intervenir este texto, he querido ver en las distintas etapas referenciadas, el traspaso de conocimiento entre quienes cultivan un saber ancestral, así como en nuestras bibliotecas otros jóvenes toman el testimonio para continuar el camino de los docentes, así también se construye identidad entre las paredes de una biblioteca indígena, desde los abuelos hasta los nietos. No son habituales los ejemplos de este tipo de construcciones, sin embargo basta conversar con los referentes de algunas comunidades para encontrar en ellos similitudes en cuanto a la arquitectura que se pretende representativa de un modo de comprensión que aún persiste, a pesar de los permanentes obstáculos con los que los referentes de pueblos originarios se enfrentan en las actuales sociedades occidentales. Personalmente he presenciado, en comunidades qom de Derqui y Rosario (una experiencia que me ha honrado formar parte), la recreación del círculo dentro del espacio de la biblioteca, en especial cuando eran habituales la organización de asambleas o conversatorios, en donde todos podían mirarse desde un mismo lugar, sin jerarquías sociales de ningún tipo, contando con un tiempo libre de exposición, para al final tratar de lograr consensos. Las decisiones más trascendentes fueron tomadas en un círculo.

En las ruedas medicina cada dirección tiene su color, su animal guía, sus características climáticas y espirituales, como también espacio para los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego en una imagen integradora, de equilibrio, armonía sanadora y crecimiento personal, pues su comprensión lleva implícita la adquisición de la mayor sabiduría.

Si bien los principios generales son comunes para todos, cada pueblo otorga a las direcciones características su propia cosmovisión, sus tradiciones, sus condiciones geográficas y circunstancias históricas, es decir que coexisten a través de un entendimiento común, cuidando de no instalar imposiciones en cuanto a lo que cada pueblo comprende, sobre estos postulados se avanza hacia el fortalecimiento de las propias creencias, y en ocasiones se generan nuevos planos de entendimiento, en especial en culturas plurilingües, cuyas representaciones artísticas toman elementos de las culturas geográficamente más cercanas.

Si acaso fuera posible, podríamos trazar un paralelo con el arte collage cubista, en donde el concepto de textura adquirió otra dimensión, allí se puede apreciar, en algunas pinturas, cómo un recorte de diario o un pedazo de tela terminaba formando parte de un cuadro abstracto, de algún modo ese accionar representaba sacar un elemento de contexto para ponerlo en un nuevo contexto, pero el plano artístico seguía teniendo referencias del cubismo, eran expresiones que en algún punto exhibían, mediante dichas junturas, otros entendimientos sin perder representatividad.

El pueblo cherokee, cuya Rueda Medicina ilustra la nota publicada en el Orejiverde, describe de la siguiente manera las Direcciones: “además del norte, sur, este y oeste/ debemos recordar de dónde venimos, la Madre Tierra, MakaIna o UnciMaka, la quinta dirección. Es nuestra conexión con la vida, representada por el color verde. Luego está el Padre Cielo, azul, la sexta dirección, representando el mundo presente y el mundo hacia el cual nos dirigimos. Por último está la séptima dirección, TU, como ser material y espiritual y centro de todo lo demás buscando la armonía y conexión entre nuestros cuatro aspectos, físico, emocional, mental y espiritual pero fundamentalmente entre lo que fue, lo que es y lo que será”.

Hacia estos pensamientos me llevan las actuales inquietudes de quienes aún preservan sus costumbres y tradiciones, buscando recrear nuevos planos en armonía con el contexto, sin embargo desde nuestro ámbito, especialmente con profesionales de la información que se acercan desde una periferia sociocultural a problemáticas que los exceden, sobrevuela la duda de la imposición de ideas en relación a la representación documental de los espacios habitados por la palabra, en donde se supone que es posible plantear una metodología con base en la formación académica, sin previamente habilitar un mínimo esfuerzo en escuchar e indagar lo que “el otro” sabe, comprende o necesita, en tal sentido es preciso seguir desentrañando la diversidad de conjeturas que dicha complejidad plantea, si pretendemos como bibliotecarios abrir una puerta cuyas posibilidades sean realmente apreciadas por los paisanos de una comunidad indígena.

Fuentes consultadas: 

María Ester Nostro. La rueda medicina como círculo de sabiduría

Martínez Sarasola, C. De manera sagrada y en celebración. Ed.Biblos/Desde América. 2010. Bs As. 

Hehaka Sapa (Alce Negro) Les ritessecrets des indiens sioux. Edit Payot.1953, Paris
Fecha: 25/2/2019

Casas de las palabras

Josefina Ludmer. Clases 1985. Algunos problemas de teoría literaria. Buenos Aires: Paidos, 2015.

Foto: Medicine Wheel Park, Universidad Estatal de Valley City, Valley City, Dakota del Norte (Estados Unidos)

sábado, 13 de abril de 2019

Cómo cumplir los mandatos Wiwa


Para los conocedores de la cultura Wiwa, pueblo amerindio de Colombia –hablantes del idioma damana, perteneciente a la familia lingüística chibcha– Ramón Gil Barros (más conocido como Ade Ramón), es considerado un referente social y cultural, acaso el más importante "Mama Wiwa" del presente, que recupera para su gente los antiguos mandatos de la cultura para reparar las problemáticas de las sociedades actuales.

Hijo de Mama Rumualdo Gil, una importante autoridad de su pueblo durante las últimas décadas. Ade Ramón ha heredado la responsabilidad de guiar a su pueblo hacia la recuperación y fortalecimiento cultural. Esta persona fue nombrada el primer “Cabildo-Gobernador" de la Organización Gonawindúa Tayrona (OGT), luego de un largo proceso de consulta al interior de los diversos poblados y autoridades ancestrales del pueblo Kággaba (Kogui) y con el acompañamiento, en buena parte del proceso, del desaparecido líder Ika (Wíntukwa), Adalberto Villafaña.

Ade Ramón, a pesar de ser Wiwa, ha dedicado su vida a la construcción de continuas relaciones con los Mama tanto Kággaba, como Ika y Kankuamo, hacia la búsqueda de la unidad y del fortalecimiento de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Desde el año 1992 se dedicó al estudio profundo de su cultura y a la conformación de diversos poblados en varias cuencas, donde el objetivo es el fortalecimiento cultural y el control de la vida social de quienes habitan en estos asentamientos. Al trazarse estas tareas, Ade Ramón constantemente viaja por diversas cuencas y poblados de la Sierra Nevada de Santa Marta, visitando y acompañando a las autoridades locales y a los Mama en sus complejos oficios como dirigentes de sus pueblos.

Es común, entre los suyos, verlo dando consejos sobre el origen de las enfermedades, las buenas conductas, las curaciones, las comidas (especialmente el pescado, la pava, el armadillo y los bastimentos como el plátano secado al sol (jolojolo), al igual que los tubérculos como la yuca, la malanga y la arracacha y algunas clases de carnes) y sobre todo una serie de recetas y prácticas para las mujeres embarazadas.

El líder comunitario suele relacionar las enfermedades con los malos pensamientos, y la importancia en dicho contexto del ritual del bautizo, no solo a los recién nacidos, sino también a los ríos y árboles, y en cierta medida a todo aquello que se consume como alimento.

Para Ade Ramón uno de los motivos por los cuales ciertas enfermedades se apoderan de la gente es porque desde la comunidad no se le rinde tributo a Mulbatézhumun, madre de la enfermedad, “Antiguamente nuestros ancestros la pidieron y la trajeron desde Gúnkuka y ahora no le estamos dando alimento ni sabemos quién le da. Entonces, por falta de alimento es cuando ella nos viene a exigir, es cuando nos enfermamos sin saber de dónde viene la enfermedad. Ahí es cuando nos da ira y hablamos mal”, señala.

Por ende para este representante cultural las malas acciones terminan siendo alimento para Mulbatézhumun y para los padres espirituales, al desperdiciar ese conocimiento es la causa por la cual los wiwa se terminan enfermando.

Otro ritual característico de la cultura es la llamada entrega del poporo, se trata de un  calabazo seco, endémico de la Sierra Nevada, en cuyo interior se guarda el polvo de conchas de mar que se mezcla con el ayu, la palabra arhuaca para la hoja de coca, se dice que este objeto identitario tiene relación con el alimento consumido, el agua de los ríos, el aire que se respira, los árboles que dan sombra, en donde se concibe el entendimiento de la naturaleza bajo un profundo sentido espiritual.

O como bien lo dice Ade Ramón “después de cumplir todos estos mandatos, nosotros podemos empezar a tener hijos y, a su vez, las distintas clases de árboles también empiezan a producir. Lo mismo ocurre con las distintas clases de alimentos que consumimos. Igual pasa con los animales, pues también empiezan a tener hijos que más adelante serán alimento para nosotros”.

Finalmente se realiza, a su debido tiempo, el ritual de la “mortuoria”, que es cuando a un ser vivo le llega el momento de la muerte, los propios wiwas de la comunidad desconocen el origen del término, pero se sabe al interior de las familias que el ritual también se aplica  a toda clase de alimento, así como a los árboles y a los animales que viven en la naturaleza.

Fuente:
Fundación Wiwa

Palabras de Mama. No. 1. Segunda Época. Centro de Comunicaciones Zhigoneshi. Organización Gonawindúa Tayrona (OGT). Santa Marta. 2008. Traducción del damana, idioma hablado por el pueblo Wiwa, por Rafael Mojica.

Nota: Agradezco con sincero afecto la gentileza de Juan Carlos Gamboa Martínez, perteneciente al Proceso Organizativo del Püeblo Rrom de Colombia (PRORROM), por compartir el texto sobre Ramón Gil Barros, del cual adapté la correspondiente nota.

Imagen:
https://lorenzogill.wordpress.com/2018/07/29/personajes-quien-es-mamo-ramon-gil-barros/

martes, 2 de abril de 2019

Las historias que aún anhelan ser reparadas



Siempre recuerdo la entrevista que un amigo, Ignacio Vilchez (desde la revista “Ser Latinoamericano”) realizó a un combatiente de Malvinas, el periodista Gustavo Pirich, quien en 2009 publicó un libro titulado “Hojas de ruta”, con el objetivo de provocar un debate imprescindible para entender que fue la Guerra de Malvinas y el posterior regreso de los ex-soldados al continente.

El tiempo pasó pero las denuncias siguen reclamando una reparación que sistemáticamente, desde el Estado, les ha sido negada, queda el testimonio que se puede revisar, discutir, contextualizar, los temas que aún hoy son visibles en el escenario planteado por el autor hace ya una década, los soldados que se suicidaron, la llamada “desmalvinización” que incluyó la noción de olvido hacia los ex-combatientes, la negación, el abandono, las pensiones honoríficas a los oficiales que torturaron a sus propios soldados (inquietante listado el que aporta Pirich), en un contexto en donde el hambre y el frío pasaban a un segundo plano.

Nunca es tarde para discutir la necesidad de una relectura, nunca es tarde si como ciudadanos pretendemos no olvidar, especialmente cuando se trata, tal como lo comentó Ignacio en aquella entrevista, de “un libro crudo pero necesario”, y que hoy resulta difícil conseguir.

Aquí la entrevista completa:

Nota: la imagen corresponde al siguiente sitio:
https://espaciopuntoaparte.wordpress.com/2014/04/02/retratos-y-paisajes-de-guerra-de-juan-travnik/