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jueves, 12 de mayo de 2016

Máscaras, tambores y chamanes en Burkina Faso


yo solo podría creer en un Dios que sepa danzar
Friedrich Nietzche

Danzando en la tierra de la gente honesta

Recientemente, bajo la organización de la Asociación para la Protección de las Máscaras (ASAMA), y contando con el auspicio de la UNESCO, se celebró en Dédougou, a 250 kilómetros al oeste de la capital Ouagadougoula, Burkina Faso, la 13ª Bienal FESTIMA (Festival International des Masques et des Arts de Dédougou) que tuvo lugar del 27 de febrero al 5 de marzo, considerada la más grande sobre Arte Internacional Africano que incluye el Festival Máscaras de África occidental, en donde se exhiben un aproximado a 2500 tipos de máscaras tradicionales pertenecientes a seis países africanos: Benin, Costa de Marfil, Mali, Togo, Senegal y 50 comunidades de Burkina Faso, cuya etimología refiere a la “patria de hombres íntegros” que deriva del término mossi burkina “hombres íntegros” y de la voz diula, faso “patria”, también es conocida como "la tierra de la gente honesta" quienes tienen por virtudes la tolerancia religiosa y actitudes pacíficas.

Las máscaras han sido una parte importante de las creencias animistas tradicionales en muchas culturas africanas durante miles de años. Realizadas con hojas, paja, tallos, fibras vegetales y animales, madera y textiles, las máscaras simbolizan el culto a los antepasados ​​y espíritus, representan un papel importante entre los chamanes durante las conmemoraciones de los ritos y el ciclo de la vida. Muchas de las esculturas de madera –algunas alcanzan los 3 metros de altura– son utilizadas en las ceremonias de fertilidad y de adivinación. Acompañan momentos significativos como el nacimiento y la muerte.



De acuerdo con las creencias tradicionales, durante la ceremonia, la música y el baile frenético, sostenido con tambores, transforman al portador de la máscara en un espíritu, que en situación de trance logra comunicarse con los antepasados. Un hombre de conocimiento suele acompañar y guiar al portador de la máscara durante el ritual, ayudándolo a interpretar el mensaje de los antiguos.

El entendimiento de estas prácticas rituales, en el que la identidad de las personas que danzan enmascarados se mantienen siempre en secreto, habilita dos aspectos, dos tipos de comprensión, uno de ellos es el culto y el otro la cultura; según los paisanos puede haber un conflicto religioso para las personas que veneran máscaras, pero no hay ningún conflicto desde el punto de vista cultural (en algún punto es posible trazar un paralelo con las celebraciones andinas que incluyen la figura del diablo, sincretismo religioso que se mantiene vivo en la cultura de los pueblos collas del norte argentino), esta festividad representa un patrimonio cultural para cada africano que lo comparte, cada Burkina Faso comprende que la forma de pensar no debe ser dictada por extraños a la cultura, y que estos rituales, celebrados cada dos años, permiten preservar el patrimonio cultural de los pueblos.

Sobre el sentido y significado de las máscaras y los tambores
Los preparativos arrancan en las propias casas, desde donde saldrán los hombres con sus máscaras y vestidos, marchando en grupos, en un recorrido en el que se irán sumando cada uno de los participantes de los diferentes pueblos aledaños, una ceremonia tribal que se extenderá hasta el anochecer, donde irán variando los rituales, danzas, acompañamientos musicales y destrezas de los portadores de espíritus.
No es posible entender el sentido de estas piezas como si fueran parte de un museo, cobran vida propia con cada portador, de hecho hay un elemento que acompaña al chamán en su rol de hombre-puente entre la comunidad y los espíritus, que son los tambores, permanentemente son ejecutados por los músicos de los pueblos, un pulso que lo conecta a la tierra y a un plano mucho más amplio de percepción y entendimiento (salvando las distancias es posible trazar un paralelo con el festival de tambores y expresiones culturales de Palenque, que en el mes de octubre se celebra en Palenque San Basilio, Colombia, por el valor cultural que tienen los tambores desde la época de los esclavos, utilizados para comunicar mensajes entre aldeas alejadas).

La variedad de las máscaras africanas –tan bellas como resistentes al paso del tiempo– es ilimitada, su construcción y uso preserva la herencia de los abuelos, verdaderos guardianes del conocimiento comunitario, todo lo que queda por delante es un ritual colectivo que la gente seguirá a pie, o sentados en las tribunas, rodeando a los danzantes, observando sus manifestaciones artísticas, hasta llegar la noche. Es común ver a los niños quienes son educados en estas creencias y ceremonias, observando la variedad de máscaras, aprendiendo y conviviendo con las expresiones chamánicas de otras culturas, donde comparten entre familias un saber que no figura escrito. Cuando ellos crezcan tal vez tengan o hereden su propia máscara, mientras tanto la cultura no se perderá pase lo que pase, fortaleciendo la identidad, el orgullo étnico y la memoria oral.

Burkina Faso es un país de África Occidental que limita al noroeste con Malí, al noreste con Níger, al sur con Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín. Al igual que Bolivia, el país no posee acceso al mar. Se independizó de Francia el 5 de agosto de 1960. Los principales grupos étnicos son los Marka y los Bwa, a Dédougou se la considerar la 9ª ciudad más grande en Burkina Faso.
Un Dios chamán…
El entendimiento viene desde el fondo de los tiempos. La comunidad perteneciente a la etnia Bwa, una de las más representativas de Burkina Faso, creen que el mundo fue creado por un dios llamado Difini o Dobweni, que dejó la Tierra cuando fue herido por una mujer moliendo el mijo con su correspondiente mano, abandonando a su suerte a la humanidad en la Tierra. Dobweni envió a su hijo para que actuara como mensajero de los humanos, para de este modo ser un intermediario entre las personas y los espíritus.
Las ceremonias que actualmente se celebran representan la renovación de la vida, porque se asocia directamente con el alimento y las plantas curativas que ofrecen el monte y los bosques, que para los Bwa representa el almacén y la farmacia de la cultura. El líder religioso entre la cultura Bwa es un labie (sacerdote tierra) que es el miembro masculino más antiguo del clan que ocupó por primera vez el terreno sobre el que está construido el pueblo.

El festival cuenta con una asociación, denominada ASAMA (Association pour la Sauvegarde des Masques) que desde 1996 tiene por misión el proteger y preservar la producción artesanal de las mascaras, colaborando en la continuación, cada dos años, de la histórica ceremonia. En este evento sus autoridades reflexionaron sobre los modos de protección y los métodos de conservación de las máscaras, de ahí que esta edición del festival tuvo por premisa “la creación de las infraestructuras necesarias para salvaguardar las máscaras”.
En este punto me parece que tendría mucho valor la construcción de una biblioteca en dicha asociación, donde bibliotecarios especialistas en conservación puedan aportar técnicas para preservar materiales, y que los sucesivos eventos sean registrados en las colecciones, permitiendo resguardar con documentos audiovisuales la memoria patrimonial del festival.
Todos los organizadores son conscientes que año a año la ceremonia se ha convertido en un evento que ha traspasado las fronteras del país. Asimismo ASAMA es la única organización reconocida como ONG de consulta por la Unesco en Burkina Faso, por el importante papel que desempeña en la sensibilización de las comunidades sobre el valor de sus tradiciones.
Para el festival de 2018 se tiene la esperanza de obtener más fondos, de esta manera será posible que otras naciones puedan ser invitadas y que nuevas máscaras se sumen al evento, que así sea.


Fuentes consultadas:

Al Jazzera

Festival International des masques et des arts de Dedougou

Africa Fundación Sur

Versión para el Orejiverde:

Fotografias: Jacob Balzani Loov/Al Jazeera

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