Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Sobre la apropiación acrítica de la Whipala


Recientemente, por intermedio del paisano Ser Jatun Inti (referente de la Biblioteca Sisa Jan Inakt'tiri - Flor inquieta), tuve conocimiento de este trabajo de Franco Limber sobre la representatividad de la whipala, y lo que implica su utilización en las comunidades andinas. Se trata de un extenso planteo que deja al desnudo las adscripciones acríticas que algunas comunidades hacen de los símbolos culturales, y que por desconocimiento en muchos casos se vincula con la comprensión de la identidad. Considero que el texto resulta válido para interpelar los diferentes planos de entendimiento de la cultura aymará.

El autor establece tres propósitos para desarrollar el concepto: en primer lugar hacer conocer la historia objetiva de la wiphala basándose en elementos históricos que ha considerado como referentes puntuales, en segundo lugar aclarar dudas de quienes buscan conocer la construcción de la wiphala moderna utilizada hoy como símbolo del mundo “indígena”, y por último “apartar elementos imaginativos con el cual se ha venido construyendo diferentes idearios esotéricos a lo largo del tiempo hasta el presente, despejando conceptos ilusorios que carecen de fundamentación real, las diferentes argumentaciones ficticias que se ha proliferado en escritos que contextualmente tendieron a ser más ideológicos que veraces”, no deja de resultar una tarea necesaria, que permite urdir entendimientos endógenos, entretejidos bajo siglos de interpretaciones que en su mayoría prescindieron de la investigación.

Según lo considera el autor diferentes pensadores Indios afirman que el termino bandera es una “imposición occidental”, el cual tiene cierta valides, pero la misma no cambia la naturaleza humana de construir símbolos de acuerdo a eventuales motivaciones sociales, por ello Limber recurre a la vexilología (estudio de las banderas en un sentido amplio) para así comprender de la forma más racional la construcción de la wiphala en la historia.

Hay un dato interesante, y es el origen de la bandera como portadora de un sentido de pertenencia cultural, el imaginario colectivo trazaría sin dudar dicha ubicación geográfica-temporal en alguna región europea medieval, pero en verdad tiene un origen Asiático, exactamente en la actual Birmania. Para encontrar la primera bandera documentada históricamente nos tenemos que trasladar al Imperio Persa, que durante la Dinastía Aqueménide (550 – 330 a.C.) se utilizó ininterrumpidamente la bandera Derafsh Kaviani como símbolo identificativo del imperio (se trataba de un rectángulo de cuero cubierto con una fina capa de seda, adornada con piedras preciosas que formaban una estrella de cuatro puntas con forma de aspa, indicando los cuatro puntos cardinales), diversas ilustraciones han permitido conocer sus colores: escarlata, amarillo y magenta, algunos historiadores sostienen que esta bandera desapareció después de la conquista musulmana.

Para Limber la historia real de la wiphala es improbable de verificar, debido a que sus referencias son contadas, incluso mucho de ellas son imposibles de comprobación, por ello en su gran mayoría los intelectuales Indios recurrieron a la imaginación para llenar un vacío, que en algún punto tiene relación con la inexistencia del concepto “bandera” en la América precolombina, lo cual lleva a una inevitable congoja intelectual, perdiéndose la esencia del significado de sus orígenes.

Esta situación ha ocasionado intensos debates en relación a las características principales de la whipala, como por ejemplo el significado de los colores o la supuesta utilización de la bandera como calendario astronómico, una interpretación que para Limber no tiene forma de sostenerse con argumentos fidedignos.  

Vale replicar estas palabras: “En los tiempos que acaecen es necesario separar lo real de lo imaginativo, para así poder avanzar en los nuevos retos que los pueblos Indios enfrentan. El esoterismo folclórico ha ido mermando las aspiraciones históricas de los indios como la búsqueda del poder político y económico, búsqueda que se ha materializado en los diferentes levantamientos y procesos políticos de los indios que fueron acompañados por la Wiphala”.


Lo que murmuran en silencio los tejidos y las vasijas

El análisis impacta, en primer lugar el entendimiento de la wiphala como artesanía Pre-colonial (creada antes de la llegada de Cristóbal Colón a tierras de Abya Yala), para el investigador boliviano en este periodo encontraremos algunas referencias graficas muy interesantes, parecidas en su conjunto a la actual wiphala moderna, las culturas andinas tenían cierta valoración del manejo de múltiples colores en sus trabajos manuales, esta característica se mantiene hasta el día de hoy, especialmente en los aymaras, incluso se puede apreciar en su arquitectura urbana, en los denominados “Cholets” (edificaciones parecidas a los chalet’s europeos, pero con características nativas aymaras, sobre todo en la ciudad de El Alto de La Paz, que mantiene la característica de usar diversos colores intensos, que hacen referencia a los tejidos como el Awayu -prenda de las mujeres que usan para abrigar o cargar -  y motivos Tiwanakotas como la Chakana). El militante indígena registra la similitud con antiguas piezas talladas en piedra o imágenes tejidas en telares andinos, es precisamente en las artesanías de la época pre-colonial donde ha encontrado los primeros indicios de la forma cuadriculada de la wiphala y sus colores actuales, pero sostiene que es imposible descifrar su significado original, y que no es prudente asociar la idea de un símbolo, usado desde aquella época, con lo que actualmente se entiende por whipala en la sociedad actual. Mucha agua ha corrido debajo del puente, y aún quedan interpretaciones que los tejidos y las vasijas acompañan en silencio.

Franco Limber se ha tomado el trabajo de analizar las imágenes, lo que le da un alto valor a su investigación, desde una Chuspa para la coca del periodo Tiwanakota (un tejido que aún utilizan los yatiris, considerados chamanes o médicos en la cultura andina), en donde se aprecian figuras similares a la wiphala actual, hasta ilustraciones plasmadas en vasos ceremoniales Qiru, donde es posible identificar un guerrero portando una wiphala, y en muchos casos sostenida por un mástil, lo que para el investigador es parte importante en la vexilología, ya que da origen a la bandera propiamente dicha. En diferentes museos se encuentran vasos de este tipo pertenecientes a la época precolombina, estilo que debió ser transmitido entre generaciones, y copiado por artesanos de los diferentes pueblos de la región altiplánica.

Posteriormente incluye ejemplos de pinturas realizadas a comienzos del siglo XVIII en la actual Bolivia, realizadas por pintores barrocos coloniales, donde confluyen ángeles con ropajes propios de la moda femenina europea, advirtiéndose sobre la espalda un manto similar a la whipala (estos ejemplos nos recuerdan de algún modo los ángeles arcabuceros de la iglesia de Uquía, en Jujuy, donde conviven en silencioso sincretismo las dos culturas que interpelaron la memoria de los pueblos andinos), otras pinturas son propias de la Escuela Cusqueña (siglos XVII o XVIII) donde se visualizan arcángeles y whipalas.

Para Limber ya es posible analizar, desde los levantamientos indígenas del periodo colonial, sobre la existencia de símbolos utilizados en contextos de insurgencia India, concretamente los del pueblo Aymará, incluso afirma que los Aymaras son los poseedores de la tradición y creación de la wiphala, y aquí toma como referente la figura de German Choquehuanca, considerado ni más ni menos que el padre de la wiphala moderna, responsable de la reconstitución de dicha bandera, y especialmente de su divulgación como símbolo entre los indios.

Este líder, originario de la provincia de Omasuyos, nace a la vida militante en la secundaria, cuando era panfletero del Movimiento Universitario Julián Apaza (MUJA), en los 60. En 1999, se alió con Felipe Quispe “el Mallku”; con él y otros cinco indígenas formaron el MIP (Movimiento Indígena Pachacuti) y lograron ingresar a la Cámara de Diputados, donde asistía con una vestimenta indígena y una pluma en la cabeza. Fundó la Universidad Indígena Tahuantinsuyo, donde se enseña conocimiento y prácticas de los pueblos indios. Es docente desde 1984 en la Universidad Siglo XX y luego en la UPEA (Universidad Pública de El Alto) y la UMSA (Universidad Mayor de San Andrés).

Su inquietud lo llevó a investigar y escribir, siendo para Limber el autor más prolífico en materia de wiphalas, compartiendo artículos y estudios relativos a whipalas comuneras y banderas coloniales. Según Choquehuanca la Wiphala ha sufrido algunas modificaciones desde las épocas de la colonia y la república. Por ejemplo, la bandera que levantó Pablo Zarate Villca (un caudillo y militar boliviano) era de 11 por 12 cuadraditos (total de 132 casillas), la que flameó en la localidad de Ayo Ayo antes de 1852 era de 20 por 20, en total 400 cuadraditos. 

Choquehuanca dice que incluso se vio en la película Nación Clandestina una whipala con colores negro y café, en otras banderas hasta habían agregado el rosado y el guindo. Es así que el historiador decidió diseñarla en 1979, sobre el modelo de una wiphala plasmada en un vaso qiru (o kheru) expuesto en el museo Abad de Cuzco, Perú, la cual tenía siete por siete cuadraditos.

La wiphala que hoy vemos fue diseñada según los criterios de Choquehuanca, su trabajo no solo se limitó al diseño de la misma, también en su divulgación como símbolo indio entre los Aymaras, tarea que no fue fácil, ya que cuando los indianistas empezaron a usar este símbolo, no solo fueron objeto de agresiones por parte de los “q’aras” sean de izquierda o derecha, sino también de aymaras. En  su  afán  de  defender la  autoctonía de la wiphala se tomó el trabajo de buscar en la prensa boliviana las primeras menciones a este objeto y he aquí que halló notas sobre la "huifala" y la "wipala" (sic), entre 1930 y 1950. En ambos casos, los artículos de  prensa que Choque consultó indican que se trata de un "emblema de los indios", "inventado por ellos".

Lo que sigue, vale la pena consultarlo en los escritos de Franco Limber, quien también ha publicado poesía, objetivando la utilización de la Whipala en los movimientos Indianistas-Kataristas de la segunda mitad del siglo XX, donde deja en evidencia el carácter emblemático del símbolo multicolor en contextos de manifestaciones, luchas y reclamos de las comunidades andinas; la vinculación del emblema tanto con personajes políticos ideológicos (en el que resulta valioso detenerse en la figura de Fausto Reinaga, considerado uno de los mayores representantes del indianismo), como con los movimientos políticos indígenas, cuyos líderes sostuvieron la whipala emparentándola con el entendimiento de la resistencia cultural e identitaria.

Se trata de un símbolo unificador que ha permitido visualizar la realidad de complejos movimientos sociales ligados por conflictos de poder, un instrumento de lucha con un fuerte sentido de pertenencia y un vínculo con ideas revolucionarias cuya utilización sembró adscripciones y críticas en numerosos escenarios políticos, razones fundadas por variados motivos en donde no es posible desconsiderar lo que para Limber es un punto central indiscutible: que el carácter inspirador de rebeldía de la whipala “se pierde acompañado del discurso indianista con el que nació.  El debate puede centrarse: si es que existe la posibilidad de volver a darle la cualidad rebelde con la que nació, o dejar que se mantenga dentro de la mecánica jurídica estatal, en todo caso su futura reconstrucción está en manos de su legítimo dueño, el pueblo aymará”.   


Fuente consultada: 
Limber, Franco. Breve historia real de la Whipala - ilustrada

Nota:

Para ampliar la información sobre la problemática propuesta, se recomienda consultar el blog de Franco Limber, investigador boliviano, quien estudió en Universidad Mayor de San Andrés y publicó numerosos artículos indianistas que hacen a la identidad cultural indígena de los pueblos andinos:

Blog:

Facebook:

Las imágenes pertenecen a los siguientes sitios:

Birmingham Museum of art

Comechingonia virtual

El cafetín de las 5

Versión para El Orejiverde:
http://www.elorejiverde.com/el-don-de-la-palabra/4633-la-apropiacion-acritica-de-la-whipala

jueves, 1 de noviembre de 2018

Aminta Peláez Wouliyuu, etnoeducadora Wayuu


Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a la escritora Aminta Peláez Wouliyuu, etnoeducadora perteneciente a la cultura Wayuuu, nacida en las montañas del sur de La Guajira, autora del libro Guajirita, de la Colección Semilla para comunidades indígenas, un gran aporte que permite fortalecer la lengua materna en los niños wayuu, con todo lo que implica en el devenir de una cultura oral que tiende puentes hacia otras formas de entendimiento.

Fue un gran gusto conocerla, ya que estuvo en Buenos Aires investigando sobre oralituras con el objetivo de analizar narrativas indígenas en Argentina, seguramente su trabajo permitirá alumbrar nuevas interpretaciones en torno a este concepto.

Aquí comparto la entrevista.

¿Aminta, que significa ser escritora en el universo wayuu?

La escritura, entendida como ese sistema de letras que conforman un lenguaje, se convierte en un ejercicio de transición en la tradición oral y gráfica de los pueblos originarios. En quienes escribimos desde el sentir y pensar de nuestros viejos, recae la enorme responsabilidad del que teje la herencia ancestral; como los diseños que aún permanecen en nuestros tejidos se fueron replicando de una generación a otra, así mismo llevamos con nosotros el tejido de las palabras plasmadas en libros o textos en sus distintas formas.

Ser escritora en un universo cosmogónico tan complejo como el de la cultura wayuu, me desafía a un acercamiento constante con la palabra antigua, con el valor espiritual de los elementos simbólicos, a adentrarme en las profundidades del misterio y re-crear la oralidad para que las nuevas generaciones se apropien de lo que nos han heredado los mayores, su pensamiento, su palabra.

En tu trabajo surge el concepto de oralitor ¿cual es tu entendimiento del término y porqué consideras que surge la necesidad de este concepto dentro del plano de la etnoliteratura?

La oralitura, como concepto y práctica se ha convertido de alguna manera en un término reivindicativo de la tradición oral, como bien sabemos, la historia que nos han contado desde la colonización a través de los textos escritos por historiadores, frailes, conquistadores etc., nos representa una “mirada desde afuera”, teniendo por mucho tiempo a los pueblos originarios como objetos de estudio, lo cual es entendible hasta cierto punto cuando los pueblos estudiados no tienen un sistema de escritura como para contar desde su propia voz sus realidades y verdades al mundo.

Con el inminente renacer de la palabra antigua, reflejado en ese “boom” de escritores indígenas en toda América que a través de sus letras reconocen la oralidad como fuente clásica de los narradores y cantadores tradicionales, pero desde la escritura, me hace entender la oralitura como ese puente entre lo oral y lo escrito, donde ambos se integran y se complementan sin perder su verdadera esencia: Transmitir. Lo considero un nuevo aporte no solo a la etnoliteratura sino a la literatura latinoamericana en general, y es un camino que, si bien se ha emprendido, merece muchos esfuerzos para que pueda mantenerse, teniendo en cuenta que las nuevas generaciones originarias sufren una pérdida paulatina de la lengua materna, sin la cual la tradición oral indígena pierde su espiritualidad, su esencia, su mundo simbólico.


Considerando que has trabajo con la literatura infantil en forma bilingüe, como oralitora ¿que representa la oralidad dentro del proceso creativo?

Lo representa todo, por ejemplo, cuando escribo lo hago pensando en wayuunaiki, que es mi lengua materna, y procuro en el ejercicio mantener el sentido de la expresión para que no se pierda ni la conexión ni la fidelidad de ese sentir y pensar en lengua, que va inevitablemente asociado a una cotidianidad en nuestras comunidades; hay escritores indígenas que no hablan la lengua, sin embargo plasman la cosmovisión ancestral en sus publicaciones, pero insisto en la vital importancia de conservar y fomentar el uso de la oralidad entre la niñez y juventud indígena, de lo contrario, nos convertiremos en escritores de un pueblo y unas tradiciones extintas.

Una vez escribí esto en una red social:
No soy poeta, sólo pienso en wayuunaiki

y de pronto las cosas simples tienen voces,
el fogón de un lado a otro murmura el canto de la palguarata
mostrando los caminos y anunciando las visitas

Algunos amigos llaman poesía a estas letras, para mí no lo es, estaba observando la imagen de un fogón con una olla tiznada, esa simple imagen me invoca recuerdos, expresiones, tradiciones que quise expresar en castellano, y como lo metafórico y poético no son independientes del wayuunaiki, suena bonito. Decía mi abuela que cuando el fuego se ondea como si el viento lo soplara de un lado a otro, está anunciando una visita, la misma figura que representan los sinsontes, o palguarata como lo conocemos en La Guajira, el canto insistente de esta ave en cercanías de la casa y hacia una dirección específica también anuncia la llegada de visitas, entonces nos disponemos a hervir el café y colgar un chinchorro bajo la enramada para atender a quien viene en camino.

Desde tu interpretación ¿es posible hablar de poesía indígena? ¿cual sería el entendimiento wayuu en relación a este género literario?

Cuando enmarcamos nuestros escritos dentro de un canon hegemónico de la literatura, de alguna manera nos estamos acomodando a un lenguaje universal, como quien no pretende quedarse por fuera, por ello lo considero más oralitura, en esa transición de lo oral a lo escrito o literario. En la tradición oral indígena son comunes los relatos y los cantos, relatos sin distinción ni clasificación en mitos, leyendas, ni poesía; sin embargo, son formas que se van adoptando y gracias a ello han ido surgiendo con los años poetas y escritores indígenas que van contando sus versos libres al universo.

¿Es posible hablar de oralituras como parte del programa curricular en las instituciones de educación primaria, secundaria y/o superior?

Los proyectos etnoeducativos de los pueblos originarios se orientan cada vez más hacia la educación intercultural, la apuesta es lograr que dicha interculturalidad también se pueda vivenciar en los contextos educativos no indígenas; en este sentido, el estudio de la oralitura sería un componente fundamental en el ejercicio de la interculturalidad, ese entender del otro a partir de sus narrativas, pues en ella se origina su cosmovisión del universo.
Lograr posicionar un programa o currículo académico con éste tema es posible porque lo hemos soñado y lo estamos construyendo desde las particularidades de cada contexto, en Colombia se está haciendo el ejercicio, en Argentina también, allí está la esperanza, creciendo, realizándose.

¿Existen experiencias en Colombia en donde el conocimiento de chamanes, ancianos y caciques forme parte del espacio educativo? En el caso que así sea sería interesante incluir algún ejemplo

Los hay, y puedo mencionarte específicamente el caso wayuu. A partir del año 2010 se crearon los centros etnoeducativos en el sur de La Guajira  (donde vivo), y con ello empezó a implementarse en las aulas de la básica primaria el Proyecto etnoeducativo de la nación wayuu Anaa Akua´ipa, que es el documento que contiene los lineamientos y orientaciones pedagógicas basadas en un sistema de educación propia en la vida y para la vida, entre las estrategias que propone éste modelo para la reafirmación de la identidad étnica y cultural desde las escuelas, está la representación de los sabedores culturales, que son personas conocedoras de la tradición ancestral que acompañaran al maestro de aula a desarrollar las actividades relacionadas con la cultura indígena, es quien narra historias, quien habla de medicina tradicional, quien enseña las danzas ancestrales etc.


Muchas gracias Aminta!

Versión para El Orejiverde
http://www.elorejiverde.com/toda-la-tierra-es-una-sola-alma/4584-aminta-pelaez-wouliyuu-etnoeducadora-wayuu

viernes, 19 de octubre de 2018

El lenguaje silbado de los pueblos de Turquía


En el pueblo de Kuşköy, a lo largo de la costa del Mar Negro, Turquía, cerca de 10.000 Aldeanos se comunican por silbidos, en lo que ha sido conocido como “La lengua de los pájaros”, en donde cada silbido representa una sílaba diferente, cuyas construcciones fónicas pueden escucharse desde lejos gracias al eco que producen las montañas.
Es un lenguaje que los ancianos aprendieron de sus padres y que buscan transmitir a sus hijos y a sus nietos, lo conocen incontables pueblos situados en los montes Pónticos, y realmente resulta muy práctico para pastores y pescadores, lo que constituye una manifestación genuina de patrimonio inmaterial reconocida por la UNESCO.

En Kuşköy  sus aproximadamente 500 habitantes cultivan té y avellanas; en las calles conviven diversos oficios que ejercen pocas personas, como la panadería, la carnicería y algunos cafés.  Son los sonidos y no los paisajes los que hacen diferente a Kuşköy. Por generaciones, los aldeanos han conversado usando una forma única de comunicación a través de silbidos que llaman “kuş dili” o “lenguaje de las aves" en turco.

Por sí mismo, el nombre Kuşköy significa “pueblo de las aves”, allí son frecuentes los silbidos que invitan a tomar el te o a reunirse cerca de una ladera para conversar, por encima de los valles. A la distancia, logran “hablar” bajo una serie de estridentes silbidos gorjeantes que realmente se asemejan al canto de los pájaros.

Hay situaciones que vale la pena rescatar, para Ibrahim Kodalak, un agricultor de avellanas, a menudo las melodías de las aves locales son similares al kuş dili. También afirma que el canto mañanero del mirlo es idéntico a un famoso verso del Corán. Cabe señalar que en el pueblo la electricidad llegó recién en 1986 y antes de eso era difícil comunicarse a larga distancia, los pobladores necesitaban ese tipo de lenguaje para comunicar breves noticias en espacios lejanos.

Como otras formas de comunicación a través de silbidos, el kuş dili surgió en una región donde el terreno escabroso y la población escasa hicieron difíciles los viajes incluso de corta distancia. Según Kodalak, un silbido puede resonar a más de un kilómetro. “Si tu voz no se puede oír a larga distancia, se puede hacer una cadena con diferentes personas que retransmitan el mensaje”.

Muchos lugareños creen que el kuş dili surgió hace aproximadamente 400 años, aunque nadie lo sabe con seguridad. El “lenguaje” es, de hecho, un dialecto silbado del turco, con cada sílaba reproducida en uno de los 20 sonidos diferentes. Algunos temas típicos incluyen invitaciones a tomar el té o ayudar con el trabajo, avisar a los vecinos sobre la llegada de un camión para recoger la cosecha, o anuncios de funerales, nacimientos y casamientos. Verdaderamente increíble.


Una forma de comunicación en riesgo de desaparición

El lento proceso de modernización en el pueblo ayudó a preservar el kuş dili pero, en décadas recientes, particularmente desde la llegada de la telefonía móvil, el lenguaje ha disminuido, tal como lo ha señalado el mukhtar de Kuşköy o jefe del pueblo, Metin Köçek. “Ahora tenemos carreteras, electricidad y líneas telefónicas” “En nuestra infancia, el lenguaje de las aves era muy usado en la vida cotidiana. Ahora cubrimos las mismas necesidades usando el celular”.

La tecnología no es la única amenaza. Como en otras partes rurales de Turquía, muchos jóvenes están dejando Kuşköy para buscar oportunidades mejores en las ciudades en auge del país. Esta ausencia de oportunidades es común en zonas rurales y campesinas de muchos pueblos de Europa, situación que ha llevado a muchas comunidades a trabajar el turismo rural como alternativa económica que a su vez permita rescatar valores y tradiciones lentamente olvidadas.

Aproximadamente desde el año 2000 el pueblo ha celebrado un festival anual para promover lo que muchos consideran su lengua materna. Hay una muestra de silbidos y un concurso entre los mejores silbadores, en el que se transmiten las instrucciones a cada uno de los participantes sobre el valle, ante un panel de jueces, una interesante iniciativa que busca promover el lenguaje de las aves en Turquía y en el mundo, tal como lo afirmó Şeref Köçek, organizador del festival y jefe de la Asociación de Lenguaje de las Aves. Los festivales incluyen música y danzas locales. Hay quienes sostienen que el kuş dili podría ser usado como un medio para impulsar la economía local y detener el éxodo a las ciudades, lo cual sería una herramienta cultural a ser utilizada en el turismo regional.

La UNESCO señala que el Kusdili constituye un "fuerte ejemplo de la creatividad humana para simular y articular palabras a través de silbidos, utilizando los dedos, lengua, dientes, labios y mejillas". En 2017 esta organización ha incluído la llamada “lengua de los pájaros” del Mar Negro, en el norte de Turquía, en la lista de lenguas amenazadas que necesitan protección urgente. Salvaguardar esta forma de comunicación, que desde mediados del siglo XX se ha expandido por las regiones de Trabzon, Rize, Ordu, Artvin y Bayburt, representaría un modo de fortalecer la identidad local de las comunidades agrícolas que circundan el Mar Negro, con lo cual sería muy importante el papel de las escuelas (ya existe una iniciativa desde 2014, que consiste en la enseñanza de dicho lenguaje en la educación primaria), junto con las bibliotecas, para poder revalorizar la memoria cultural de los campesinos de Kuşköy, incorporando a dicho espacio el invaluable aporte de estos verdaderos libros vivientes.


Documentando voces, silbidos, gestos...

En un contexto signado por la tradición oral y el patrimonio cultural intangible, tiene verdadero sentido relacionar lo que sucede en este pueblo campesino de Turquía con el accionar bibliotecario, se trata de documentar un patrón de comunicación infrecuente, en el que se vinculan paradigmas tan profundos como la identidad y el valor de la memoria, cuyas prácticas se suman a otras formas que prescinden de los soportes gráficos.

En un leve sobrevuelo a través de la literatura publicada, en América Latina se han registrado buenos ejemplos de la importancia de preservar conocimiento en diferentes tipos de soportes, cuyos objetos han logrado comunicar información y condensar significación por intermedio de lecturas de tejidos, vestimentas, nudos, trenzas, ideogramas o logotipos entre otros, en definitiva símbolos identitarios que permiten a las comunidades la posibilidad de expresar sin palabras lo que son, lo que representan, donde pertenecen o cual es la historia que conforman.

Se trata de entender a la biblioteca como construcción social de la memoria, en donde el simple hábito de la conversación configura un cabal entendimiento de la interculturalidad. Bajo este plano el concepto de identidad cobra otro sentido, despojado de adscripciones folclóricas, se trata de un término crucial sobre el cual los bibliotecarios debemos reflexionar, por lo que implica documentar distintos modos de comunicación entre pueblos rurales que han permanecido por años en el mismo territorio.

Hablar, silbar, gesticular...las colecciones audiovisuales de las bibliotecas tienen elementos no solo para documentar dichas prácticas y costumbres, que hacen a nuestro acervo y a la concepción de una verdadera biblioteca humana, sino también brinda la posibilidad de recrear, conservar, analizar, enriquecer, valorar y difundir dichos elementos, lograr que el espacio de la biblioteca sea realmente un sitio de encuentro donde se comparte lo que cada uno sabe.

Hacia estas concepciones, enraizadas en contextos interculturales, seguiremos avanzando.

Fuentes:

Global Voices. Pueblo turco conserva el «lenguaje de las aves» en un mundo de telefonía celular

La UNESCO incluye el lenguaje de silbidos del Mar Negro en su lista de lenguas en peligro

La "lengua de los pájaros" de Turquía en peligro

La UNESCO quiere proteger el lenguaje silbado del Mar Negro de Turquía
https://www.aa.com.tr/es/vg/galer%C3%ADa-videos/la-unesco-quiere-proteger-el-lenguaje-silbado-del-mar-negro-de-turqu%C3%ADa

Versión para El Orejiverde:
http://www.elorejiverde.com/buen-vivir/4561-el-lenguaje-silbado-del-mar-negro-de-turquia

miércoles, 3 de octubre de 2018

6° Encuentro Internacional de Editoriales Cartoneras Santiago de Chile



Es un gusto compartir la siguiente noticia, por la empatía que me generan las editoriales cartoneras, y en especial por el esfuerzo que desde hace años vienen llevando adelante sus organizadores, se trata de una experiencia que vale la pena replicar en sus diferentes contextos, y que este año cuenta con la particularidad de la presencia del poeta Washington Cucurto, aquel fundador de Eloísa Cartonera que una noche de 2003, acaso sin darse cuenta, cruzando una calle porteña con un pedazo de cartón en la mano, se le ocurriría una idea que terminaría dando la vuelta al mundo.

Un especial saludo para Olga Cartonera, cuyo espíritu inquieto acompaña cada pulso del evento, la mejor de las suertes para todos.

6° Encuentro Internacional de Editoriales Cartoneras Santiago de Chile

La Biblioteca de Santiago de Chile, dependiente del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (SNPC), convoca al "6° Encuentro Internacional de Editoriales Cartoneras" que se celebrará los días 19, 20 y 21 de octubre de 2018, con el objetivo de intercambiar experiencias acerca de la realidad de las Editoriales Cartoneras en el escenario Latinoamericano.

Esta versión tiene como antecedente los encuentros realizados entre los años 2013 y 2017 en la Biblioteca de Santiago, donde Editoriales Cartoneras junto a investigadores/as se dieron cita para encontrarse y compartir sus experiencias. 

Programa

Miércoles 17 octubre

17:00 hrs. Presentación de libro; El canon oculto: “La literatura latinoamericana de las ediciones cartoneras al ecosistema digital” de Adrián Vila, editado por Santiago Arcos Editor.  Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile.  Av. Grecia 1025, Santiago, Ñuñoa, Región Metropolitana.

19:00 hrs. Inauguración, Exposición de poesía visual: Shopping, metáforas visuales de Nat Gaete. Biblioteca de Santiago, Sala Literatura.

19:15 hrs. Presentación del libro; Corazón Delineado de Williams Viveros, Editorial La Maricartonera. Biblioteca de Santiago, Terraza de Sala Literatura.

Jueves 18 octubre

11:00 hrs. Presentación de libro; El canon oculto: “La literatura latinoamericana de las ediciones cartoneras al ecosistema digital" de Adrián Vila, editado por Santiago Arcos Editor.  Universidad de las Américas. Cineteca del Campus República (zócalo) Av. República 71, Santiago Centro  (Metro República).

18.30 hrs.  Documental:  Carretera Cartonera y Charla: El quehacer Cartonero en Brasil con la participación de Universo Cartoneiro y Va Cartonera en: Centro Cultural Brasil - Chile   Mac Iver, 225, piso 15, Santiago.

Actividades en el VI Encuentro de Editoriales Cartoneras

Viernes 19 de octubre 

19:00 hrs.  Inauguración (Sala Zócalo Sur Edificio Extensión Cultural - Biblioteca de Santiago).
Palabras Sra. Marcela Valdés, Directora Biblioteca de Santiago.

19:10 hrs. Encuentro Inaugural

Participan: Washington Cucurto, Poeta, Narrador y Editor Argentino, Fundador de la Editorial Eloisa Cartonera; Cecilia María Salvi, doctoranda en antropología. The Graduate Center, CUNY (City University of New York), (EE.UU).

Modera: Olga Sotomayor

 20:10 hrs. Vino de honor - Inauguración.

Sábado 20 de octubre 

11:00 hrs.  Inicio de exposición de libros (Explanada Central) 

11:30 hrs.  Foto oficial participantes del 6° Encuentro Internacional de Editoriales Cartoneras.

12:00 hrs. Ponencias: "Más allá del grado Xerox del cartón: ejes literarios del   fenómeno editorial cartonero”. Diego Mora, Cartonera Tica (Costa Rica); “Literatura de Cordel, Geração Mimeógrafo; Eloísa Cartonera: (dis)continuidades poéticas entre Brasil y Argentina”. Dra. Flavia Krauss de Vilhena, Universidad de São Paulo. (Brasil) y Ponencia: “Voz Cartonera: sus propósitos e trabajos”. Andrea Carneiro; Jocimara Lopes Da Silva (Brasil). 

12:15 hrs. Taller: Bitácora Cartonera, taller de encuadernación realizado por María José Montezuma, La ingeniosa Cartonera, Lima. (Perú). Inscripciones:  encuentrocartonero@bibliotecadesantiago.cl
 
14:00 hrs. Presentación del Comic “Proyecto Tahiel”: Nelumbo Cartonera y Griffo Ediciones y Presentación de libro; El canon oculto: “La literatura latinoamericana de las ediciones cartoneras al ecosistema digital” de Adrián Vila, Santiago Arcos. (Argentina).

15:00 hrs.  Taller de encuadernación japonesa por Patricio Cordova y Anabel Collinao. Mestiza Cartonera, Santiago. (Chile). Inscripciones:  encuentrocartonero@bibliotecadesantiago.cl

15:00 hrs. Lanzamiento de libro y documental “A la sombra”, Expone: Marcelo Ibarra, Libertando Cartonera Arica (Chile); Arte y Creatividad en contextos de Encierro. Expone: Peggy Martinez Beltrán Qalauma - La Paz (Bolivia); Escritura y redención. El movimiento Cartonero y su trabajo con personas privadas de libertad. Expone Christiam Avilés Vacaflores, 4nombres Cartonera, Sucre. (Bolivia).

16:30 hrs.  Presentación del Poeta, Narrador y Editor Argentino, Fundador de  la Editorial Eloisa Cartonera, Washington Cucurto. (Argentina).

18:00 hrs.  Cierre de exposición de libros (Explanada Central).

Domingo 21 de octubre 

11:00 hrs.  Inicio de exposición de libros (Explanada Central).

12.00 hrs. Presentación de libro “Cartoneras escolares: la experiencia limeña” María José Montezuma, La ingeniosa Cartonera; “Curupira: una cartonera en la carrera de Letras de Tangará da Serra” Curupira Cartonera, Mato Grosso, (Brasil) y “Fomento Lector en Favelas y Escuelas de Cidade Vila Velha”. Diego Rodrigues de Miranda, Editorial Diversos Somos Todos (Brasil).

13:00 hrs. Taller de Poesía: “Substancia Poética” Impartido por Luis Torres Meneses, La Sociedad Perdida Editorial. (Colombia). Terraza Sala Literatura.Inscripciones: encuentrocartonero@bibliotecadesantiago.cl

14:00 hrs  Ponencia: “El cartón por la ciudadanía, accesibilidad e inclusión social”. Edmario Jobat, Universo Cartonerio, Pernanbuco. (Brasil) y “Editoriales cartoneras: una iniciativa para la vida dinámica de la literatura”, Proyecto editorial Los zopilotes Eynard W. Menéndez Aquino (Guatemala).

15:15 hrs. Presentación de libros: “Susurros que gritan” selección de Olga Sotomayor, Presenta Antonio Miotto, Va Cartonera (Brasil) y “Insomnio” de Yasmín Fauaz Núñez, Loquita Cartonera, (Chile).

16:30 hrs. Presentación del libro estado de incertidumbre. Poesía Latinoamericana. Diego Mora, Tica Editorial (Costa Rica).

17:30 hrs.  Cierre de exposición de libros (Explanada Central) 

19:00 hrs. Actividad de cierre “6° Encuentro Internacional de Editoriales Cartoneras” Presentación del libro “Thiago” de Christian Gutiérrez. Por Juanita Cartonera, (Chile). Espacio Chancho Seis. Huérfanos 3025, Santiago.  http://elchanchoseis.cl/
  
Editoriales Participantes:

Eloisa Cartonera (Argentina ); Cartonera Tica (Costa Rica); Voz Cartonera (Brasil); Libertando Cartonera; Va Cartonera (Brasil); Varonas de Cartón; Juanita Cartonera; Pulmari Ediciones; Universo Cartoneiro (Brasil); Loquita Cartonera; El Caracol de Espuma Ediciones (Venezuela); Infracción Ediciones; Taller Colectivo Anartistas; Editorial Cayó la Teja; Griffo Ediciones; Arriba del Pegaso Ediciones; Nelumbo Cartonera; La Maestra Cartonera (Colombia); Proyecto Editorial Los Zopilotes (Guatemala); Curupira Cartonera (Brasil); 4Nombres Cartonera (Bolivia); La Grullita Cartonera; La Sociedad Perdida (Colombia); Editorial Mestiza Cartonera; La Ingeniosa Cartonera (Perú); La Caserita Cartonera (Perú); Gata Diabla Cartonera; Editorial Municipal de Chivilcoy (Argentina); Isidora Cartonera; Opalina Cartonera, Publicaciones Marca Chancho, Olga Cartonera;  Diversos Somos Todos (Brasil); La Maricartonera; La Joyita Cartonera y más.

Comité Organizador:

Sra. Marcela Valdes Rodríguez, Directora Biblioteca de Santiago
Coordinadores: 
Sergio Rodríguez Quezada   srodriguez@bibliotecadesantiago.cl  /  56-2-223282014
Alexis Ruiz  Osses    aruiz@bibliotecadesantiago.cl/   
Olga Sotomayor Sánchez olgacartonera@gmail.com  / 56 - -9 - 984051719

Dirección: Avda. Matucana 151, Ciudad de Santiago, Chile.

Evento en Facebook: http://bit.ly/2Qa9vff
@EditorialesCartoneras

jueves, 27 de septiembre de 2018

Los caminos que llevan a la Iglesia de Uquía


Es realmente significativo llegar a Uquía, el tiempo parece detenerse, y todo lo que le queda al caminante es tratar de captar momentos, tal vez uno de ellos sea ingresar a su antigua iglesia, donde aún se conservan en buen estado los nueve cuadros de los ángeles arcabuceros, símbolos pictóricos de la escuela cuzqueña, con sus contornos floridos y su particular simbología.

Basta ingresar al convento para encontrar un silencio poblado de ausencias y presencias, que todo lo envuelve, un silencio acumulado de siglos, en donde lo que no ha cambiado ha sido la geografía del lugar, recorrer esas calles es de algún modo retrotraerse a una época imprecisa, realmente no parece que tuviera lugar el ejercicio de la memoria, y sin embargo todo es memoria en Uquía, enmarcada en las calles de tierra y las antiguas casas, cuyas junturas de adobe y ladrillo parecieran tener por anónima pretensión el acto de sellar el pasado y detener el presente, como si el presente fuera una prolongación de un tiempo mítico que permanentemente se va recreando entre los paisanos, un tiempo consustanciado con el silencio de los cerros y la soledad de los cardones.

Allí están los cuadros, delante de un altar tallado a mano en madera bajo láminas de oro, detenerse en ellos implica advertir detalles, como el anónimo pintor que ilustró al ángel Gabriel, sosteniendo en su mano izquierda una whipala, un sincretismo religioso que incluye expresiones propias del paganismo y la conquista española, no podemos dejar de advertir que esta construcción es de 1691, aún la noción de patria no tenía lugar ni en los sueños de quienes habitaban estas tierras.

Recuerdo la imagen de la llamada Virgen de la leche, la simple imagen de la madre María amamantando a su hijo Jesús, mientras a pocos metros se observa un cuadro de San Ignacio de Loyola, obras que durante el periodo hispánico se pintaron en toda la  zona andina, teniendo como tema pictórico la representación de ángeles vestidos a la usanza de militares españoles, ángeles armados, acaso un modo, en aquellas épocas, de infundir temor entre los nativos.

Hubo algo que me llamó la atención dentro de la iglesia de Uquía, en un determinado momento, luego de largos minutos contemplando a los ángeles arcabuceros, advertí que al final del pasillo se abría una puerta del lado derecho, absolutamente en penumbras, hasta allí llegaban los turistas, ya que solo podían asomarse sin ver absolutamente nada, con lo cual optaban por retirarse, fue allí que sin ningún otro motivo que la curiosidad, ingresé a ese recinto y me quedé el tiempo suficiente  hasta acostumbrar la vista a la oscuridad, imposible explicar ese silencio, cargado de meditación, de una atmósfera grave en el que daba la sensación de que alguien estuviese por aparecer, luego de varios minutos de estar a oscuras, la imagen de una inmensa cruz se hizo nítida a pocos metros, una cruz imposible de ver desde afuera, que por algún motivo no se muestra dentro de la iglesia, alcanzan unos minutos para empezar a percibir cierta claridad, y advertir con algún esfuerzo un espacio con elementos propios de la meditación y la liturgia, bancos, atriles, velas, telares. Salí de la iglesia pensando cuántos estuvieron allí, a lo largo de épocas inmemoriales, llegando desde los cerros lejanos, monjes que impartiendo temor y reverencia entre los paisanos, hombres de la tierra que tuvieron por destino unir creencias en contextos desolados.


Caminar por las calles del pueblo implica perderse en los márgenes del tiempo, todo es identidad que se expresa en calma, desde las niñas y niños que ofrecen sus coplas hasta el taxista que cuenta que cuando va a pescar hace un hoyo en la tierra para pedir permiso a la pachamama, y sorprende saber que el muchacho que prepara tamales en una posada es uno de los diablos disfrazados en el carnaval, en donde, nos dice, “somos otro” mientras dura la celebración, bajando del cerro luego del desentierro, danzando y mascando coca hasta que la noche lo cubre sin manto alguno.

También es posible encontrar señales en las costumbres de quienes caminan al costado de los senderos, formando mojones con piedras de colores, montículos de memoria cuyas rocas marcan en silencio un sentido de pertenencia, y es para pensar cómo el silencio del contexto pasa a ser lentamente tu silencio, como es inevitable detenerse en ese tránsito, como todo es experiencia que cobra sentido al andar, saludar al que vuelve como si lo conociéramos de algún lado.

Vaya destino el de los uqueños, porque pueden escucharse a sí mismos, y es probable que solo en esas instancias se puedan pensar cosas trascendentes.

Versión para El Orejiverde
http://www.elorejiverde.com/el-don-de-la-palabra/4507-los-caminos-que-llevan-a-la-iglesia-de-uquia

lunes, 24 de septiembre de 2018

Homenaje a Carlos Martínez Sarasola


Recientemente se llevó a cabo en la Sede Rectorado Centro de la UNTREF un sentido homenaje a Carlos Martínez Sarasola, reconocido exponente de los estudios indoamericanos y militante de las causas indígenas en nuestro país, recordado por los presentes por su labor académica, generosidad y compromiso político.

Fueron muchos los que expresaron el privilegio de haber compartido espacios y colaboraciones con Carlos, entre ellos el director de la Maestría en Diversidad Cultural, Hamurabi Noufouri, quien se refirió a la Especialización en Estudios Indoamericanos, de la que Martínez Sarasola era coordinador y artífice.

El evento sirvió para dimensionar el alcance de su obra, no solo desde el plano académico sino especialmente desde los testimonios recogidos por parte de los paisanos, que lo aceptaron como propio, no por nada este entrañable investigador fue el único blanco que participó en la ceremonia ancestral del Nguillatún, que desde hace años se realiza en las localidades de Chorriaca y Huncal, provincia de Neuquen, tal como lo rememoró el lonko Luis Pincén, máximo referente de la Comunidad Lof Vicente Catrunao Pincén y miembro del Orejiverde, cuando confesó que esta ceremonia era particularmente importante para Carlos, porque desde el 2010 había sido autorizado a purrucar, a bailar la danza del Choique Purrún, una distinción muy trascendente para aquellos hombres que han reunido las condiciones que les permiten ser purrufe, un danzante.

Asimismo Luis Pincen señaló de que para ellos el nombre originario de Carlos era Colilonko / Colinao (Jaguar colorado), un gesto que dice mucho de la trascendencia ética que Carlos tuvo entre los miembros de la comunidad, un hombre-puente, un líder sabio, que marcó un antes y un después en el entendimiento humano desde la antropología, en donde se evidenció un sincero acercamiento hacia las problemáticas de los pueblos originarios.

Fue muy interesante este concepto que expresó Luis Pincen con respecto al entendimiento del tiempo: “Nosotros tenemos la idea de que caminamos hacia el pasado, es una mirada sobre el tiempo, en la cual el futuro está atrás, el presente es efímero y adelante están nuestro orígenes, el lugar hacia el cual tenemos que volver”, esta comprensión tiene absoluta vinculación con el concepto de convergencias que tanto trabajó Carlos en sus artículos, y que lo llevó a colaborar en los distintos procesos de reetnización y espiritualidad emergentes en América Latina.

Una de las intervenciones más conmovedoras fue la compartida por Ana María Llamazares, para quien Carlos fue “mi más importante compañero de aventuras existenciales”, entre esos proyectos en los que se embarcaron juntos, la Fundación Desde América, representó para quien suscribe algo muy significativo, ya que permitió la creación del proyecto Biblioteca Indígena Qomllalaqpi, cuyos miembros, con Ana Medrano a la cabeza, lamentaron mucho la partida de Carlos.

Hubo muchas ponencias esa noche, y tratándose de Carlos no podía faltar la música, es así que destacados artistas como Carina Carriqueo, Beatriz Pichi Malen, Leon Gieco y Alejandro Iglesias Rossi (junto con la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías) ofrecieron sentidas interpretaciones que intercalaron con anécdotas y recuerdos de lo que significó Carlos en sus vidas.

Personalmente aún me cuesta dimensionar que compartí con esta gran persona, algunas ideas y proyectos en torno a la bibliotecología indígena, que inevitablemente quedaron muchas cosas por hacer, que aún faltan cerrar muchos círculos, y que en cada uno de ellos estará este apreciado amigo guiándolos en silencio, que fue un privilegio compartir su tiempo, que hay que seguir aprendiendo si realmente pretendemos honrarlo, y que hay que continuar con los andares, porque como dije el día de su partida, en medio del dolor y la incertidumbre, que todos los que formamos parte del Orejiverde “somos Carlos Martínez Sarasola”.



Fuente:

El Orejiverde
Inauguración de la Especialización en Estudios Indoamericanos y Homenaje

El Orejiverde
¿Qué estrella fuiste a buscar, hermano querido?

Mundo Untref
Homenaje a Carlos Martínez Sarasola con la participación de León Gieco
http://www.untref.edu.ar/mundountref/carlos-sarasola-leon-gieco

viernes, 7 de septiembre de 2018

Bibliotecas-heladeras en comunidades indígenas



A veces resultan llamativas ciertas medidas, hace un año se conoció en Jujuy un emprendimiento, que a decir del entonces Ministro de Cultura y Turismo, Carlos Oehler, se trató de “una muestra más del trabajo coordinado entre las diversas áreas de este gobierno. Se hizo una intervención artística de alumnos de establecimientos educativos y de pintores sobre heladeras en desuso de una reconocida empresa multinacional de gaseosas que las donó”.

Básicamente el proyecto convirtió unas heladeras en pequeñas bibliotecas para ser entregadas a distintas localidades (entre ellas Molulo, El Durazno, Catua, Ronque), los estudiantes, pertenecientes a Escuela Provincial de Artes Plásticas N° 1 “Medardo Pantoja”, el Profesorado de Artes Visuales IFD N° 4 “Scalabrini Ortiz” y el Centro Polivalente de Artes “Prof. Luis Martínez”, intervinieron esos artefactos con pinturas y los acondicionaron para albergar libros en aquellas comunidades aborígenes del interior de la provincia que no cuentan con una biblioteca popular.

Por su parte, la Ministra de Ambiente, María Zigarán, había destacado que la propuesta, con responsabilidad de la cartera de Cultura y Turismo, tuvo por fin reutilizar objetos que ya estaban en la clasificación de residuos, y que “por iniciativa de la Dirección de Derechos Culturales es que se hizo esta convocatoria para analizar desde nuestro ministerio que aporte hacer a esta propuesta”.

No se pretende enarbolar una crítica sobre la intencionalidad del proyecto, las heladeras podrían formar parte del espacio de una biblioteca, como cualquier otro elemento, pero de ahí a buscar entender que para ciertas comunidades unas heladeras alcanzan para representar la idea de biblioteca, es cuando menos una manera muy discutible de comprender que realmente dicho servicio es algo que necesiten los paisanos, cuando a pocos kilómetros de esos contextos rurales las realidades urbanas son bien distintas.

Soy de entender que no alcanza el pintoresco criterio de la “intervención artística” para justificar el sentido de la propuesta, que básicamente consiste en hacer que los niños lean en comunidades alejadas de los centros urbanos, de algún modo cuesta creer que desde el Estado no sea posible garantizar espacios adecuados para que las comunidades puedan acceder a materiales librarios representativos de sus culturas y necesidades de información.

Que la propuesta forme parte del concepto “Jujuy verde” no debería pretender relacionar el sentido de la reutilización ecológica con espacios concretos denominados bibliotecas, una biblioteca es otra cosa, es un espacio de encuentro, una casa de cultura crítica, un lugar donde la gente comparte lo que sabe, a lo sumo una heladera podría formar parte de un sector con una temática específica y determinada, pero no circunscribir su sentido al amplio entendimiento cultural que históricamente dicho concepto ha suscitado a nivel social.

Para que los paisanos accedan a libros que “los ayuden a formarse y a fomentar el hábito de la lectura” es necesario que tengan un espacio digno, esperemos que en un tiempo no muy lejano esas heladeras formen parte del espacio de una biblioteca comunitaria.

Fuente:
Gobierno de Jujuy
Bibliotecas sustentables destinadas a comunidades aborígenes jujeñas

Versión para El Orejiverde