Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

miércoles, 26 de julio de 2017

Entrevista a Ayelen Dorta, estudiante de Bibliotecología en la Universidad Nacional de La Plata, Buenos Aires, Argentina


Noticia biográfica

Ayelén Dorta es estudiante de la Licenciatura en Bibliotecología y Ciencia de la Información en la Universidad Nacional de La Plata y Bibliotecóloga graduada de la misma casa de estudios. Entre el 2014 y el 2016 se desempeñó como alumna adscripta a la cátedra Historia del Libro y las Bibliotecas y, en 2016, como colaboradora alumna  en el Curso de Ingreso a Bibliotecología. En 2015 le fue otorgada por el Consejo Interuniversitario Nacional una Beca de Estímulo a las Vocaciones Científicas para desarrollar el proyecto titulado Espacios bibliotecarios de lectura: la Biblioteca Pública de la Provincia de Buenos Aires y la formación de una cultura científica en la flamante ciudad de La Plata (1884 - 1898). Desde el 2015 hasta el presente se desempeña como representante titular por el Claustro de Estudiantes en la Junta Asesora Departamental de Bibliotecología. A partir del 2017 colabora en el Proyecto Bienal de Investigación y Desarrollo Entramados de la Cultura Impresa en Buenos Aires: Libros, Lectores y Bibliotecas (siglos XIX-XX) dirigido por la Mg. María Eugenia Costa, e integra como miembro suplente en representación del Claustro de Estudiantes la Comisión de Reforma de los Planes de Estudio de Bibliotecología.

Entrevistador: Daniel Canosa

- ¿Por qué la Bibliotecología?

Siempre tuve un interés particular por las Ciencias Sociales y las Humanidades, pero en mis planes iniciales no proyectaba estudiar Bibliotecología al terminar el secundario. De hecho desconocía su existencia hasta poco más de un año antes de escogerla. Finalmente opté por esta carrera luego de evaluar que, entre las ofrecidas por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, era la que me permitiría mantener mi trabajo y al mismo tiempo obtener un título intermedio en un corto lapso de tiempo, en tanto no me disgustaba la propuesta del plan de estudios. No aspiraba en un primer momento a completar la formación ni con la Licenciatura ni con el Profesorado. Pero mi visión de la Bibliotecología cambió conforme fui avanzando en mis estudios: constaté que es una disciplina tanto más rica de lo que originalmente pensaba, con muchísimo que aportar y, en  consecuencia, decidí continuar formándome en el área a fin de en un futuro poder hacer alguna contribución desde el lugar que me sea factible. Actualmente sí puedo decir que se despertó en mí una sincera pasión  por este campo de estudios al que antes desconocía y ahora siento como propio.

- Antes de descubrir la profesión ¿ha frecuentado la consulta en bibliotecas? ¿Ha manifestado afición por la lectura, por alguna expresión artística, literaria o cultural en particular?

Sí, en todas mis etapas escolares visitaba con frecuencia las bibliotecas de los establecimientos educativos a los que asistí. También desde que ingresé a la escuela primaria me asocié a la biblioteca popular del barrio, aunque mis visitas a ella mermaron una vez que en mi adolescencia descubrí la lectura por medios digitales. De cualquier manera, desde que aprendí a leer, siempre disfruté muy especialmente de hacerlo pese a que en múltiples ocasiones escogí lecturas que no pude comprender por no poseer los conocimientos previos necesarios.

- Dos preguntas en una ¿Cuál fue el libro que más lo influenció? y ¿Qué está leyendo actualmente?

No podría ser tan taxativa: diferentes libros, de géneros y fines disímiles influyeron notablemente en diversos aspectos de mi vida. No obstante ello, toda vez que se me hace esta pregunta, y sin que me lo proponga, viene automáticamente a mi mente Operación Masacre, de Rodolfo Walsh. Supongo entonces que Operación Masacre es la respuesta. Algo en mí y en mi manera de abordar la palabra escrita se modificó desde que leí por primera vez esta obra. Me sentí cautivada por la forma en que Walsh reconstruyó y expuso lo acontecido en el marco de aquel triste y aberrante proceso de represión de José León Suárez y desde ese entonces entendí que una novela es con frecuencia mucho más que un medio de entretenimiento.
En el presente estoy leyendo Historia de la Lectura y de la Escritura en el mundo occidental, de Martyn Lyons  y, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.

- ¿Cómo definiría a un bibliotecario?

Entiendo al/la bibliotecario/a como un/a importante actor/a social, que tiene a su cargo la enorme responsabilidad de acercar el mundo de la cultura (escrita, sí, aunque no exclusivamente) de manera irrestricta a toda la gente, un agente comprometido con la promoción permanente de la educación. Para cumplir correctamente esas funciones, desde luego, debe estar formado —entre otras cuestiones indispensables— en: el empleo de las nuevas TICs, en el análisis y diseño de políticas de información, debe tener los conocimientos prácticos y teóricos precisos para un buen  manejo de las colecciones a su cargo, poseer conocimientos estadísticos y recibir una buena formación científica que le permita reflexionar con profundidad sobre los diversos problemas de su campo y generar soluciones realmente eficientes.

- ¿Qué opina del rol social del bibliotecario?

Creo que la razón de ser, aquello que da sentido a la existencia misma del/la bibliotecario/a es su responsabilidad social. No hay biblioteca ni bibliotecario/a sin lectores/as, por tanto todas las actividades que lleve a cabo este/a agente deben ser por y para la sociedad en beneficio de la cual trabaja.

- Con respecto al plan de estudios de la carrera ¿Considera que sus contenidos favorecen la adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades vinculados al rol social del bibliotecario?

Desde mi percepción la Bibliotecología como disciplina gradualmente ha empezado a abandonar u olvidar su propósito social que, sin embargo, fue característico de los primeros movimientos bibliotecarios. Creo que progresivamente y por diferentes motivos las bibliotecarias y los bibliotecarios se alejaron tanto en su ejercicio profesional como en el ámbito educativo de los principios constitutivos de su actividad. Esto que observo en el campo, también lo veo en el plan de estudios con que me estoy formando: contrario a mis expectativas iniciales, siento que nuestra formación no está necesariamente orientada a capacitarnos para cumplir el rol social que nos compete. No obstante ello, si tengo noción de esta falencia, es gracias a la enseñanza que recibí y a los debates propiciados a este respecto por mis docentes. Con lo cual tengo una visión positiva hacia el futuro de nuestro plan de estudios (que justamente está en proceso de reforma): creo que así como se ha ido relegando a un segundo plano el rol social del/la bibliotecario/a, la reflexión profunda sobre nuestros orígenes, nuestro presente y nuestro futuro hará posible que paulatinamente volvamos a tener conciencia de que ese es el fin último al que nos debemos y la esencia que habría de estar presente en todos los aspectos de nuestra educación.


- Se habla frecuentemente de un cambio de paradigma dentro de la profesión (pasando del paradigma de la información al de la comunicación), según su enfoque particular, ¿Percibe ese cambio en el tratamiento docente de cada materia? (la pregunta va orientada hacia los contenidos que brinda el docente, si fomenta habilidades sociales o comunicativas o centra toda su atención en contenidos técnicos).


Creo que la posición de cada cátedra a este respecto es algo que varía junto con el área temática a que pertenezca y el/la docente a cargo, pero no observo en términos generales un cambio desde el paradigma de la información al de la comunicación. Más bien, noto que las asignaturas en que tradicionalmente los contenidos técnicos han tenido un peso fuerte continúan centrando su atención en ellos, en tanto la formación en habilidades comunicativas o sociales la recibimos de las materias de corte esencialmente teórico, en particular de aquellas agrupadas en el área de fundamentos teóricos de la Bibliotecología, aunque también en otras.

-En el caso que, promovido por el docente, haya realizado una práctica académica o pasantía en alguna unidad de información ¿Considera que los conocimientos adquiridos fueron suficientes para desempeñarse en tales prácticas? ¿Qué conocimientos tuvo que aplicar?

Hasta el momento no realicé ninguna práctica en unidades de información.

- ¿Considera que la bibliografía utilizada en materias relacionadas con tecnologías de comunicación e información se encuentra actualizada? ¿Considera válido el equilibrio entre teoría y práctica en relación a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera?

En lo que refiere puntualmente a las asignaturas relacionadas con las TICs, sí, considero que la bibliografía se encuentra actualizada. Además, observé en ellas un buen equilibro entre los contenidos teóricos y los técnico-prácticos. En lo personal, siento que me han formado no sólo en el manejo de algunas herramientas específicas: por un lado aprendí a desenvolverme (al menos con cuestiones básicas) en diferentes entornos digitales, me han dado instrumentos de trabajo elementales que podría poner en práctica con relativa independencia de las herramientas informáticas precisas; pero por otro lado, me han enseñado a tener una postura crítica y reflexiva respecto a las TICs y me han dado las herramientas teóricas necesarias para ello.
Respecto a los conocimientos técnicos impartidos en la carrera en términos generales, sentí con frecuencia que la práctica se impuso marcadamente sobre la teoría. Creo que es justamente en las asignaturas que nos capacitan fundamentalmente para el ejercicio práctico en las que más se ausentan los contenidos de corte teórico que, no obstante, son necesarios para que todo/a profesional pueda meditar con fundamento sólido en su obrar cotidiano y tomar decisiones acertadas.

-¿Suele participar en listas bibliotecarias? ¿Considera interesante el nivel de los debates? ¿Cómo percibe en dicho espacio la recepción de temas políticos?

En términos generales no participo de estas listas. He estado en algunas de ellas, pero me desvinculé porque los debates que allí tenían lugar no resultaban de mi interés, ni sentí sacar provecho. En el presente sí formo parte de algunos grupos en Facebook que comúnmente se utilizan para la difusión de noticias varias sobre el campo y sólo ocasionalmente se prestan a intercambios de opiniones entre sus miembros. De las pocas veces que esto último ocurre, son prácticamente inexistentes aquellas en que se abordan temas políticos; lo cual, creo, evidencia el actual vaciamiento político que caracteriza a la Bibliotecología.

-Como estudiante ¿Presenció en el aula un debate / clase/ conversación /comentario / reflexión y/o contenido sobre la necesidad o no de contar con sindicatos / gremios / asociaciones en temas relativos a derechos laborales? En caso que la respuesta resulte negativa ¿Considera de utilidad profesional que el docente favorezca espacios de discusión y debate sobre estas temáticas?

Sí, hemos debatido en varias clases con nuestros/as profesores/as y compañeros/as sobre la importancia de movilizarnos, unir esfuerzos y organizar un sindicato que represente al/la trabajador/a bibliotecario/a y defienda sus derechos laborales. Reflexionamos juntos/as sobre las diversas situaciones específicas en las que un/a trabajador/a bibliotecario/a se encuentra desprotegido/a por no contar con ningún sindicato que intervenga en su favor e, incluso, conversamos sobre la injerencia que esta inexistencia tiene en el desconocimiento y desvalorización que con frecuencia sufre nuestra profesión.



- El concepto de neutralidad en la profesión ha dividido las aguas ante las problemáticas sociales y políticas que inciden en alguna medida en el contexto bibliotecario, según lo vivenciado como alumna de la carrera ¿desde el aula, recuerda si algún docente ha interpelado y/o analizado esta cuestión?

En efecto, es un tema que varias veces abordamos en clase y sobre el que hemos leído, debatido y reflexionado en conjunto con nuestros/as docentes y compañeros/as. Si bien son múltiples las posturas que existen en torno a la supuesta neutralidad del/la bibliotecario/a, en lo personal concluí que es totalmente equívoco pensar a la profesión como ausente de posiciones ideológico-políticas e, incluso, lo veo contraproducente pues implica minimizar la capacidad crítica de la bibliotecología e invita a la no reflexión.

-¿Como percibe a la bibliotecología en contextos interdisciplinarios? ¿Resulta visible? ¿Siente que la carrera le otorga elementos para dar respuestas a problemáticas sociales que otras disciplinas sí ofrecen? (ejemplo inclusión social, problemáticas de minorías sociales, desastres ambientales, conflictos bélicos, problemáticas jurídicas, etc.)

Por un lado, tengo la certeza de que recibimos una formación que nos habilita a hacer importantes aportes a la sociedad y también a otras disciplinas; en particular, creo que tenemos mucho que aportar a las ciencias sociales, de las que formamos parte. Sin embargo —quizá a causa de la juventud de nuestra disciplina y la consecuente indefinición sobre nuestras responsabilidades, nuestro rol, nuestro objeto de estudio— observo que aún falta bastante para que la Bibliotecología logre la visibilidad que debiera tener tanto frente a la sociedad en general como en contextos interdisciplinarios. Seguramente, a medida que sigamos tomando consciencia sobre todos aquellos campos en los que podemos incursionar y hacer nuestros aportes y, a medida que trabajemos por conquistar efectivamente esos campos, se revertirá esta situación de ‘invisibilidad’ que en el presente creo nos caracteriza.

 -¿Recuerda en alguna clase que el docente haya abordado cuestiones vinculadas a bibliotecas en contextos sociales vulnerables? (comunitarias, rurales, campesinas, indígenas, carcelarias o de temas relativos a minorías, desplazados sociales, multiculturalidad, comunidades sexuales, bibliotecas humanas, etc.).

En algunas pocas oportunidades sí, abordamos cuestiones vinculadas a nuestras responsabilidades respecto a este tipo de bibliotecas, puntualmente las carcelarias y comunitarias. No obstante, creo que se nos debería formar más y más profundamente para que estemos en condiciones de hacer aportes significativos en estos ámbitos. Desde luego, siempre una formación de grado tiene sus límites y abre un abanico de posibilidades entre las que a los/as graduados/as escogerán a cuál dedicarse y sobre cuál profundizar; pero justamente creo que la falencia en nuestra formación está en que a ese abanico le faltan las bibliotecas en contextos sociales vulnerables. En otras palabras: no conozco a ningún/a compañero/a que se visualice a futuro trabajando para esta clase de organizaciones, en tanto la gran mayoría aspira a ocupar puestos en bibliotecas universitarias u otras especializadas; creo que ello es producto de la formación que recibimos. Aun así, observo que muy paulatinamente estos temas se van insertando en algunos programas de seminarios y/o materias.

-Si le fuera dado proponer modificaciones en los planes de estudio de la carrera ¿En que aspectos técnicos y/o humanísticos focalizaría su atención? ¿Favorece la institución académica escenarios de discusión y debate que habiliten posteriormente la concreción de dichas propuestas por parte de los alumnos?

Considero que es muy complejo proponer modificaciones a un plan de estudios y no me siento en condiciones de hacerlo, menos aún en soledad. Sin embargo, sí hay aspectos específicos en los que desearía se focalice en la reforma de nuestro plan. Por un lado, creo necesario que los contenidos ‘técnicos’ (pienso específicamente en el área de procesos técnicos) se entiendan en el marco de los largos debates de que han sido y son objeto a través del tiempo y, en tal sentido, que su enseñanza exceda a lo indispensable para la práctica profesional e incluya análisis críticos sobre la finalidad última de las técnicas, sobre los motivos para emplear o no determinadas herramientas, y sobre las diversas opciones e instrumentos que existen o pueden llegar a existir para llevar a cabo un mismo propósito. Por otro lado, creo que se debería correr el foco de la educación puesto en las bibliotecas universitarias y otras especializadas y lograr una formación que contemple de facto el amplio espectro de actuación posible de un/una bibliotecario/a, siempre teniendo como eje el rol social al que debe su existencia. Finalmente, me parece que sería positivo agregar al menos como materia optativa alguna dentro de las tecnológicas y, también, hay otras áreas específicas sobre las que estimo oportuno incluir contenidos: preservación/conservación, promoción de la lectura y edición.
Respecto a las posibilidades de participación que tenemos los/as alumnos/as frente a una reforma del plan de estudios, me da gusto poder decir que en nuestra casa de estudios siempre se escucha la voz del estudiantado y de hecho se nos invita a hacer aportes desde lugares específicos creados a tal fin. Sin ir más lejos, en los últimos meses del 2016 se conformó una Comisión para la Reforma de los Planes de Estudio integrada por docentes, graduados/as y estudiantes. Asimismo, se prevé formar más adelante equipos de trabajo por áreas temáticas en los que se esperan representaciones semejantes. Fuera estas comisiones creadas ad hoc, en todos los Departamentos docentes de nuestra Facultad existe la figura permanente del/la representante alumno/a en Junta Asesora Departamental que es responsable, entre otras cosas, de hacer llegar a los directivos las propuestas y pareceres de sus compañeros/as por ejemplo en lo que refiere al plan de estudios, su estructura y contenidos, aun cuando no se esté en el contexto de una próxima reforma. Cabe decir que estas instancias de participación formales funcionan en los hechos de manera efectiva, puesto que tanto el Departamento como los docentes en general dan atención a las propuestas e ideas de los tres claustros por igual.

-Se habla frecuentemente de la lenta desaparición del libro impreso, incluso en foros de bibliotecología, en su caso como estudiante ligado permanentemente a la utilización de dispositivos físicos, digitales y/o virtuales ¿Qué le provoca esta situación?

Probablemente el libro impreso (también la revista, el diario) desaparezca con el largo transcurrir del tiempo, probablemente no, quién sabe. No le encuentro mayor sentido a conjeturar sobre el futuro del libro en estos términos, creo que si el libro impreso va a desaparecer o no, no es una realidad sobre la que nosotros/as podamos intervenir para modificarla. En contraposición, lo que sí podemos hacer en el presente es sacar el mayor provecho posible —tanto en calidad de usuarios como de mediadores de la palabra escrita— a la diversidad de dispositivos existentes, siempre entendiéndolos en sus lógicas específicas. Respecto a esto último, pienso que es importante cuidarnos de no imponer las categorías del mundo impreso al mundo digital porque cada uno maneja lógicas distintas y sólo vamos a explotar de la mejor manera las virtudes de cada entorno si somos conscientes de sus diferencias.

Muchas gracias Ayelen
Daniel Canosa

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