Espacio que pretende resguardar voces y conocimientos desde el abordaje de la
bibliotecología. Documentación de archivos orales sobre el patrimonio cultural intangible
conservado en la memoria de los libros vivientes. Entrevistas a bibliotecarios sobre el rol social
de la profesión. Reflexiones en torno a la bibliotecología indígena y comunitaria.

jueves, 30 de junio de 2016

Buscando a los Quilmes: inauguración Biblioteca “de La Pacha”




El derrotero de la cultura Quilmes, tributaria de los incas, nace con un éxodo involuntario, impuesto por los conquistadores españoles por negarse a ser dominados. Aquel pueblo compartiría la dura sentencia junto a cincuenta familias de Alcalianos, escapados de Santiago del Estero, con quienes llegarán a pie a la zona del Plata. Durante más de doce mil años vivieron al norte de la Argentina, en la provincia de Tucumán, donde se encuentran una de las ruinas arqueológicas más importantes del país. 

Las conocidas “Guerras Calchaquíes”, iniciadas entre 1560 y 1563, con intervención de etnias de Jujuy y La Rioja, produjeron una brutal interrupción de las comunidades originarias en su defensa del territorio, las mismas continuaron desde 1630 hasta 1642, de 1657 a 1658 y de 1663 a 1664, año en que los indígenas fueron finalmente derrotados. La orgullosa y bravía etnia Quilmes fue la última en ser reubicada por la fuerza en 1677, dando fin a las rebeliones y desarraigando a todos los pueblos calchaquíes, quienes vieron extinto su patrimonio e historia. Allí, sobre la costa de la provincia de Buenos Aires, donde se encontraba la reducción franciscana de Santa Cruz de los Quilmes, sería el lugar donde terminarían de recluirse en el exilio. No existe un real conocimiento del origen y recorrido de esta cultura, para la mayoría de los argentinos la denominación “Quilmes” no está asociada a una de las más importantes culturas precolombinas del territorio, sino sólo a una común marca de cerveza.
Lejos en el tiempo y bajo un contexto educativo se acaba de inaugurar la Biblioteca de “La Pacha”, perteneciente al Centro Cultural homónimo, cuya inauguración fue el sábado 25 de junio a metros de la Estación de tren de Quilmes, El Orejiverde estuvo presente, gracias a la gentileza del bibliotecario Marcelo Rafael Cosnard, quien brindó detalles de la pequeña biblioteca que cuenta con materiales de pueblos originarios, concebida bajo el espíritu de la Pachamama. No se trata de una biblioteca indígena según ha sido entendido el concepto a lo largo de numerosas investigaciones, sino de un espacio que busca reivindicar la cultura Quilmes en particular y de los pueblos originarios en general. La principal colaboradora del proyecto, la docente Vilma Villalba, nos comentó sobre la necesidad de poder incrementar la colección, mientras que Marcelo remarcó la importancia de lograr información sobre el paradero de los descendientes de esta milenaria cultura (según el censo de 2010 en el país figuraban 3.658 querandíes, no existen datos sobre la denominación “Quilmes”), siguiendo esta línea hay quienes sostienen que podrían existir en Buenos Aires un aproximado a 200 descendientes directos . 
La biblioteca nace merced al proyecto “Bibliotecas en marcha” que vincula, desde 2014, a la Biblioteca Laura Manzo de la Universidad Nacional de Quilmes con organizaciones barriales cercanas a la misma, logrando promover la creación de bibliotecas comunitarias, el propósito consiste en acercar herramientas bibliotecológicas adecuadas para capacitar integrantes designados por cada institución y contribuir a su formación como cabales referentes de la democratización del acceso al conocimiento. Hasta el momento 7 instituciones se han visto favorecidas por el proyecto (2 casas de niños, 3 comedores comunitarios, 1 sociedad de fomento y un centro cultural barrial).
Hoy por hoy la biblioteca no cuenta con paisanos de la cultura entre los colaboradores, sin embargo son muchos los que aportan sus conocimientos para difundir aspectos característicos de la cultura Quilmes, entre ellos se destacan algunos trabajos de docentes relacionados con la enseñanza de los sikuris en los colegios (especialmente los textos publicados de Jorge Balanzino). Incluso en su momento este colectivo se adhirió al proyecto “Quilmes conoce a Quilmes”, con lo cual se percibe una necesidad de documentar todo lo referido a esta cultura, empezando con los materiales de trabajo en las escuelas y la donación de libros, todos catalogados bajo la atenta observación de Marcelo, quien coordina desde la Universidad Nacional de Quilmes el programa de ayuda para las bibliotecas comunitarias.

Inaugurando la biblioteca…
Los materiales de la biblioteca (empiezan con un aproximado a 50 ejemplares) contienen diversas temáticas relacionadas con pueblos originarios (mitos y leyendas, cuentos de diversas culturas indígenas, historia y cosmovisión, filosofía, ensayos), dicha colección ocupa el espacio de un pequeño mueble al aire libre, la intención de los colaboradores es concebir el proyecto bajo el carácter de una biblioteca pública, propiciando el préstamo de materiales y la consulta.
La inauguración de la biblioteca estuvo acompañada con la música de grupos de murga, candombe y cuerda de tambores, el espacio de la Pacha cuenta con un fogón en la entrada, donde suelen templarse las lonjas de los tambores, adelante una biblioteca ambulante con video, enfrente la biblioteca de La Pacha y una pequeña feria de artesanos, y al fondo un escenario donde tocan bandas  relacionadas con el folclore, ritmos latinoamericanos y comparsas.
Es para destacar el esfuerzo que han puesto en el proyecto tanto Marcelo como Vilma, poniendo el cuerpo a las ideas, con el deseo de honrar la historia de una cultura muy particular, en la ceremonia resultó gratificante verlos con tantas inquietudes, esperemos que reciban la ayuda que tanto esperan, y que de a poco la Pacha vaya logrando el objetivo de reunir a los descendientes Quilmes, un anhelo que valdrá la pena compartir, por todo lo que significa en el contexto de la reparación histórica, conocer el verdadero destino de aquellos cuyos ancestros fueron obligados a dejar sus tierras.
Entre otras cosas Marcelo comentó que el Centro Cultural La Pacha nació hace poco más de 3 años. Se encuentra formado por gente de la zona (mayoritariamente Quilmes y Berazategui). Su conformación es muy variada, pero hay en todos ellos (artesanos, músicos, docentes, bibliotecarios) un sentimiento común, una necesidad de querer recuperar el modo de vivir y de pensar de los pueblos originarios.  Cabe resaltar que en esta zona se asentaron muchas comunidades andinas (procedentes tanto de Argentina como de Bolivia), y que el motivo de la fecha elegida para la inauguración estuvo vinculado por el 350º aniversario de la llegada de los Quilmes, razón por la cual se hicieron estas celebraciones en “La Pacha”.



A continuación se agrega el texto que transcribieron los responsables del proyecto en la presentación:
La Biblioteca de la Pacha intentará sumar su aporte a la construcción de la historia quilmeña, desde la perspectiva de sus primeros pobladores, los Pueblos Originarios.
Es común leer en los libros que la historia de los países comienza cuando desembarcaron los europeos, simplificando o sencillamente ignorando la existencia de antiguos pobladores que, en muchos casos desarrollaron culturas muy avanzadas. Tal es el caso de África, de la que apenas conocemos la historia de Egipto, para luego hacer un enorme salto en el tiempo hasta nuestros días y evocarla como un espacio de pobreza y conflictos, ignorando la existencia de épocas en las que florecieron múltiples y poderosas naciones, la posterior sangría que significó el tráfico de esclavos y el lamentable episodio sucedido a fines del siglo XIX cuando se estructura la economía capitalista mundial que quedó registrado como “el reparto de África”, denominación que pretende justificar su apropiación por los colonialistas europeos. Lo mismo sucede con el continente americano donde prosperaron numerosas culturas pero que los textos las reducen a un solo capítulo en el que conviven apretadamente mayas, aztecas e incas. 
Para el relato puntual de la historia Argentina, la misma comienza con los viajes de los conquistadores Pedro de Mendoza y Juan Díaz de Solís. Los manuales escolares suelen referirse a los Pueblos Originarios como cosa del pasado. Es común leer en ellos todos los verbos conjugados en tiempos idos: vivían, tejían, cazaban; pretendiendo imponer la idea de que son gentes de otros tiempos, desaparecidas mágicamente. En esa historia argentina se habla de conquistar el “desierto”, una expresión  construida para justificar un auténtico genocidio de indígenas y la ocupación de sus territorios.
Hoy en día solemos consentir las erróneas categorizaciones de países ricos y países pobres o pueblos civilizados y pueblos bárbaros, sin reparar que los procesos de empobrecimiento fueron producidos por guerras de conquista, aniquilamiento y explotación cuyas secuelas de despojo son las auténticas causas de estos males. Es común admirar, muchas veces con marcado orgullo, a los llamados países del primer mundo y desdeñar a todos los restantes, incluído el nuestro, sin reparar demasiado en las causas que originan dichos procesos. La visión eurocéntrica con la que somos educados nos hace ver a un mundo civilizado de gente pujante que siempre trabaja para progresar y en contrapartida a otros que viven de forma indolente “de la caza y de la pesca”; pero sería más justo apreciar esa enorme desigualdad desde la óptica de conquistadores contra conquistados, es decir de vencedores y vencidos.
Desde hace varios siglos, extensas regiones de África, Asia y América Latina son utilizadas como proveedoras de recursos naturales y humanos a muy bajo costo, o directamente a cambio de nada. Y lo que es peor, en esta carrera desenfrenada del llamado “progreso”, nuestros territorios tercermundistas son los lugares elegidos para experimentar con técnicas destructivas hacia la Madre Tierra o para almacenar numerosos productos dañinos que se utilizan a gran escala, con el único fin de maximizar las ganancias de unas pocas megaempresas globales. Ante este panorama tan adverso apelamos a la cosmovisión de los Pueblos Originarios cuyos principios ancestrales se basan en el respeto, el equilibrio y la coexistencia de todos los seres vivos que poblamos la Madre Tierra, el ÚNICO MODO POSIBLE para detener la destrucción de NUESTRA ÚNICA CASA.
Las sociedades precolombinas estaban basadas en relaciones entre iguales que no competían sino que colaboraban en beneficio mutuo cuya vida transcurría en comunidad, compartiendo todo, sin necesidad de sentirse propietarios de algo en forma individual; se consideraban una pequeña parte de un todo, integraban un engranaje mayor al que correspondían asumiendo sus derechos y obligaciones, lo que los hacía más solidarios en sus comportamientos.
Es debido a esta filosofía superadora que en las constituciones de países hermanos como Bolivia y Ecuador se introdujeron modificaciones para proteger los recursos naturales y reorientar el pensamiento humano hacia una vida en armonía entre todos los seres vivos del planeta. Desde estas perspectivas, la Biblioteca de la Pacha asume el desafío de rescatar del olvido y la negación el quehacer pasado y presente de las comunidades de Pueblos Originarios que vivieron y viven hoy día en ámbitos rurales y también urbanos. Para ello nada mejor que hacerlo desde Quilmes, lugar que tomó su nombre de uno de los pueblos que por más tiempo resistió los embates del conquistador defendiendo tenazmente su espacio, su cultura y su derecho a la libertad.
En estos tiempos donde parece que toda la información está al alcance de la mano, vale la pena preguntarse ¿para qué seguir creando bibliotecas? La primera respuesta de un bibliotecario conlleva una nueva pregunta ¿quiénes poseen las capacidades para poder evaluar la veracidad de lo que encuentran? Y yendo más a fondo nos preguntamos ¿quiénes deciden el orden en que aparecen esos contenidos? Entonces, no es que las bibliotecas nieguen las búsquedas en red, lo importante en la formación de los bibliotecarios es su preparación para valorar y certificar la calidad de esos contenidos.  De hecho esta biblioteca dará sus primeros pasos con pocos materiales en formato papel e intentará atender las demandas de información vía Facebook, hasta poder incrementar adecuadamente su colección y organizarse apropiadamente para funcionar como una biblioteca “convencional”, con horario de apertura y cierre, préstamos, registro de socios, etc.
Convengamos que todas las bibliotecas inician sus actividades de esta manera, con la buena voluntad de algunos colaboradores. Así son las bibliotecas que llamamos comunitarias, o sea  aquellas que funcionan sin recibir ningún tipo de subsidio, lo cual las diferencia de las populares, ya que éstas, una vez organizadas adecuadamente, pueden acceder a beneficios económicos que posibiliten la compra de libros, pagar insumos, pagar el sueldo de un bibliotecario, etc.
Otro punto importante para mencionar es su especialización temática: los Pueblos Originarios. Cabe señalar que en algunas comunidades de hermanos indígenas existen bibliotecas diseñadas por ellos para resolver sus necesidades de información. El punto que nos diferencia de esas experiencias es que aquí estamos en un espacio cultural no indígena, por tal motivo nuestro trabajo es doblemente significativo porque la tarea de la Biblioteca de la Pacha será difundir conocimientos de pueblos poco conocidos, y lo paradójico es que muchos de quienes vivimos en contextos urbanos tenemos ascendencia indígena pero hemos perdido nuestra identidad, básicamente como consecuencia de los sucesos sociales y políticos relatados anteriormente.
En este período inicial la Biblioteca realizará actividades los segundos sábados de cada mes, horas antes de cada peña. Dentro de dichas acciones, junto con las lecturas de nuestros materiales, se intercalarán presentaciones de diversa índole como ser: teatro, dibujos animados, cine documental, juegos, música, lenguas originarias, dibujo, efemérides, alimentación, ecología, etc. Acompañando a la Biblioteca, estará funcionando un espacio infantil relacionado con las prácticas de juegos propios de los niños originarios. Es importante destacar que además se acompañarán las manifestaciones de otros espacios afines a esta temática, ofreciendo el lugar para hacer presentaciones o exposiciones, a efectos de amplificar la difusión y conformar una red cultural lo más amplia y abarcadora posible.
La idea central de la Pacha es conformar una biblioteca temática que alcance, desde los Quilmes en particular, hasta los demás Pueblos Originarios en general, propiciando la recuperación y difusión  de sus historias, saberes y expectativas, con la esperanza de poner al alcance de todos los públicos una cosmovisión radicalmente diferente a la occidental, en la que no exista la supremacía de una especie por sobre las demás y cuyo deber central es el de aprender cotidiana y colectivamente a poner en práctica los valores del EQUILIBRIO, la CONVIVENCIA  y la COMPLEMENTARIEDAD. 
Se trata de un lugar de encuentro y un espacio de reivindicación, en donde los libros son un pretexto para reflexionar sobre la realidad de los pueblos originarios.
Agradecemos la gentileza de Marcelo Cosnard y Vilma Villalba por los datos aportados.



Datos de contacto:
Facebook:  Biblioteca de la pacha
Dirección: Entre ríos 90, a metros de la Estación Quilmes.
 
Bibliografía consultada: 
Agnelli, Chalo (2016).  ¿Y nuestros ancestros querandíes? Consultado en:
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2016/03/y-nuestros-ancestros-querandies_22.html
 
Censo Nacional 2010
http://www.estadistica.sanluis.gov.ar/estadisticaWeb/Contenido/Pagina148/File/LIBRO/censo2010_tomo1.pdf
 
Cosnard, Marcelo Rafael (2015).  Bibliotecas en marcha: estrategias para potenciar la función social de las Bibliotecas comunitarias. Consultado en:  
http://upla.cl/ebam/wp-content/uploads/2015/09/COSNARD_Marcelo_Argentina_Ponencia_Web.pdf
 
Solivérez, Carlos Eduardo. Los indígenas Quilmes
http://cyt-ar.com.ar/cyt-ar/images/b/bd/Ind%C3%ADgenas_Quilmes.pdf
 
Versión para El Orejiverde:
http://www.elorejiverde.com/toda-la-tierra-es-una-sola-alma/1435-la-pacha-de-los-quilmes

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