Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

jueves, 18 de octubre de 2012

Robert Endean Gamboa y el paradigma de la biblioteca en contextos multiétnicos.


Robert Alexander Endean Gamboa, verdadero artífice creador de universos simbólicos de información y conocimiento, tales las palabras de un bibliotecario que analiza críticamente el rol social de la profesión. Se pretende compartir el alcance de su pensamiento, pero también su incidencia en el terreno de las bibliotecas indígenas, especialmente su aporte en la construcción del proyecto  Biblioteca Digital Maya. Enorme labor que deja en evidencia un modo de entender los servicios bibliotecarios en contextos multiétnicos en el continente americano.
Visitar su blog “Problemas del campo de la información” significa adentrarse en el mundo de la Bibliotecología social, reflexionar sobre sus contenidos, problemáticas y potencialidades. Como bibliotecario cultiva la línea de investigación de Semiótica y Hermenéutica, cada intervención suya en las diversas listas bibliotecarias ha enriquecido el debate con una mirada comprometida de la realidad. Un verdadero gusto compartir esta entrevista

Noticia biográfica
Maestro en bibliotecología, con estudios de Doctorado en Antropología, en la línea de investigación de Semiótica y Hermenéutica, realizados en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ahora cursa el Doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha ocupado puestos directivos en bibliotecas universitarias, en la Hemeroteca Nacional de México y en la Dirección General de Bibliotecas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Ha sido docente en la UNAM, la Universidad La Salle, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Dirección General de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública, donde además coordinó el Diplomado de Documentación Audiovisual. Actualmente coordina el proyecto de construcción de la Biblioteca Digital Maya U Kúuchil Na’at. Auditor Líder de Calidad certificado. Valuador de documentos impresos. Actual Vicepresidente de la Academia Mexicana de Bibliografía de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y Presidente de la Sección de Políticas de Información de la Asociación Mexicana de Bibliotecarios, A.C. Socio fundador y Vicepresidente de ProIndígenas: Información y Comunicación, S.C. Tiene alrededor de 60 publicaciones y mantiene los blog Problemas del Campo de la Información (http://inforproblemas.blogspot.com) y Bibliotecas Mexicanas (http://bibliotecasmexicanas.blogspot.com).

Entrevista

¿Por qué eligió la Bibliotecología?

En realidad, no la elegí, sino que ella me ganó. Ocurre que yo siempre quise estudiar matemáticas, y en efecto empecé esa carrera. Ya como estudiante de la Escuela de Matemáticas de la Universidad de Yucatán, fui su bibliotecario por más de tres años. También trabajé como profesor, como ayuda de tareas y como aplicador de exámenes de matemáticas, pero aunque se gana muy bien es un trabajo muy ingrato. Llegué a la carrera de biblioteconomía por insistencia de un amigo muy querido. Me quedé en esta profesión porque luego de terminar los estudios me casé y debía trabajar. Fue hasta que me empecé a desarrollar como profesional de las bibliotecas cuando pude ver el potencial de esta profesión y decidí quedarme en ella, pues es tan amplio y profundo que puede provocar vértigo, ya que parece no tener límites. Borges tenía razón…

¿Cómo definiría a un bibliotecario?

Como el artífice creador de universos simbólicos de información y conocimiento, que muchas veces sirven para articular sustitutos de documentos o los propios documentos; conocedor experimentado de las estructuras, propiedades y características de esos universos simbólicos; y por ende quien puede enseñar y orientar a las personas que incursionan en ellos.

Desde el punto de vista de la formación profesional ¿Considera que la Bibliotecología aporta herramientas para desempeñarse en contextos socialmente vulnerables?

Usualmente, la formación profesional nos confiere una mirada enfocada en la identificación y el orden de diversos tipos de documentos, además de que nos deja dispuestos para administrar bibliotecas. En las últimas dos décadas, se han ensayado cambios en los planes curriculares de bibliotecología para atender lo que se ha considerado como las exigencias del mercado laboral. De esta manera, se han incluido materias sobre informática y redes, más sobre administración –planeación por objetivos, planeación estratégica, calidad, etc.-, así como tópicos sobre usuarios.
Si entendemos un ambiente socialmente vulnerable como aquél de naturaleza maleable y/o expuesto a distintos tipos de intervenciones naturales y culturales, tenemos que algunas materias de la carrera, como “Biblioteca y sociedad” o “Sociología de la bibliotecología”, “Sociología de la información”, “Psicología del servicio bibliotecario” y otras no llegan a darle cabida.
Una sociedad maleable es aquella que se encuentra carente de identidad o con una identidad estigmatizada por la discriminación. Por ejemplo, tenemos a los pobres de los arrabales citadinos con sus crisis identitarias, lo cual los deja a expensas de los estereotipos que les ofrezcan cualesquiera anuncios comerciales o los personajes del espectáculo, el deporte y el entretenimiento.
Una sociedad expuesta a intervenciones es aquella que está inerme o casi incapacitada para resistir muchos desastres naturales, epidemias, etc., o para oponer resistencia a los saqueos de su patrimonio cultural o a los abusos que se perpetran contra sus integrantes. Generalmente se le considera disminuida o minoritaria, a veces un mal necesario o una herencia del pasado. En este caso se encuentran los habitantes de varias zonas rurales, los pueblos indígenas, los chavos banda, los niños de la calle, los pobres y otros grupos.
¿Cómo debería ser una formación profesional para desempeñarse en esos ámbitos socialmente vulnerables? ¿Cuáles herramientas debería proporcionar al profesional para su desempeño? Debemos evitar el vértigo de la uniformidad conceptual y entender que la vulnerabilidad es diversa y cambiante. Luego debemos tener alguna claridad sobre por qué como profesionales tenemos que dedicarnos a trabajar con grupos sociales vulnerables. La noción de que alguien tiene que hacerlo es una chabacanería. Más bien debe movernos un íntimo deseo de justicia, una necesidad de saber que tratan al otro como quiero que me traten a mí, una esperanza de que podemos hacer las cosas mejor que los que nos antecedieron. Estas son las herramientas que necesita primero el profesional: El deseo, la necesidad y la esperanza, pues lo demás se lo aporta la carrera, y otro tanto lo aprenderá conforme lo requiera, al tiempo que avance en su trabajo con las comunidades.

¿Qué opina del rol social del bibliotecario? 

El concepto de “rol” es funcionalista, o sea, me inserta en una sociedad como parte de un engranaje que realiza una función determinada, como si se tratara de un mecanismo de relojería. No creo que las sociedades sean así, y por este motivo prefiero referirme al desempeño social del bibliotecario. Al respecto, debemos notar que los bibliotecarios tenemos una tendencia a ser conservadores, en el sentido de la defensa que hacemos de nuestros sistemas de creencias, así como de los objetos y símbolos que los conforman. Pueden sustituirse los objetos, pueden resignificarse los símbolos, pero nuestros sistemas de creencias son intocables e inalterables. La creencia en el orden es parte de este sistema, así como la creencia en la causalidad. Porque creemos que en el orden nacieron las clasificaciones bibliográficas; además, porque creemos en la causalidad estamos fuertemente atados a las citas y las bibliografías de los aparatos críticos.
Ser conservadores se ha malentendido como ser perpetuadores del statu quo. Y pienso que se ha comprendido mal por el poco desarrollo y paulatino abandono de la crítica en la profesión. Es triste notar que nuestro desempeño social parecen entenderlo muchos como hacer lo mismo que hacen todos los demás para seguir manteniendo las cosas igual, quizá porque se sienten parte de una maquinaria social que sólo nos permite repetir por hábito lo mismo todos los días de nuestras vidas. Otra modalidad de este malentendido resulta porque hay profesionales acomodados en un nicho laboral o social, a quienes parece no importarles qué ocurra fuera de su pequeño espacio, o aquello que pase más allá de su círculo de amistades. Esto ocurre sobre todo con las llamadas “vacas sagradas” de la profesión, y a los que son parte del jet set bibliotecario internacional.
Creo que el desempeño social del bibliotecario debería estar más inclinado a la curiosidad, ser más proactivo, más decidido a descubrir y enfrentar los problemas de la profesión, en lugar de ocultarlos o ignorarlos. No es preciso dejar de ser conservador para hacer esto, pues nuestros sistemas de creencias son más flexibles de lo que pensamos. Sin embargo, creo que si se precisa cierta valentía para afrontar la reacción de quienes propugnan el statu quo por así convenirles.

¿Cómo surge el proyecto Biblioteca Digital Maya?

El proyecto para construir una biblioteca digital que sirva al pueblo maya surgió como concepto en un taller de diseño realizado en Xpujil, Campeche. Se trató del Mayandesign, que lleva a cabo anualmente el Centro de Investigaciones de Diseño Industrial de la Universidad Nacional Autónoma de México. Acudí a su edición de febrero de 2009, ya que me interesaba aprender nociones de diseño que se pueden atraer a la profesión bibliotecaria. Dentro del taller de Niels Peter Flint, trabajamos Gervaise Duchaussoy y yo el diseño conceptual de una biblioteca digital, usando para ello el contacto con artesanos de la región, recorridos y visitas a casas mayas y a las zonas arqueológicas, además de revisiones de la revista Arqueología mexicana. Niels nos pidió que en el diseño incluyéramos elementos para un desarrollo sustentable. De esta manera, la noche del último día del taller, en un auditorio improvisado en medio de la selva, presentamos a nuestros compañeros y a personas del pueblo de Xpujil nuestro proyecto, mismo que causó gran impresión a todos los asistentes y nos llevó a tomar la decisión de seguir adelante con esta idea.
Un mes después, un grupo de amigos nos reunimos en un restaurante de la ciudad de México para hablar sobre la necesidad de trabajar desde la sociedad civil a favor de los pueblos indígenas de nuestro país. Todos habíamos participado de alguna forma en proyectos gubernamentales como funcionarios a cargo, pero manifestamos nuestra frustración común por las limitaciones a las que uno se ve impuesto en ese sector público. A mediados de 2009, la idea de hacer la Biblioteca Digital Maya, a la que entonces llamábamos “Aj Tsib” (“El Escribano”) comenzó a tomar forma, sobre todo cuando Gervaise Duchaussoy nos propuso venir a México como voluntaria de la agrupación que constituimos para llevar a cabo los trabajos, misma a la que llamamos “ProIndígenas: Información y Comunicación”.
Busqué presentar la propuesta para construir la biblioteca con los gobiernos, las instituciones y las organizaciones de la península de Yucatán, que es donde se aposenta la mayoría de la población maya a la que dirigiríamos nuestros esfuerzos. Los avances fueron lentos, y en febrero de 2010 convencimos al gobierno de Yucatán para que presentara junto con nosotros a concurso internacional el proyecto de la Biblioteca Digital Maya, a la que habíamos cambiado el nombre para dejarlo como está ahora: “U Kúuchil Na’at” (“La Casa del Conocimiento”).
El proyecto de construcción de la Biblioteca Digital Maya U Kúuchil Na’at ganó uno de los premios del concurso convocado por el Programa de Innovación en Bibliotecas Públicas (PLIP, por sus iniciales en inglés), al que convocó la organización eIFL.net, razón por la que a fines de mayo de 2010 acudimos a la primera reunión de los proyectos ganadores en la ciudad de Ljubljana, en Eslovenia.
Es de notar que entre los meses de marzo y junio de 2010 estuvo trabajando como voluntaria nuestra Gervaise Duchaussoy, alumna de producción de animación en la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París. Ella llevó a cabo talleres de animación digital con profesores de educación bilingüe bicultural, con niños de albergues escolares indígenas, con alumnos mayas de la Universidad de Oriente y con gente del pueblo de Felipe Carrillo Puerto, en el estado de Quintana Roo. Las 19 producciones que realizaron en esos talleres pueden verse en el prototipo de la Biblioteca Digital Maya U Kúuchil Na’at, en la dirección electrónica http://bidimaya.proindigenas.org.

¿Cree que el concepto biblioteca indígena resulta representativo para la cultura maya?

Primero debo aclarar que el concepto y el modelo que he conocido de biblioteca indígena está siendo desarrollado principalmente en países sudamericanos, pues en México no se conoce y por ende no se utiliza. La noción de biblioteca indígena, como trasplantación occidental en suelo indígena para generar desde dentro procesos de asimilación y construcción que permitan la generación de conocimiento propio, su almacenamiento, organización y difusión, es una contribución de los bibliotecarios del Sur de nuestro continente para el mundo.
A nosotros nos interesa implantar esas nociones en la construcción de la Biblioteca Digital Maya U Kúuchil Na’at, de manera que ésta pueda ser lo suficientemente flexible en su administración para dar cabida a formas de interacción y conocimiento culturalmente dirigidas y adecuadas. Siguiendo este camino, el principal reto que enfrentamos es la construcción de la legitimidad de la biblioteca, pues es condición necesaria para contar con la participación abierta del pueblo maya. Por este motivo, una parte importante de nuestras intervenciones actuales tiene que ver con la detección de los problemas tal como los concibe este pueblo, en el entendido de que la biblioteca digital debe servir para dotarlos de información que les ayude a comprender mejor esos problemas, a solucionarlos o a atenuarlos. Para el pueblo maya, hemos detectado tres tipos de problemas que afectan a las comunidades, que son los siguientes:
Ma’ tu pajtaal… (No puedo…): Este tipo de problemas abarca la falta de capacitación, la desorganización, o las barreras que impone la corrupción.
Mina’an ten… (No tengo…): Aquí entran las carencias y las necesidades, que son muchas.
Interacciones: Derivados de la situación de enajenación y encierro en que viven los mayas en sus comunidades, hay problemas de relaciones y trato entre las personas, que conflictúan y complican la comprensión de los problemas y la búsqueda de soluciones. De esta manera, se manifiestan envidias, confabulaciones, mentiras, prejuicios, malicia, fatalismo y actitudes francamente cerradas y autolimitadas para la participación.
Resulta claro que la atención de los problemas A y B tiene como condición afrontar los problemas del tipo C, sea a través de negociaciones, por alianzas o por los medios a nuestro alcance.
Nos interesa mucho seguir los pasos de nuestros colegas sudamericanos, pues creemos que tienen una comprensión amplia del potencial de la biblioteca para los pueblos indígenas. En contraparte, creo que les podemos ofrecer las indagaciones que estamos realizando sobre algunos de los componentes del modelo de biblioteca indígena, referentes a los procesos para la legitimación de esta biblioteca.

¿Cuáles lecturas lo influenciaron?

Son bastantes. Ahora recuerdo “Bibliotecas y educación”, de Beatriz Casa Tirao y “El Mapa del mundo personal”, de Julián Marías. El manual de bibliotecología de Chubarian. La colección de libros de investigación sobre bibliotecas y lectura, publicados por la Dirección General de Bibliotecas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Asimismo, varios cuentos, novelas, poesías y ensayos me han impresionado y aportaron ideas en mi formación.

¿Qué está leyendo actualmente?

Un libro de un escritor maya: “Cuentos campesinos”, de Fabio Rufino Chalé Mex.

¿Qué cambiaría de la profesión?

Propugno desde hace algunos años por cambiar las actitudes que en la educación bibliotecaria generan lo que llamo “síndrome de la disciplina asediada”. Además, vengo proponiendo la salida de los bibliotecarios de las bibliotecas para trabajar ofreciendo sus servicios de manera privada, en consultorías, bufetes de información o en otras modalidades de servicios independientes.
Sólo para aclarar, el síndrome de la disciplina asediada resulta de las actitudes y opiniones que algunos profesores de la carrera inculcan en sus alumnos cuando se la pasan machacando todo el tiempo la desgracia de que las plazas de trabajo en bibliotecas, en los niveles altos de decisión, estén ocupadas por personas con una formación distinta a la nuestra. Es así que este contenido de la formación, que no aparece enunciado en ningún plan de estudios, obtiene réditos en la formación de los bibliotecarios, pues engendra graves problemas de comunicación de los mismos con las otras disciplinas e incluso lleva a errores numéricos, como cuando en México se dice que menos de cinco mil bibliotecarios profesionales (incluso contando muertos y pensionados) deben ocupar más de quince mil plazas en las bibliotecas. La más alta manifestación de esta tontería se da, desgraciadamente, en el Colegio Nacional de Bibliotecarios de México, aunque cabe señalar que su proceder es bastante hipócrita y a la conveniencia ocasional de los integrantes de su mesa directiva.
Sobre lo otro que cambiaría, creo que la formación profesional debe superar la etapa heroica que nos impulsa a trabajar sólo en bibliotecas, pues resulta claro que la información alrededor nuestro fluye, se acumula, toma nuevas configuraciones, vuelve a fluir y se acumula de nuevo en un proceso que no tiene fin. Por este motivo, necesitamos ampliar los conceptos acerca de la formación del bibliotecario profesional del futuro, con la finalidad de brindarle las herramientas que aseguren su desempeño y desarrollo dentro de una sociedad que ya está tomando como hábito mirar de reojo al futuro a cada instante.
Además, la velocidad de los cambios nos impulsa a replantear nuestra responsabilidad social, particularmente para asumir la parte que nos toca en la atención a los problemas sociales no resueltos y a los nuevos problemas que plantea el desarrollo de nuestras sociedades. Para poder asumir de mejor manera esas nuevas responsabilidades, es imperioso que no nos sintamos atados a una institución y que podamos gozar de más autonomía como profesionales.
Hay otras cosas que deberían cambiarse, pero creo que estas dos que he propuesto desde hace algún tiempo no deben soslayarse más.

Nota: la entrevista fue publicada en la Revista Fuentes del Congreso de Bolivia en
Rev. Fuent. Cong., Abr 2011, vol.5, no.13, p.50-54. ISSN 1997-4485

No hay comentarios:

Publicar un comentario